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(IAR-Noticias)
28-Jun-05
Por
Donald Greenlees -
International Herald Tribune
El
capital islámico abrió el apetito a los banqueros,
administradores de fondos, consultores de negocios,
contadores y abogados de Asia, Europa y Estados Unidos.
Conscientes del enorme potencial de ese mercado, los
inversionistas internacionales cada día están tomando más
en serio la sharia.
John Lim estaba de viaje por el Medio Oriente en 2002
buscando inversionistas, cuando se dio cuenta de que algo
le faltaba a su presentación de oferta. A su público le
gustaba lo que estaba vendiendo: inversiones en una
inmobiliaria asiática por medio de un negocio al estilo
boutique de administración de fondos que había creado con
el multimillonario hongkonés Li Ka-Shing. Sin embargo, los
potenciales clientes de la región exigían que las
inversiones cumplieran con las restricciones de su
religión.
Dos años después, la firma de Lim, ARA Asset Management,
se incorporó a uno de los sectores financieros con el
crecimiento más rápido a nivel global. ARA, con sede en
Singapur, lanzó un fondo inmobiliario asiático al valor de
450 millones de dólares, el cual sería administrado e
invertiría de acuerdo a la ley islámica, sharia. "Creemos
que el capital islámico ofrece un mercado potencial
enorme", señaló Lim.
De hecho, existe un creciente interés en el mercado
islámico entre los banqueros, administradores de fondos,
consultores de negocios, contadores y abogados de Asia,
Europa y Estados Unidos.
A mediados de 2004, el mercado financiero islámico
consistía en 265 bancos con activos e inversiones por un
valor de más de 262.000 millones de dólares y 400.000
millones de dólares, respectivamente, según un informe de
la Organización Internacional de Comisiones de Valores.
El documento estima que aun cuando representan una pequeña
parte de la industria global, la banca, inversiones y
mercado de capitales islámicos han crecido entre el 10% y
el 20% anual durante la última década. Además, concluye
que en los próximos 10 años, aproximadamente la mitad de
los ahorros de los 1.300 millones de musulmanes del mundo
se encontrarán depositados en bancos islámicos.
Por otra parte, los expertos señalan que el mercado
financiero islámico ha experimentado un fuerte impulso
debido a que cada vez más musulmanes buscan invertir su
capital en negocios islámicos. Asimismo, aumenta la
variedad y sofisticación de las opciones disponibles en
este ámbito.
Los banqueros y analistas atribuyen esta expansión a una
serie de factores: los precios históricamente altos del
petróleo que han inundado el Medio Oriente con dinero; una
mayor disponibilidad de productos que satisfacen los
requisitos de la sharia y más conciencia respecto de sus
obligaciones religiosas entre los inversionistas
musulmanes.
La sharia
La sharia, contenida en el Corán, el libro sagrado
islámico que ejemplifica la vida del profeta Muhammad,
rige todos los aspectos de la vida de los musulmanes,
incluidos los asuntos financieros.
Entre las actividades comerciales prohibidas se encuentran
la producción y venta de alcohol y tabaco y las
inversiones en casinos y hoteles que venden alcohol.
Una de las reglas financieras básicas del Islam es la
prohibición del pago de intereses de préstamos o
depósitos. También prohíbe tomar ciertos riesgos, sobre
todo si estos involucran actividades financieras que se
asemejan a las apuestas, y promueve establecer vínculos
entre los ingresos y la productividad, compartir las
ganancias y celebrar contratos equitativos.
En los contratos basados en la sharia más sencillos,
conocidos como musharakah o mudarabah, los bancos evitan
cobrar o pagar intereses compartiendo las ganancias y los
riesgos con el cliente, efectivamente desempeñando un rol
de socio equitativo.
"Básicamente, lo que dice el Islam, es que uno no debe
esperar grandes ganancias sin hacer nada", señala David
Vicary, un consultor bancario radicado en Kuala Lumpur con
33 años de experiencia en el sector bancario británico y
norteamericano. Hace 10 años se convirtió al Islam y es
experto en finanzas islámicas.
Impulsado por las oportunidades que presenta el sector,
Singapur, un bastión de los mercados capitales
convencionales, ha comenzado a cortejar el dólar musulmán.
El año pasado, Goh Chok Tong, ex primer ministro de
Singapur y actual presidente de la autoridad monetaria de
ese país, dio a conocer planes para establecer vínculos
con el Medio Oriente con el objetivo de convertir a
Singapur en un centro regional para las inversiones en el
mercado de capital, servicios bancarios privados y
administración de fondos islámicos.
La autoridad monetaria creó un equipo asesor destinado a
orientar el desarrollo del mercado financiero islámico. En
abril último, Singapur adquirió membresía completa en la
Junta de Servicios Financieros Islámicos, entidad
internacional que presta asesoría sobre la regulación y
fiscalización del mercado financiero. Todas estas acciones
están destinadas a convertir a Singapur en el vínculo
entre el pujante mercado chino y los adinerados
inversionistas del Medio Oriente que desean invertir en
instancias que respetan la sharia.
Secretos de
un negocio redondo
Los conocedores de países islámicos, tal como Li Ka-Shing
y su imperio inmobiliario, el grupo Cheung Kong,
avizoraron las posibilidades. El año pasado, ARA Asset
Management, empresa de la cual Cheung Kong es socio, firmó
un acuerdo con el Banco Islámico de Dubai destinado a
crear un fondo inmobiliario con una proyección de
ganancias anuales de un 20%.
No obstante, el creciente interés en estos nuevos
productos financieros se observa a nivel mundial. Los
bancos más importantes, tales como Citigroup, HSBC,
Standard Chartered, BNP Paribas y Deutsche Bank, cuentan
con divisiones islámicas.
La división de operaciones financieras islámicas del
Deutsche Bank, con sede en Londres, señaló que en los
próximos seis meses lanzará 50 nuevos productos islámicos
tras adecuar sus prácticas a los requisitos de la sharia.
Deloitte, consultora norteamericana que presta servicios
de consultoría financiera, decidió en febrero último
incorporarse al sector. La compañía espera ofrecer una
variedad de servicios, desde asesoría sobre cómo
estructurar acuerdos que respeten la sharia, hasta
auditorías contables y análisis en conformidad.
Vicary, quien hasta hace poco encabezaba las oficinas de
asesoría de Deloitte en Kuala Lumpur y dirigió la
incorporación de la compañía en el sector financiero
islámico, señala que venció el escepticismo inicial de los
ejecutivos de la firma cosechando altas tasas de ganancias
al ejercer en el sector. "Desde la nada hemos creado una
empresa que genera ganancias de varios millones de dólares
al año en los primeros 18 meses", dijo.
Hace poco, Vicary abandonó Deloitte para unirse a un banco
islámico en Malasia, pero su ex equipo continúa trabajando
con el objetivo de alcanzar un crecimiento aún más
acelerado. Según Vicary, "dentro de cinco años podría
llegar a ser una firma de consultoría por un valor de 500
millones de dólares".
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