|
(IAR-Noticias)
21-Jun-05
Por
Jim Lobe - IPS
El ala más conservadora del gobierno de Estados Unidos
lanzó una campaña ”preventiva” contra las elecciones de
Irán pues, no importa quién gane, lo que se requiere allí
es un ”cambio de régimen”.
Cuando millones de iraníes se preparaban para elegir el
viernes en las urnas al sucesor del presidente reformista Mohamed Jatami, los halcones, ayudados por duras
declaraciones de George W. Bush, se esforzaron por poner
en duda en los medios de prensa la credibilidad de los
comicios.
”Irán es hoy gobernado por hombres que suprimen las
libertades dentro del país y promueven el terrorismo en el
resto del mundo. El poder están en manos de unos pocos que
no fueron elegidos y que mantienen el control gracias a un
proceso electoral que ignora los requisitos básicos de la
democracia”, afirmó el mandatario el jueves por la noche.
Las declaraciones de Bush, repetidas luego por el asesor
de Seguridad Nacional, Stephen Hadley, y, en parte, por la
secretaria de Estado (canciller), Condoleezza Rice,
alentaron a los halcones, sobre todo a los
neoconservadores fuera de la administración que presionan
desde hace años por un ”cambio de régimen”.
Las autoridades electorales iraníes dispusieron este lunes
un recuento parcial de los votos emitidos el viernes, tras
una serie de acusaciones de fraude por parte de los
candidatos reformistas.
En la primera vuelta, el ex presidente Akbar Hashemi
Rafsanjani (1989-1997) obtuvo 21,1 por ciento de los
sufragios, contra 19,2 por ciento del ultraconservador
alcalde de Teherán, Hahmoud Ahmadinedjad.
Los esfuerzos de los halcones para desacreditar las
elecciones a último minuto revelan su creciente
preocupación de que el nuevo presidente iraní sea un
hombre hábil que sepa negociar y amistarse con Occidente,
echando así por tierra sus planes de promover un cambio de
régimen en Irán.
Esta preocupación aumentó el mes pasado cuando
funcionarios del Departamento de Estado instaron a
congresistas del gobernante Partido Republicano a que
congelaran la Ley de Apoyo a la Libertad de Irán, que
impondría nuevas sanciones a ese país, y quedaran a la
espera de los resultados de las negociaciones de la Unión
Europea con Teherán sobre su programa nuclear
”Estos tipos quieren un cambio de régimen, y están muy
preocupados por cualquier cosa que pueda impedirlo.
Quieren garantizar que la Casa Blanca no se convenza de la
idea de que puede negociar con un nuevo gobierno iraní”,
dijo una fuente del gobierno que no quiso ser
identificada.
Por eso, los halcones se empeñaron en afirmar en los
últimos días que las elecciones iraníes no harían ninguna
diferencia, pues los extremistas islámicos, encabezados
por el líder religioso supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y
por el Consejo de los Guardianes de la Constitución
Islámica, seguirán controlando los destinos del país.
El Consejo de Guardianes es un órgano del Estado integrado
por seis clérigos y seis abogados conservadores a cargo de
refrendar todas las leyes.
”Cualquier persona familiarizada con esa república
islámica sabe que estas no son elecciones de verdad”,
escribió la semana pasada el analista Michael Ledeen en la
revista derechista National Review. Ledeen fue funcionario
del gobierno de Ronald Reagan (1981-1989) y ahora trabaja
para el conservador American Enterprise Institute (AEI).
”Se trata sólo de una pantalla, de entretenimiento, de una
ópera cómica montada para nosotros. El propósito de esta
pura y simple farsa es disuadirnos de apoyar a las fuerzas
de la revolución democrática en Irán”, sostuvo.
Esta misma opinión se vio reflejada en una serie de
columnas publicadas el jueves, incluyendo una del
periodista Kenneth Timmerman en la National Review, y
luego reproducida por el periódico The Washington Times,
titulada ”Elecciones falsas, amenazas reales”.
Otro artículo similar fue publicado en el mismo diario por
Nir Boms, vicepresidente del conservador Centro para la
Libertad de Medio Oriente y ex vicepresidente de la
Fundación para la Defensa de las Democracias, y otro en
The New York Times por la vicepresidenta del AEI, Danielle
Pletka.
Mientras, el senador republicano Sam Brownback, líder de
la derecha cristiana y vinculado con la comunidad
iraní-estadounidense, fiel a Reza Pahlevi, hijo del sha
derrocado por la Revolución Islámica en 1979, señaló que
las elecciones eran ”falsas”.
Analistas especializados en Irán reconocen que Jamenei y
el Consejo de los Guardianes limitarán los movimientos de
quien sea electo presidente, pero sostienen que afirmar
que los comicios son apenas un espectáculo es una
declaración simplista o una estrategia para distorsionar
los hechos.
El analista Gary Sick, de la Universidad de Columbia,
refutó la afirmación de Pletka de que Rafsanjani es el
candidato de los mulá (intérpretes de la ley islámica).
”Aquellos que están cerca del actual proceso electoral
saben que la candidatura de Rafsanjani dividió a los mulá
y fue resistida por Jamenei”, señaló.
Con él coincidieron Abbas Milani y Michael McFaul,
directores del Proyecto sobre Democracia Iraní del
conservador Instituto Hoover, del occidental estado de
California.
Rafsanjani y Jamenei ”discuten todo el tiempo”, lo que
muestra ”una clara división en la elite gobernante” iraní,
que podría presagiar ”el comienzo de una liberalización
política”, afirmaron.
Una lectura detenida de las opiniones de los halcones
revela graves inconsistencias. Mientras algunos insisten,
por ejemplo, en que ”millones de votos fueron preparados
hace semanas para garantizar que gane el hombre correcto”,
Ledeen señaló que era imposible saber quién resultará
electo.
”Michael Ledeen nunca estuvo en Irán ni habla persa. Tiene
una credibilidad mínima para analizar las elecciones y
evaluar la situación política allí”, dijo el analista
William Beeman, autor del libro ”The Great Satan vs. the
Mad Mullahs: How the United States and Iran Demonize Each
Other” (”El gran Satán contra los mulá locos: cómo Estados
Unidos e Irán se demonizan mutuamente”), que será
publicado próximamente.
”Está claro que los neoconservadores están desesperados
por negar toda credibilidad del pueblo iraní en esta
elección y siguen propagando la imagen de que son personas
desesperadas bajo un gobierno tirano, pues esto sirve para
justificar un cambio de régimen”, dijo Beeman.
|