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(IAR-Noticias)
11-Jun-05
Por Diego
Cevallos - IPS
Las medicinas aplicadas en América Latina y el Caribe
contra los males ambientales no surten el efecto deseado,
y la región difícilmente cumplirá el compromiso de
garantizar su sustentabilidad entre 2015 y 2020, una de
las ocho Metas de Desarrollo del Milenio.
Es preocupante la situación de esta región, que concentra
casi la mitad de los bosques tropicales y siete de los 25
ecosistemas más ricos del mundo, según el documento
”Objetivos de Desarrollo del Milenio: una mirada desde
América Latina y el Caribe”, presentado este viernes en
Chile por la Cepal.
La mayor parte de los indicadores relacionados con el
objetivo de garantizar la sustentabilidad del ambiente
”muestran un severo deterioro ambiental, tanto en el medio
natural como en el medio construido, lo que significa que
hay escasas probabilidades de cumplimiento de las metas
establecidas”, sentencia el documento.
Los ocho Objetivos del Milenio fueron adoptados en 2000
por la comunidad internacional como una plataforma de
desarrollo para reducir drásticamente la pobreza y las
desigualdades en todo el mundo, tomando como año base
1990. El primero de ellos es abatir a la mitad la
proporción de población indigente y hambrienta, con plazo
en 2015.
El séptimo objetivo, garantizar la sustentabilidad del
ambiente, contiene tres metas específicas.
Ellas son incorporar los principios de desarrollo
sostenible en las políticas y los programas nacionales e
invertir la pérdida de recursos naturales, reducir a la
mitad el porcentaje de personas que carecen de acceso al
agua potable, y mejorar considerablemente, para el año
2020, la vida de por lo menos 100 millones de habitantes
de tugurios.
En América Latina no se avanza a los ritmos deseables,
porque la región mantiene plenamente acoplados ”el
crecimiento económico al deterioro ambiental”, dijo a IPS
en México el director de la oficina latinoamericana del
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma),
Ricardo Sánchez, agencia que participó en la preparación
del documento.
”Nuestras economías siguen basadas en el uso intensivo de
recursos naturales, y eso evidentemente requiere ser
transformado para poder crecer sin seguir deteriorando el
ambiente”, señaló Sánchez.
El documento de la Cepal (Comisión Económica para América
Latina y el Caribe) expone abismos entre la realidad y los
compromisos oficiales.
Por ejemplo, la superficie boscosa se reduce a gran
velocidad. La deforestación, que arrasó con 46,7 millones
de hectáreas entre 1990 y 2000, avanza en una proporción
anual de 0,5 por ciento en la región, el doble que el
promedio mundial, indica el estudio de Cepal.
Apenas dos de los 33 países estudiados registran progresos
en esa materia de superficies boscosas, hay estancamiento
en siete y retroceso en 24.
En esta región se encuentran 40 por ciento de las especies
vegetales y animales del planeta. De las 178
”ecorregiones” identificadas en América Latina y el
Caribe, 77 por ciento están amenazadas.
Sólo América del Sur proporciona 47 por ciento de los
ejemplares animales capturados ilegalmente en el mundo.
”Todavía hay que hacer un esfuerzo importante para
revertir” fenómenos ”como deforestación, degradación de
suelos y aguas”, pero sobre todo hay que revisar el modelo
de desarrollo, ”pues hay cosas que han demostrado que no
funcionan”, dijo el director del Pnuma, cuya sede regional
está en México.
”El modelo de mayor comercio y menor Estado no funciona.
Tiene que haber mayor comercio, pero uno que tenga en
cuenta las características de los países en desarrollo. Es
necesario además tener un mayor Estado que vele por la
sustentabilidad”, añadió.
El panorama ambiental trazado por el informe muestra una
región que destruye su entorno.
Respecto del uso eficiente de energía, de 20 países
estudiados, se registraron avances en ocho. En emisiones
por persona de dióxido de carbono (el principal gas de
efecto invernadero) sólo hay progreso en cuatro de los 33
países de la región.
En los mares, el panorama no difiere, pues se detecta una
sobreexplotación y degradación evidente de ecosistemas. Y
en las tierras, se perdieron tres cuartas partes de la
diversidad genérica de los cultivos agrícolas.
En cambio, la meta de suministrar agua potable y
saneamiento a la mitad de la población sin esos servicios
es de pronóstico mixto.
Es posible que se cumpla en cuanto a agua potable, pero no
en saneamiento, un servicio que debería llegar en 2015 a
unos 150 millones de personas (121 millones en zonas
urbanas y 29 millones en áreas rurales).
En 2002 la cobertura de saneamiento urbano en la región
era de 84 por ciento, y la rural de 44 por ciento. El
avance fue de apenas 27 por ciento en las zonas rurales y
de 35 en las urbanas, lo que muestra el rezago, indicó la
Cepal.
La meta de saneamiento urbano, fue alcanzada por los
países del Caribe. Pero preocupa la situación de Bolivia,
Brasil, El Salvador, Guatemala, Haití, Perú y República
Dominicana.
El análisis de los progresos hacia la última meta referida
a sustentabilidad, que propone una mejora sustancial en la
vida de habitantes de tugurios y barrios precarios,
muestra a ocho países avanzando, y estancados o en
retroceso a otros ocho, en 16 estudiados.
En 1990, 35,4 por ciento de la población urbana de América
Latina vivía en viviendas con carencias, proporción que
disminuyó a 31,9 por ciento en 2001. Sin embargo, en el
mismo período, la población urbana aumentó en 79 millones
y los residentes en barrios precarios o tugurios pasaron
de 111 a 127 millones.
Los grados de tugurización alarman sobre todo en Belice,
Bolivia, Guatemala, Haití, Nicaragua y Perú, dijo la Cepal,
y, en menor proporción, en Argentina, Brasil y Venezuela,
país con altos índices de urbanización y en el que más de
25 por ciento de la población urbana vive en tugurios.
De acuerdo con la Cepal, ”hay varios fenómenos que
resultan particularmente inquietantes: la pérdida de
bosques y la reducción de la biodiversidad, la
contaminación del aire y la ampliación de los tugurios en
las zonas urbanas. En cambio, la cobertura de los
servicios de agua potable muestra avances, una tendencia
que no se repite en saneamiento”.
La situación de deterioro general no hubiera podido ser
muy diferente, si se considera que en la región solo Chile
y México destinan más de uno por ciento de su producto
interno bruto a gastos ambientales.
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