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(IAR-Noticias)
13-Jun-05
Por
Mariano Marzo* -
La Vanguardia / Islamlatino
Tras un largo periodo de recogida de beneficios, las superpetroleras ocupan lugares de privilegio en el ranking
mundial de las compañías del sector privado. No hace
mucho, ExxonMobil pasó a ser la primera empresa de EE.UU.
por su valor de mercado, desplazando a General Electric.
Por su parte, British Petroleum se ha afianzado como la
mayor compañía del Reino Unido por su capitalización en
bolsa.
Sin embargo, estos gigantes resultan ser unos enanitos si
comparamos sus reservas, el fluido vital de una petrolera,
con las de algunas compañías estatales: ExxonMobil, Shell
y BP ocupan, respectivamente, los lugares 12, 14 y 18, con
unas cifras inferiores al 10% del cuarto de billón de
barriles de Saudi Aramco y en torno al 20% de las de las
compañías nacionales de Iraq y Kuwait.
La situación tampoco resulta más halagüeña para el gas:
las reservas de ExxonMobil, Shell y BP (en los puestos 11,
13 y 18) equivalen al 10%-15% de las de la rusa Gazprom y
la compañía nacional iraní.
Y el panorama no tiene visos de mejorar. Las reservas
conocidas por desarrollar a las que las superpetroleras
pueden acceder no son más del 7% del total mundial y,
según ConocoPhillips, el 66% del conjunto de las reservas
globales recuperables queda fuera de su alcance.
Constatar que las grandes compañías estatales custodian la
parte del león de las reservas de hidrocarburos no es
ninguna novedad. Pero reviste una especial relevancia hoy,
porque las grandes petroleras internacionales tienen
serias dificultades para reemplazar las reservas
extraídas.
Hasta hace poco, había recursos suficientes en regiones
completamente abiertas a la inversión privada -como el
golfo de México y el mar del Norte-, para mantener
ocupadas y en permanente expansión a las grandes
compañías. Pero esta situación toca a su fin, pues las
citadas regiones han entrado en una fase de madurez y sólo
ofrecen oportunidades de crecimiento a las petroleras de
mediano o pequeño tamaño.
Siempre se ha pensado que las compañías estatales que
atesoran las reservas no poseen la capacidad técnica ni
financiera para explotarlas y comercializarlas y este
factor ha constituido una importante baza negociadora para
las grandes multinacionales a la hora de acceder a nuevas
áreas. Pero esta ventaja empieza a diluirse.
Los altos precios del crudo han propiciado que muchas
compañías estatales dejen de ser financieramente débiles y
han incrementado notablemente sus presupuestos de
exploración y producción, invertido en la contratación de
técnicos extranjeros cualificados y diseñando ambiciosos
programas de capacitación de su personal. Además, la
ausencia de presión de los accionistas favorece la
competitividad de las petroleras estatales a la hora de
firmar acuerdos comerciales lejos de sus fronteras. Los
casos de China e India son emblemáticos.
J.S. Herold Inc. -la firma de Wall Street que predijo hace
cuatro años la caída de Enron- asegura que las grandes
petroleras internacionales alcanzarán pronto el máximo de
su capacidad de producción.
Las fechas son: 2007 para Total, 2008 para ExxonMobil, BP
y Shell y 2009 para Chevron. Las compañías han declinado
hacer comentarios, pero la polémica está servida.
*Mariano Marzo, catedrático de Recursos Energéticos de la
Universidad de Barcelona
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