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(IAR-Noticias)
15-Jun-05
Por
Auni Qalamyi (*) - IraqSolidaridad
"La experiencia de los pueblos nos ha enseñado que los
ocupantes no abandonan su botín por medio de
negociaciones, sobre todo cuando la otra parte no tiene la
suficiente fuerza para obligarles a retirarse. La
liberación de Iraq de forma pacífica, sin una resistencia
armada y eficiente, es una fantasía."
A ningún observador de la situación en Iraq le cuesta ver
con claridad que los estadounidenses han caído en la
trampa diseñada por la resistencia nacional. Tampoco tiene
dificultad alguna para ver que los objetivos de los
estadounidenses han sido puestos en evidencia, y que se
conocen sus falsas pretensiones; en suma, que su derrota
en Iraq ya es segura. La misma Administración
estadounidense no ha conseguido ocultar esta verdad, tras
ser incapaz de escapar de las manos de la resistencia pese
al uso de todos los medios militares a su alcance,
incluyendo armas de destrucción masiva. Al final, los
estadounidenses se han visto obligados a reconocer que la
resistencia aumenta y que acabar con ella puede llevarles
diez años o quizás más.
Esta situación deplorable que conoce la mayor fuerza
militar del mundo, ha cambiado la política estadounidense,
que además de seguir con la opción militar se centra ahora
en convencer a las fuerzas nacionales que se oponen a la
ocupación de que participen en lo que se conoce como el
"proceso político [iraquí]" con el fin de favorecer que
los iraquíes dejen de apoyar a la resistencia y facilitar
así su aislamiento de su entorno y su eliminación. Así,
desde hace algún tiempo, responsables estadounidenses y
miembros del antiguo y actual gobierno [iraquí] han
empezado a referirse a una resistencia honesta frente a
otra terrorista, y a la necesidad de hacer partícipes a
los sunníes del proceso político y de la redacción de la
Constitución. Con este fin, el ex–embajador de EEUU en
Iraq, John Negroponte, visitó la sede de la Asociación de
Ulemas Musulmanes (AUM), una visita que se saldó con un
fracasó inmediato, del mismo modo que fracasó la de
Rumsfeld al presidente iraquí Sadam Husein en la cárcel,
cuando fue a pedirle que parase la resistencia a cambio de
conservar la vida. En el mismo marco tuvo lugar la última
visita de Condolezza Rice a Iraq.
En contrapartida y a otro nivel, los servicios secretos
estadounidenses vienen divulgando durante los últimos
meses rumores sobre la existencia de negociaciones entre
la resistencia y los estadounidenses con el fin de animar
a estas fuerzas a subirse al carro antes de que sea
demasiado tarde. El escritor de estas líneas tampoco se
libró de tales rumores, ya que se difundió en algunas
páginas web en internet que me había entrevistado en Oslo,
en calidad de representante de la resistencia, con los
estadounidenses y ante la presencia del ministro de
Asuntos Exteriores noruego, y que próximamente iba a ser
nombrado en un gobierno en el exilio.
Aislar a la
resistencia
Pese al fracaso en sus intentos, la Administración
estadounidense sigue esforzándose para acercarse a las
formaciones políticas nacionalistas e implicarlas iraquíes
a fin de que inicien un diálogo con el gobierno [iraquí de
Yaafari], a cambio de una cuota en el poder y en el
Parlamento. Si bien es cierto que hasta ahora el esfuerzo
estadounidense no ha dado resultados, existen indicios –y
esperamos estar equivocados– de que algunas fuerzas, como
el Congreso Fundacional Nacional Iraquí (CFNI) y [dentro
de éste] la AUM, están dispuestas a aceptar el diálogo con
el gobierno si éste reclama a los estadounidenses un
calendario de retirada [1]. No debemos olvidar a este
respecto el intento de Mohamed Chalabi de implicar a
Muqtada as–Sáder.
Estas consideraciones de algunas fuerzas nacionalistas,
independientemente de sus causas y sus objetivos,
debilitarán la resistencia contra la ocupación, empujando
a los iraquíes a discusiones sin sentido sobre la
posibilidad de que las fuerzas de la ocupación se retiren
empleando métodos pacíficos. Lo decimos sin dudarlo ni un
momento, estas señales son de lo más peligroso, pues
indican la preparación de una alianza contra la
resistencia y aislarla de su entorno a fin de conseguir
eliminarla militarmente con facilidad.
A este respecto, cabe recordar algunas consideraciones
sobre el alcance de la ocupación estadounidense de Iraq,
de la misma manera que debemos recordar la importancia del
papel de la resistencia como única vía para liberar Iraq y
que cualquier lucha pacífica o política debe estar basada
en el apoyo a la valiente resistencia y no a la inversa.
La primera verdad es que el objetivo de EEUU al ocupar de
Iraq es quedarse y no irse. Si EEUU se convence por
cualquier causa de que se tiene que retirar, el sionismo
internacional y la entidad sionista en la Palestina
ocupada, que dirige ahora más que en cualquier otro
momento en las decisiones estadounidenses, se opondrá,
pues la destrucción de Iraq y mantener el país bajo su
dominio directo es uno de los más importantes objetivos
del sionismo mundial.
La segunda, que la ocupación de Iraq forma parte de una
estrategia estadounidense cuyo objeto es dominar a otras
potencias mundiales y a sus pueblos. Estamos ante el
principio de la dominación total de Iraq y de Oriente
Medio, y no es una coincidencia que la Administración
estadounidense haya propuesto el proyecto del Gran Oriente
Medio inmediatamente después de la invasión de Iraq.
Por último, la tercera verdad es que la ocupación de Iraq
significa controlar todo el petróleo del Golfo Árabe. Si a
ello añadimos que EEUU controla ya el petróleo de Asia
Central y del mar Caspio tras la invasión de Afganistán,
dominar los demás países industrializados se convierte en
tarea fácil. Por estas razones y por otras, la
Administración estadounidense no dejará voluntariamente
Iraq, sencillamente porque eso supondría el fracaso de
toda su estrategia de dominación mundial.
Sin fecha de salida
Si nos alejamos ligeramente de todas estas conclusiones y
nos acercamos a la realidad, nos daremos cuenta de que la
Administración estadounidense afirma siempre que se le
presenta la ocasión que su presencia en Iraq no se puede
limitar a una período determinado [2]. Al mismo tiempo
toma todo tipo de medidas para reafirmar la ocupación en
todos los ámbitos, por ejemplo, construyendo bases
militares gigantescas, hasta el momento 14 en diferentes
zonas de Iraq, además de los 145 puestos militares que han
de unirlas entre sí [3]. En lo que se refiere al proyecto
de dividir Iraq y romper la unidad de su pueblo está
funcionando a la perfección: está claro que la división de
Iraq tiene por objeto permitir a cualquier fuerza de
ocupación dominar eternamente este país.
Si esto es cierto, y lo es sin duda alguna, ¿por qué
piensan estas y otras formaciones en entablar el diálogo
con un gobierno cuyas decisiones dependen de los
estadounidenses? Si suponemos que este gobierno acepta las
reivindicaciones de estas formaciones, ¿los
estadounidenses las aceptarían aun cuando sean contrarias
a su maldita estrategia? ¿A caso los estadounidenses son
tan imbéciles como para no obtener a cambio un beneficio
más grande que el que ya han obtenido, al reconocerles
como fuerza de ocupación y no una fuerza agresora, contra
la que es legítimo luchar con todos los medios a nuestro
alcance? ¿No es esta una forma de abrir a los
estadounidenses el camino que les permita escapar de la
derrota, cuando lo que hace falta es que estas fuerzas
políticas se trasladen a las trincheras de la resistencia
para amplificar las claras victorias que consigue a cada
momento, para que llegue cuanto antes ese día tan esperado
por los iraquíes que es, por supuesto, el de la liberación
de Iraq?
Ajustando los cálculos
Esperamos que estas fuerzas no olviden verdades que son ya
de dominio público, que cuando los estadounidenses deciden
mostrarse flexibles ante sus propuestas no lo hacen ni por
ellas ni por la cara bonita de los iraquíes, sino que lo
hacen para volver a ajustar sus cálculos y obtener un
periodo de calma a fin de afianzar la ocupación y
reafirmarla como un hecho consumado. Los estadounidenses
han reconocido que la resistencia no podía ser eliminada
por la fuerza si no se emplean al tiempo medios políticos
además de militares. Si no existiera una resistencia
armada los estadounidenses no habrían mostrado esta
flexibilidad y habrían gobernado directamente Iraq a
través de un gobernador militar o civil hasta el fin de
sus días.
La experiencia de los pueblos nos ha enseñado que los
ocupantes no abandonan su botín por medio de
negociaciones, sobre todo cuando la otra parte no tiene la
suficiente fuerza para obligarles a retirarse. La
liberación de Iraq de forma pacífica, sin una resistencia
armada y eficiente, es una fantasía. Algunas experiencias
en las que los ocupantes fueron expulsados pacíficamente,
como ocurrió en India con el líder Gandi, han sido
excepcionales y, como bien sabemos, la excepción no
confirma la regla. La lucha pacífica de Gandi y su pueblo
no tiene ninguna relación con lo que está ocurriendo desde
hace tiempo y con las circunstancia de dos mundos
separados por más de medio siglo. Por lo demás, Gandi basó
su lucha en principios inamovible de que no habría trato
alguno con las fuerzas de la ocupación británicas,
cualquiera que fuera su forma, antes de que anunciasen que
estaban dispuestas a irse de la India.
Apretar el cerco sobre los ocupantes
Lo necesario es apretar el cerco en torno a las fuerzas de
la ocupación y rechazar cualquier forma de resolución
política, cualesquiera que sean las concesiones que
aquéllas puedan hacer. El objetivo central de todas las
fuerzas nacionales debe ser la liberación basándose en la
unidad, la independencia y la democracia. Solo esto puede
ayudar a alcanzar la totalidad de los objetivos que
compartimos.
No hay duda de que la batalla será larga, que puede durar
años. En contra de lo que creen algunos, los
estadounidenses no van a anunciar su derrota ni hoy, ni
mañana, ni a finales de este año: con ello infunden
esperanzas a los iraquíes que no se cumplirán y, sin duda
sin proponérselo, alientan entre ellos un desánimo que nos
puede costar muy caro. Sí, sin duda ésta es una batalla a
largo plazo y su coste será muy alto. Pero la victoria
está asegurada. Los iraquíes conseguirán al final, más
tarde o más temprano, su objetivo: la liberación y borrar
su odioso rastro.
Sí, existen indicios de que se va a conseguir la
liberación. Esta es nuestra esperanza y la de todos los
iraquíes. Dejemos que la batalla transcurra entre dos
ejércitos, sin un tercero: la resistencia nacional iraquí,
con todos sus grupos militares y políticos, contra las
fuerzas de la ocupación y sus colaboradores en el gobierno
y el Parlamento. Todos los iraquíes y árabes honestos
deben apoyar la resistencia nacional iraquí bajo todas sus
formas. La liberación de Iraq no es solo la victoria de
los iraquíes, es la victoria de la toda la nación árabe y
todos los pueblos del mundo.
Notas
de IraqSolidaridad:
(*) Auni Qalamyi, dirigente de la Alianza Patriótica
Iraquí es naserista. Exilado en Dinamarca, no ha sido
autorizado a regresar a Iraq. Qalamyi fue invitado por la
CEOSI a una gira por el Estado español en marzo de 2004
1. Esta posición del CFNI fue expresada tras la elecciones
del 30 de enero (véase en IraqSolidaridad: Comunicado del
Congreso Fundacional Nacional Iraquí tras las elecciones:
Un proyecto soberano, democrático e integrador para Iraq)
y reiterada en su segunda Asamblea de mayo (véase en
IraqSolidaridad: Documento Final de la Segunda Asamblea
del Congreso Fundacional Nacional Iraquí). Sobre las
consideraciones al respecto del Partido Baaz, la API y
otras formaciones, véase en IraqSolidaridad la entrevista
con la delegación de la CEOSI en abril pasado en: Reunión
de la Delegación de la CEOSI con el Partido Baaz, la Unión
del Pueblo y la Alianza Patriótica Iraquí – Proyecto de
creación del Frente de Liberación Nacional
2. La embajadora en funciones de EEUU ante NNUU, Anne
Patterson, indicaba el pasado 31 de mayo que "[...] el
actual gobierno iraquí sufre una muy grave situación de
seguridad" y que las tropas de EEUU y de otros países no
abandonarán el país "[...] hasta que los iraquíes puedan
resolver los serios retos que en materia de seguridad
afrontan". Patterson señaló que "[...] no es posible
establecer un calendario concreto para la retirada [de
Iraq] de la fuerza multinacional. Cualquier decisión
relativa a la fuerza [militar que haya de permanecer en
Iraq] será tomada según el desarrollo de los
acontecimientos sobre el terreno" (Fuente: al–Jazeera, 31
de mayo de 2005).
3. Véase en IraqSolidaridad: Noticias relacionadas con las
tropas de ocupación en Iraq
Traducido del
árabe por Rabaa Hayoun
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