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(IAR-Noticias)
17-Jun-05
Prensa Latina, La Habana
El Premio Nobel de Literatura José Saramago criticó
hoy aquí el concepto tradicional de democracia, vigente en la mayoría de
los países, según el cual todo se reduce a la posibilidad de los
ciudadanos de cambiar un gobierno por otro.
Al intervenir en un encuentro con estudiantes y profesores en el Aula
Magna de la Universidad de La Habana, el escritor portugués -quien
realiza una visita a la isla invitado por el ministerio de Cultura-,
afirmó que, dentro de ese esquema, los gobiernos se han convertido en
simples comisarios políticos.
La mayoría de ellos -subrayó- son solo intermediarios entre el poder
económico y el político y lo único que hacen, cuando se torna necesario,
es preparar las leyes que correspondan a los intereses económicos para
que estos no encuentren en la ciudadanía demasiados obstáculos.
Subrayó cómo ni el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o
la Organización Mundial de Comercio son instituciones democráticas, ni
tampoco se ejerce la democracia cuando no se pueden impedir ni controlar
los abusos y crímenes económicos.
El escritor portugués resaltó el derecho a disentir, pero condenó la
disidencia al servicio de intereses extranjeros, que es un caso que debe
ser castigado por la ley.
Haciendo gala de un análisis incisivo del tema, se refirió a una de
las últimas directivas de la Unión Europea -que espero no prospere,
apuntó-, el proyecto Waldsteim, dirigido a la privatización de los
servicios públicos.
Por esa vía, se llegará a privatizar todo, hasta el aire que
respiramos. En cualquier momento -ironizó- vamos a tener que ir a la
tienda a comprar una botella de aire. Si todo pasa a la llamada
iniciativa privada, entonces para qué sirve el Estado, se preguntó.
También aludió a la extraterritorialidad aplicada para conseguir obra
de mano barata e incrementar las ganancias de las empresas.
Desde ese punto de vista, argumentó que el concepto de democracia
imperante, a cuyo amparo florecen guerras como las desatadas por Estados
Unidos contra Iraq y Afganistán, es una democracia secuestrada,
adulterada, enmascarada, una verdadera tomadura de pelo.
Es la no democracia -arguyó-. Por eso cuando a mi me dicen que
vivimos en un sistema democrático, yo respondo que indaguen en lo que
hay detrás de la máscara, en lo que se oculta.
Añadió que se impone un debate profundo y cuestionador sobre la
materialización de un concepto cuyo rostro público es la incapacidad de
los gobiernos de decidir lo importante y necesario para sus países y el
que los ciudadanos no puedan intervenir en los asuntos que les
conciernen o atañen.
El autor de obras emblemáticas como El ensayo sobre la lucidez, uno
de sus más recientes títulos -la más política de mis novelas, ha dicho
más de una vez-, habló con entusiasmo de su visita la víspera a la
Universidad de Ciencias Informáticas y a la Escuela Latinoamericana de
Medicina.
Calificó esa experiencia de extraordinaria, todavía estamos Pilar
(del Río, su esposa) y yo bajo el influjo de esa vivencia. En la Escuela
de Medicina hay estudiantes de toda América Latina, e incluso de Africa
y Estados Unidos, de los estratos más pobres y de países donde ninguno
de ellos podría costearse una carrera como ésa -destacó.
Es algo absolutamente asombroso. Cuba aplica una idea que va mucho
más allá del termino de nación. Es una extraterritorialidad positiva, de
diferente signo, una muestra de lo bueno, de lo mejor que se podría
esperar para la humanidad.
Para mi el concepto de la utopía es el de mañana -recalcó- porque
mañana significa que estoy vivo. En ese sentido la utopía es una
concreción en la isla porque Cuba está preocupada sobre todo por el día
de mañana.
Saramago concluyó su intervención de casi dos horas, más bien una
conversación alimentada por criterios de densidad analítica -a veces
difíciles de atrapar por su español cruzado por un acento portugués de
vocales cerradas-, con una cita de La sagrada familia, de Karl Marx y
Federico Engels, de perdurable vigencia -dijo:
"Si el hombre es formado por las circunstancias, entonces hay que
formar las circunstancias humanamente".
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