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(IAR-Noticias)
02-Jun-05
Por Manu Dombierer -
www.manu-dornbierer.com.mx
Hace un año en el 57º Festival de Cannes, el film que mayor interés y
expectación despertó entre el público fue un documental político, “Farenheit
9/11, de Michael Moore, que finalmente obtuvo la Palma de Oro. Por primera vez
una denuncia periodística contra un tartufo totalitario como George W. Bush
obtenía tal eco en uno de los grandes escenarios del cine mundial.
A raíz de su “Palma de Oro” el documental de Moore se vendió como pan caliente e
hizo indudable mella en la ciega popularidad de la que gozaba el (ya viejo) Baby
Doc al revelar plenamente su desprecio del voto negro en la elección que se robó
en el 2000, entre mucho más; pero la máxima escena histórica, su sospechosa
actitud en “la escuelita de Florida” cuando le avisaron del atentado a la Torres
Gemelas que en ese instante conmocionaba al mundo y que a él ni siquiera pareció
sorprenderle, ha quedado como prueba de que “ya lo sabía” y de que
plausiblemente el horror de New York fue uno de los conocidos autogoles
criminales que infligen sus gobernantes al borrego pueblo estadunidense, tales
como la explosión del barco “Maine” en la Habana en 1898 para desatar la guerra
contra España, como la probada invitación al Japón para bombardear Pearl Harbor
en 1941 o el derrumbe de un edificio público en Oklahoma en 1995 tras los graves
problemas con la secta davidiana en Waco, etc.
Este año en la versión 58 del Festival de Cannes , el camino al interesantísimo
“periodismo de denuncia en video”, abierto por Fahrenheit 9/11, no quedó
desierto, gracias al documental del realizador británico Adam Curtis, intitulado
“The Power of Nightmares”, El Poder de las Pesadillas.
Mientras en una visita de sorpresa a Iraq, Condoleeza Rice pedía descaradamente
paciencia a los iraquíes que martirizó, robó, destruyó su jefe Bush “porque
estamos (nótese en 1ª persona del plural ) luchando contra muchas fuerzas
terroristas”, en Cannes un inglés le decía al mundo simple y sencillamente que “
Al Qaeda no existe ”. Y lo decía apoyado en imágenes contundentes, en argumentos
más documentados incluso que los de Moore, en un film producido por la
legendaria BBC en la que es siempre posible creer, a diferencia de las cadenas
gringas tales la triste CNN al servicio del poder.
El documental se presentó en una sala mediana y no concursó por un premio, pero
ha dejado abierto el apetito no sólo de los cinéfilos sino de los estudiosos y
de todo terrícola que se interese por la verdad. Y el tema de la mentira gringa
constante no es para menos. Cientos de periodistas en todo el mundo podemos
“gritar” en la prensa escrita (porque ni en TV ni en radio se permiten tales
“excesos radicales y dementes” en ciertos países ) nuestra certeza de que el 95%
del terrorismo actual es made in Washington, pero no nos creen ni nos oyen. Nos
tiran simplemente a lucas. En cambio el cine tiene un poder de convicción único
y la facilidad de comprar un DVD, que cuesta más o menos lo mismo que un
magazíne, es hoy la mejor manera de que los periodistas puedan revelar sus
investigaciones, informaciones y opiniones obteniendo verdadero eco y atención
global.
La prensa escrita, la radio, la televisión, los libros periodísticos mismos no
han logrado trascender como lo han hecho documentos fílmicos como los dos
citados. Las casas editoriales deberían empezar a convertirse en productores
cinematográficos. Y a propósito de editoriales, hay que felicitar a “Planeta”
por la instauración de su Premio al Periodismo de Investigación, que tiene
precisamente la intención de obtener más eco, y a los autores que en 2005 lo
ganaron ya vía el excelente libro “Con la muerte en el Bolsillo ”, seis
historias de narcos en México. Ellos son María Idalia Gómez y Darío Fritz.
Y volviendo a la política ¿republicana? de USA, que hoy cancela el American
dream para los mexicanos mediante una soviética cortina de concreto de tres mil
kilómetros de frontera, veamos desde cuando los halcones inventan las
pesadillas.
Según el documental de Adam Curtis, Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz, consejeros
entonces de Ronald Reagan, sobrevaluaban la amenaza soviética para justificar su
propaganda imperialista y naturalmente carretadas de dinero de los borregos
contribuyentes gringos. Curtis intenta demostrar que “ los americanos, esos
incansables fabricantes de mitos” como dice Jean Luc Douin de Le Monde, acusaban
sin mayores pruebas a la URSS de dirigir todos los movimientos terroristas del
planeta, como ahora lo hicieron con Saddam Hussein y Bin Laden, que según el
film, no tuvo que ver con los atentados de las torres, no posee una fortaleza
subterránea en Afganistán en las montañas de Tora Bora, no es dueño de una Al
Qaeda que no existe y es simplemente una pieza en el tablero de juego del socio
Bush.
Respecto a la URSS y sin querer disminuír un ápice el horror de los crímenes
(sobre todo) internos de José Stalin, estoy de acuerdo con Curtis. Recientemente
hice un trabajo de investigación para mi libro “ Ensalada Rusa ”, a punto de ver
la luz en Editorial Diana, sobre lo que fue realmente la guerra fría en Africa,
en el Congo específicamente, y me quedé sorprendida de las abominaciones
cometidas por los gringos.
Encontré incluso un testimonio de un agente de la CIA que acusa al presidente
Eisenhower de haberle dado la clarísima orden de desaparecer al constructor de
la independencia, Patricio Lumumba. Lo recopiló la BBC.
En cuanto a Al Qaeda, Curtis insiste en que nunca ha existido, que es un invento
del secretario “de la Defensa ”. Se suponía que “Star wars”, final de la serie,
era la ficción estelar presentada por USA en las pantallas de Cannes, pero el
mito del terrorismo que proyecta el gobierno de Bush sobre el planeta desde el
11 de septiembre 2001, es mucho más ficticio, sólo que cuesta y costará entre
infinitos problemas, más guerras, a menos que le mundo entienda con documentales
como el producido por la BBC , “ El Poder de las Pesadillas”, que hay que
ponerle un alto a Bush y decirle : No te creo ni te sigo.
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