|
(IAR-Noticias)
29-Jun-05
La segunda parte de las elecciones de Galicia ha confirmado la derrota de Manuel
Fraga como presidente de la Xunta y de paso una nueva derrota, en su haber, para
Mariano Rajoy como presidente del Partido Popular. Los votos de los emigrantes
obtenidos por el Partido Popular en este último recuento no han sido suficientes
para sacar el escaño número 38 que les hubiera permitido seguir en el poder.
Por Pablo Sebastian - Estrella Digital
Pierden, pues, Fraga y el PP la mayoría absoluta y con ello el Partido
Socialista se alzará con la presidencia de la Xunta en manos de Emilio Pérez
Touriño, quien será apoyado en su investidura por los nacionalistas del BNG que
lidera Anxo Quintana.
Decir que el PP ha ganado las elecciones en número de votos es cierto, pero es
un consuelo que no refleja toda la verdad porque el PP ha perdido el poder de
Galicia, y eso era lo que estaba en juego. Entre otras cosas porque el PP no
tiene con quien pactar en Galicia ni en ninguna otra parte de España porque se
ha ido a la derecha derecha y allí sólo están ellos consigo mismos. Lo que no
quiere decir que estén solos porque son bastantes, como se ha visto en Galicia o
como se ve en las últimas manifestaciones, pero no son suficientes para
gobernar. Y allá el PP si se quiere consolar con sus buenos resultados
insuficientes mientras el PSOE no para de cazar cotas de poder.
Porque en Galicia estaba en juego mucho poder, la presidencia y el Gobierno de
la Xunta, un presupuesto de 9.000 millones de euros, la Caixa de Galicia, la
televisión de Galicia y el clientelismo político que genera la Xunta, que no es
poco.
Así mismo, Galicia ahora se sumará a las tesis del presidente Zapatero en
todo el proceso de reformas autonómicas y constitucionales que está en marcha y
el PP se volverá a encontrar con unos cientos o miles de descolocados políticos
que se suman a los muchos que ya han perdido el poder tras las elecciones
generales.
Para Mariano Rajoy ésta es su sexta derrota desde que fue nombrado candidato por
Aznar y la quinta desde que se fue Aznar, porque desde hace año y medio el PP ha
perdido las elecciones en Cataluña, en toda España, en Andalucía, en las
europeas, en el País Vasco y ahora en Galicia.
Es verdad que las pierden por
poco, que mantienen el tipo, que se consuelan como pueden, pero el discurso de
la dulce derrota cuando es tan dulce y tan continuada acaba siendo un mal
discurso político porque la amarga victoria del PSOE le está llenando los
bolsillos de poder.
Qué duda cabe que para Rajoy la derrota de Galicia, su tierra, y además en
Pontevedra, su ciudad, es una pésima noticia que sólo le deja un último recurso,
como son las elecciones municipales y autonómicas del año 2007, si es que llega
a ellas con ganas y con apoyo suficiente.
Sobre todo porque Rajoy no puede
seguir jugando a la derecha dura si es que quiere ganar alguna vez, tiene que
girar hacia el centro, tiene que renovar a fondo su equipo directivo y tiene que
cambiar su discurso político y su capacidad de diálogo con otras fuerzas
políticas, porque ahora ya no se habla el PP ni con Coalición Canaria.
Y en el caso gallego Rajoy tiene delante una difícil papeleta: la sucesión de
Fraga. Porque Manuel Fraga no se ha ido de la política, lo han echado. El último
ministro de Franco quiso imitar a Franco y morir en el disfrute del poder,
empeñado en no retirarse nunca ni en favorecer su sucesión.
Y ése, en compañía
de otros errores muy graves como la crisis del Prestige y los disparates de
Aznar en la guerra de Iraq, han sido la causa del vuelco del voto joven en
Galicia que le ha llevado al PP a esta sonora derrota, por la mínima, pero
sonora.
Fraga acaba mal y se tiene que ir refunfuñando, y ya veremos si antes incluso de
que se solucione sin problemas su sucesión, porque no tiene salud ni tendrá
ganas para ejercer de jefe de la oposición en Galicia.
Y vamos a ver quién
sucede a Fraga, si los del birrete de Núñez Feijoo o los de la boina de Cuiña y
Baltar. Porque los de la boina han sacado los votos que debían y los que han
fallado han sido los amigos de Rajoy, los ligados al PP de Madrid.
Derrota y sucesión, malas noticias para el Partido Popular y una última
oportunidad para que Mariano Rajoy dé un golpe de timón y provoque en el seno de
su equipo una seria y profunda renovación.
|