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(IAR-Noticias) 11-Jul-05
Londres acaba de sufrir cuatro atentados simultáneos contra autobuses y el
Metro, en lo que puede ser el primer atentado que sufre la mayor urbe europea
desde el 11 de septiembre y el peor que recibe Inglaterra en su historia.
Por
Isaac Bigio - www.bigio.org
Según información policial, hubo explosiones en seis estaciones del metro en el
centro capitalino. Dos de esas estaciones (King Cross y Liverpool Street) son
también de las principales terminales ferroviarias de Inglaterra. También fue
destruido un autobús de turistas en Tavistock Square, plaza presidida por una
estatua del pacifista Gandhi y en la cual está la sede histórica del Instituto
de Estudios de las Américas, el principal centro académico de estudios
latinoamericanos.
No es la primera explosión que he presenciado en esta metrópolis. Recuerdo el
bombazo del 24 de abril de 1993 que afectó decenas de cuadras de Londres. Sin
embargo, hay una gran diferencia entre ambos atentados.
El sabotaje de hace 12 años fue hecho por un solo y poderoso coche-bomba y éste
fue abiertamente reivindicado por el Ejército Republicano Irlandés (IRA), que
buscó maximizar el daño hacia edificios y minimizar el número de civiles
afectados.
Los atentados del 7/7 han tenido como blancos a la propia población. Se han dado
contra medios de transporte en medio de horas de mucho tráfico (cuando la gente
va a trabajar desde las 9 a.m.).
El tipo de acto realizado no parece tener la marca de algún grupo disidente del
IRA. Los republicanos norirlandeses acostumbran dar señales de alerta a la
población para que no asista a lugares donde piensan atacar y le da mucha
importancia a buscar ganar simpatía en la opinión pública. Por otra parte,
resulta difícil concebir que el IRA Real u otra rama mantenga tal grado de
operatividad.
Todo indica que los autores del 7 de julio están ligados a los del 11 de marzo
en España y el 11 de septiembre en Estados Unidos. Al igual que en Madrid, vemos
un ataque sincronizado contra varias estaciones de metro y tren y que tiene como
objetivo castigar a la población de un país que invadió Afganistán e Irak.
En anteriores discursos, Ben Laden habría advertido que sus seguidores deberían
golpear a Inglaterra. El actual ataque se realiza justo cuando se da la cumbre
en Escocia de los ocho países más ricos y al día siguiente que Londres estaba
celebrando la decisión de convertirse en la sede de las Olimpiadas del año 2012.
Lo más probable es que este macroatentado haya sido efectuado por extremistas
islamistas. Este bombazo, según su estrategia, apuntaría a asustar y a vengar a
los “cruzados occidentales”.
Un ataque de Al Qaida contra Londres es algo que en esta ciudad se venía
alertando desde hace cuatro años y que ha sido motivo de programas televisivos.
Uno de ellos, muy importante, incluso especulaba acerca de la posibilidad de que
fundamentalistas religiosos pudiesen matar millares con gases letales.
El nivel de daño, pese a ser alto, parecería ser, sin embargo, menor al visto
previamente en Nueva York, Washington D.C., Madrid o Bali.
Este atentado, a su vez, también es una forma de competir con el concierto
antipobreza y las masivas marchas antiguerra y antiBush que se han dado en
Londres. Para Al Qaida, estas protestas le son un rival y están llenas de
enemigos “socialistas”.
Un ataque benladenista también desarticula las protestas callejeras que se han
venido dando durante toda esta semana contra la cumbre del G8.
Este macroatentado termina favoreciendo a George W. Bush y a los halcones. El
presidente norteamericano asiste a la reunión de las 8 potencias siendo acusado
de no controlar el deterioro del medio ambiente y de dar pocos recursos a la
lucha contra la pobreza y las plagas en África y el Tercer Mundo. Hoy él podrá
querer justificar su gran presupuesto bélico y querer mover a la opinión pública
europea hacia una línea de mayor intervencionismo en el Medio Oriente.
Tony Blair, por su parte, sacará provecho de este atentado para poder vencer las
resistencias que hay contra la introducción de carnets de identidad, algo que
liberales, conservadores e izquierdistas acusan de ser un atentado a las
libertades. También consolidará los planes para restringir y perseguir la
inmigración indocumentada, sobre todo ahora que varias potencias europeas acaban
de suscribir un pacto para tener un “charter” que deporte a indocumentados.
Al igual que en el 9/11, los que pagan la cuenta de los atentados benladenistas
son los inmigrantes y los sectores más pobres. Mientras Blair, Bush y otros
líderes del G8 buscarán unir a las naciones tras ellos, lo cierto es que la
responsabilidad del crecimiento de estos grupos de terror se deben en gran parte
a su política. Al Qaida fue creada o amantada por Bush padre para atacar a los
“rojos” y luego ésta se ha ido fortaleciendo capitalizando el descontento contra
la injerencia militar anglo-estadounidense en el mundo islámico.
Isaac Bigio es analista internacional y escribe desde Londres. www.bigio.org
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