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(IAR-Noticias)
13-Jun-05
Por
Pablo Rieznik -
Prensa Obrera
Mesa invocó a la “providencia” y renunció. Es el turno de
los curas, dijo, luego de pedir perdón por su impotencia.
Se fue acosado por una impresionante muchedumbre de
decenas de miles de explotados. El lunes último los
servicios le dijeron que su seguridad estaba en peligro,
ante el asedio popular a la sede del Ejecutivo. Los
obreros y campesinos del Altiplano se llevaron puesto al
segundo presidente en poco más de un año y medio.
De todos modos, “el vacío de poder” que se ha creado
responde a una política. Es una “renuncia a medias”, como
denunciaron algunos de los dirigentes de la movilización
popular, para armar la “transición”. Morales y el MAS han
dicho por enésima vez que quieren una “salida
constitucional”. Por eso los capos del Episcopado
consideraron “muy positiva” la propuesta de Evo: que asuma
provisoriamente el presidente de la Corte, previa renuncia
de los titulares de las Cámaras de Senadores y Diputados,
que pertenecen a la derecha “autonómica”.
Las “elecciones
anticipadas” no incluyen, por ahora, a los legisladores
nacionales, y aún sigue pendiente la disputa que detonó la
crisis: el referéndum autonómico convocado para agosto.
Para la burguesía la clave es ahora sacar a las masas de
la calle y eliminar los piquetes (bloqueos). La vida
económica y social está paralizada. El presidente del
Congreso evalúa sesionar en la ciudad de Sucre.
El pico más alto de movilización revolucionaria se
manifiesta en la fraseología radicalizada: se habla de
poder de los explotados y se delibera y actúa en los
términos de una dictadura social de los explotados en El
Alto y en barrios paceños. Se plantea la nacionalización
de los hidrocarburos y la convocatoria a una Asamblea
Constituyente, sin señalar qué órgano de poder llevaría a
la práctica estos objetivos.
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