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(IAR-Noticias)
21-Jun-05
Por
Saul Landau* - Progreso Semanal
¿Cómo comprender la
tortura por una sociedad libre con una prensa libre?
Durante el
último año, la evidencia apabullante obligó a los medios a
informar que personal militar norteamericano había
torturado a prisioneros musulmanes. El 9 de mayo, Newsweek
aseguró que un guardia de prisión había echado por el
inodoro un ejemplar del Corán.
Aparentemente millones tomaron este insulto al Corán de
manera más seria de lo que habían tomado la tortura de
cientos, quizás miles, de musulmanes. En varias ciudades
hubo motines.
Irónicamente la administración Bush criticó al mensajero.
Newsweek se convirtió en blanco de la ira de Bush –por
informar erróneamente. Y al aceptar la invención de la
Casa Blanca, el resto de los medios se sumó, ignorando que
fuentes confiables –incluyendo al FBI– ya habían
demostrado la profanación del Corán por parte de militares
norteamericanos y personal de la CIA. Importantes órganos
de prensa enviaron reporteros en misión para examinar si
el incidente de “echar por el inodoro” había ocurrido.
El hecho de que este incidente, no uno de miles, provocó
los motines no pareció brindar un incentivo para
investigar la tortura. En su lugar, Newsweek se convirtió
en el sujeto de la pregunta: “¿Tenían o no suficientes
pruebas para publicar la noticia?”
Newsweek se retractó de la noticia varios días más tarde.
El resto de los medios no apoyó a la revista; ni examinó
la desproporcionada respuesta que la profanación del Corán
provocó, en comparación con la profanación de seres
humanos.
Después de todo, la guerra de Viet Nam había producido a
quemadores de banderas que algunos patriotas auto
designados pensaron que merecían la pena de muerte por
profanar un trozo de tela. Así que aparentemente quedaba
entendido de forma implícita que los símbolos son mejores
que las personas para inflamar a los públicos fanáticos:
un libro “santo” que va a un inodoro significa más que la
tortura a personas vivas. (Nadie preguntó qué le sucedió
al inodoro.)
Newsweek no se benefició de las conclusiones del propio
Pentágono, que el viernes 3 de junio por la tarde dio a la
publicidad un informe, un típico acto para minimizar la
lectoría. El informe citaba “otros dos casos de
profanación”, uno de los cuales trataba de “una obscenidad
escrita en inglés en una página interior del Corán de un
prisionero”. En otro episodio “un soldado pateó
deliberadamente el libro sagrado musulmán, otros guardias
lo golpearon con globos llenos de agua y la orina de un
soldado salpicó a un prisionero y a su Corán”. (The Los
Angeles Times, 4 de junio.)
The New York Times (4 de junio) publicó que “el guardia
orinó cerca de un conducto de aire y el viento impulso la
orina hacia la celda del detenido”. El Times no preguntó
si la orina del guardia se desvió porque la base de
Guantánamo no tiene letrinas. Por supuesto, no hace falta
ser Sherlock Holmes para deducir que el guardia estaba
orinando al prisionero y sucede que el pobre tipo tenía el
Corán en sus manos cuando la orina cayó en la celda.
Anteriormente, periódicos y programas de noticias
publicaron fotos de personal norteamericano utilizando la
tortura sexual y con animales. Informes de la Cruz roja,
el FBI y otros observadores de primera mano agregaron la
privación del sueño, el ruido incesante y otras formas de
tortura prohibidas por las Convenciones de Ginebra y la
Convención de la ONU Contra la Tortura. El ataque contra
Newsweek y la subsiguiente retractación por haber
publicado una noticia básicamente precisa señala la
segunda ocasión durante el último año en que el público
norteamericano ha presenciado de cómo noticias verdaderas
han sido blanco de la ira oficial.
EL año pasado CBS se retractó públicamente de una noticia
cierta, debido a que la ultra derecha y la administración
Bush la acusaron agresivamente de periodismo mentiroso. Y
el resto de los medios se sumó.
La noticia de Dan Rather en el programa 60 Minutes fue
trasmitida el 8 de septiembre de 2004. Los bushistas
pusieron el grito en el cielo de que CBS había utilizado
documentos falsificados y que había hecho coincidir la
noticia con las elecciones presidenciales. Un coro de
programas radiales de derecha se sumó. “Prejuicios
liberales”, gritaron, habían motivado la transmisión por
CBS de un programa que impugnaba el historial militar de
Bush.
60 Minutes presentó cuatro documentos escritos. Rather
dijo que habían sido redactados por el Tte. Cnel. Jerry
Killian, ya difunto, quien había sido el jefe de Bush en
la Guardia Aérea Nacional de Texas a principios de los
años 70. Los documentos mostraban que Bush desobedeció
las órdenes de presentarse para un examen físico, y que
las amistades de la familia habían intervenido para
“edulcorar” su servicio en la Guardia. Los memos
mostraban a Bush como un vago que usó la influencia
familiar para no ir a Viet Nam y luego reducir el tiempo
de servicio en la Guardia. La entonces secretaria de
Killian, cuando se presentó en el programa, atestiguó
acerca del contenido de los documentos.
Los seguidores de Bush inmediatamente cuestionaron la
validez de los documentos, pero incluso si los papeles en
sí fueran falsos, CBS había acumulado suficiente material
como para demostrar la esencia de la noticia. Las quejas
de falsificación oscurecieron la esencia del hecho y
cambiaron el tema a la “integridad en el periodismo”. CBS
se retractó de la noticia. Los medios, en vez de enfocar
el hecho de cómo Bush no cumplió su servicio mientras su
rival Kerry participaba en peligrosos combates, ayudó a
los bushistas a convertir la noticia en su opuesto.
Los medios liberales estaban decididos a inculpar a Bush.
Mientras tanto, los veteranos de las “Lanchas Rápidas”
comenzaron una campaña de difamación contra Kerry,
implicando que no se merecía las medallas que le fueron
concedidas.
El 10 de enero de 2005, CBS continuó su ritual de
capitulación al destituir a tres ejecutivos por su papel
en la preparación y transmisión de la noticia acerca del
servicio de Bush en la Guardia Nacional. Leslie Moonves,
presidente de CBS, deploró profundamente “el mal servicio
que el reportaje de 60 Minutes había hecho al público
norteamericano, el cual tiene el derecho a confiar en que
Noticias CBS trasmita noticias justas y certeras”.
La productora principal Mary Mapes acusó a Moonves de
convertirla en un “chivo expiatorio”, Ella dijo
correctamente que él había actuado por “consideraciones
corporativas y políticas –por los índices de audiencia, no
por periodismo”.
Viacom, una corporación transnacional, es la propietaria
de CBS. Las otras cadenas pertenecen a similares titanes
transnacionales, todos los cuales tienen un interés básico
en quedar bien con el gobierno de EE.UU. El resultado de
esta propiedad corporativo transnacional es que los medios
masivos temen deslegitimar al gobierno. En su lugar,
atacan al “periodista investigativo” que pudiera cometer
el más mínimo error al reportar acerca de la criminalidad
o desviación gubernamentales.
El cambio ocurrió después de la era de Watergate, cuando
los propietarios de The Washington Post, que también son
los dueños de Newsweek, quedaron muy complacidos con el
papel que los reporteros del Post habían desempeñado en
obligar a Nixon a renunciar. ¡Qué diferencia tres décadas
después! En el 2005 las denuncias de las fechorías del
gobierno y de las corporaciones son contrarias a los
intereses corporativos.
Durante décadas, el antiguo programa 60 Minutes había
denunciado la corrupción gubernamental y corporativa.
Pero en 1995 la relación de la corporación CBS y una
denuncia de la industria tabacalera obligó a los
productores del programa a un compromiso.
En 1995 CBS decidió no trasmitir un reporte de 60 Minutes
producido por Lowell Bergman acerca de Jeffrey Wigand, un
ex vicepresidente de la compañía tabacalera Brown &
Williamson. Wigand dijo que los ejecutivos de la compañía
“ocultaron la verdad al público norteamericano acerca de
las propiedades adictivas y dañinas del tabaco. CBS y los
principales productores y reporteros poseían acciones en
compañías tabacaleras y suavizaron el ataque en contra de
los gigantes tabacaleros” (Bergman, Columbia Journalism
Review, mayo/junio de 2000). Un abogado de CBS dijo a
Bergman que “la corporación no va a poner en peligro sus
valores con esa noticia”.
Irónicamente, la ultra derecha aún despotrica contra los
medios liberales, pero en realidad, como muestran las
retractaciones de Newsweek y CBS, las cadenas no pueden
desempeñar una verdadera función noticiosa porque deben
legitimar tanto sus propios intereses corporativos como
los del gobierno, el cual los protege y ayuda en su
búsqueda internacional de mayores riquezas. Por tanto, un
editor que explícita o implícitamente entiende estos
hechos de poder corporativo, será reacio a asignar
reporteros o comprometer recursos en noticias que pudieran
entrar en conflicto con intereses corporativos básicos –a
pesar del hecho de que el público necesita conocerlos.
Abundan las noticias acerca de Michael Jackson, mientras
que sólo hay raras noticias acerca de temas como los
efectos adversos en la salud del uranio empobrecido, el
memorando de la calle Downing en el 2000 que demostraba
que Bush y Blair conspiraron para ir a la guerra contra
Irak, y los miles de millones aparentemente estafados en
Irak por las compañías amigas de la administración. Los
medios importantes adoran las noticias acerca de los
famosos, lo cual oculta las historias acerca del
inexplicable poder corporativo y gubernamental.
Los que representan a los intereses corporativos
transnacionales –ejecutivos de cadenas y de periódicos–
comprenden que la función primaria de sus medios es
validar el sistema que les ha dado vida, para lo cual es
esencial el poder del gobierno. La ley no restringe a la
prensa norteamericana, pero obviamente sus propietarios
sí. Por ahora, acudan a Internet y a fuentes no
norteamericanas en busca de noticias confiables y del
contexto apropiado para los hechos que definen nuestra
historia. De esa forma, ustedes también pueden participar
en el proceso de su propia historia con los hechos y los
antecedentes apropiados.
Profanar el Corán es parte integral del régimen de
tortura, la encarcelación de prisioneros sin acusación.
Es lo que hace el imperialismo en su fase moderna y
preocupada. Pero no esperen que los medios masivos le
digan esto.
*Saul Landau es miembro
del Instituto para Estudios de Política y profesor de Universidad Cal Poly
Pomona, California - EEUU
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