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(IAR-Noticias)
13-Jul-05
Los atentados del pasado jueves
en Londres replantearon en Estados Unidos la pregunta que muchos se hicieron
tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 en este país: ”¿Por qué nos
odian?”
Por Jim Lobe - IPS
Igual que entonces, los ”halcones” de derecha y neoconservadores que luego
impulsaron la guerra contra Iraq (con el apoyo del gobierno británico) afirman
ahora que los radicales islámicos odian a Estados Unidos y a Occidente en
general por ”lo que son” y por sus ideales de libertad y democracia.
Inmediatamente después del 11 de septiembre, cuando presuntos terroristas
islámicos estrellaron aviones cargados de pasajeros contra las torres gemelas de
Nueva York y el edificio del Pentágono, matando a más de 3.000 personas, el
presidente estadounidense George W. Bush lanzó lo que llamó la ”guerra contra el
terrorismo”.
En opinión de los neoconservadores, cualquier marcha atrás en la guerra contra
el terrorismo o modificación de la estrategia anglo-estadounidense en general
equivaldría a una contemporización con ”islamofascistas” y por lo tanto
prepararía el terreno para una derrota ante ellos.
En todo caso, la guerra debe ampliarse e intensificarse, exhortan los
neoconservadores, que son políticos, académicos y analistas de los medios de
comunicación de gran influencia en la política exterior dentro del gobernante
Partido Republicano.
Son en su mayoría judíos de derecha, muy vinculados con el gobernante partido
Likud de Israel, y abogan para que la política antiterrorista internacional de
Washington apunte contra todos los grupos y países que consideran amenazas para
los intereses israelíes.
Las fuerzas neoconservadoras son belicistas y hostiles a la ONU y a los procesos
multilaterales en general. Sus postulados sobre política exterior rechazan el
pragmatismo y plantean los conflictos en términos morales.
”Los terroristas no nos odian tanto por lo que hacemos como por lo que somos,
por lo tanto no existe un lugar seguro donde refugiarnos”, señaló el diario
neoconservador The Wall Street Journal, en una nota editorial titulada
”7/7/2005”.
”Dejar de combatir a los islamistas en Medio Oriente sólo les facilitaría traer
su lucha hasta aquí, como lo hicieron el jueves en Londres”, agregó. Los ataques
en el transporte público de Londres dejaron 52 muertes confirmadas hasta ahora y
cerca de 700 heridos, y fueron reivindicados por un grupo perteneciente a la
organización terrorista Al Qaeda.
”Ahora, esperemos que otros líderes (occidentales) reaccionen con la misma
resolución que mostró el presidente Bush luego del 11 de septiembre, en lugar de
retirarse como lo hizo España tras los atentados de Madrid el año pasado”,
expresó el diario, en referencia a la cadena de ataques en trenes de la capital
española, el 11 de marzo de 2003.
Tras esos atentados, que dejaron casi 200 muertos, los españoles derrotaron en
las urnas al candidato del presidente José María Aznar, estrecho aliado de Bush,
y llevaron al poder al socialista José Luis Rodríguez Zapatero, que rápidamente
retiró las tropas españolas de Iraq.
Michael Scheuer, un funcionario retirado de la Agencia Central de Inteligencia
(CIA) que encabezó la lucha contra el líder terrorista islámico Osama bin Laden
a fines de 1990, manifestó una opinión contraria a la de los neoconservadores en
declaraciones a la cadena televisiva de noticias CNN.
”Nos atacan por lo que estamos haciendo en el mundo islámico, no por lo que
somos, por lo que creemos ni por cómo vivimos”, afirmó.
Esa visión es respaldada por numerosas encuestas de opinión realizadas en países
islámicos, que han demostrado admiración popular hacia los ideales políticos
occidentales pero resentimiento por las políticas de Estados Unidos y sus
aliados en todo Medio Oriente, en particular su alianza con Israel, su invasión
y posterior ocupación de Iraq, y su respaldo a regímenes autocráticos en la
región.
”Los musulmanes no odian nuestra libertad, sino nuestras políticas”, sostuvo la
Junta Científica de Defensa, del propio Pentágono, el pasado otoño boreal.
”La mayoría se opone a lo que considera la posición favorable a Israel y
contraria a los palestinos, así como al antiguo y creciente apoyo a regímenes
autoritarios en Egipto, Arabia Saudita, Jordania, Pakistán y países del Golfo”,
agregó la Junta.
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