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(IAR-Noticias)
14-Jul-05
Las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos se tensaron aún más con el
juicio iniciado en esta capital a la organización Súmate, brazo
técnico-electoral de la oposición y cuya líder María Corina Machado fuera
recibida en mayo en Washington por el presidente George W. Bush.
Por Humberto Márquez - IPS
Caracas y Washington sostienen un enfrentamiento político y diplomático, con
escarceos casi cada mes desde enero de 2004, pese a lo cual Venezuela le vende
1,5 millones de barriles de petróleo por día a Estados Unidos, y es uno de sus
cuatro grandes proveedores de este combustible, junto con Canadá, Arabia Saudita
y México.
Entre las acusaciones mutuas que menudean entre los dos países está la del
presidente venezolano Hugo Chávez, en el sentido de que Washington conspira para
derrocarlo y aun asesinarlo, y la de los responsables de los departamentos de
Estado (cancillería) y de Defensa estadounidenses, según los cuales Caracas
trabaja por desestabilizar gobiernos de países vecinos.
Venezuela recuerda que ”el único país con el que tenemos problemas en el mundo
es Estados Unidos”, como dijo a corresponsales el canciller Alí Rodríguez.
Por su parte, el secretario de Defensa estadounidense Donald Rumsfeld ha dicho
que en el hemisferio occidental ”Cuba y Venezuela no son amigas de Estados
Unidos”.
Sobre ese telón de fondo se abrió en Caracas un juicio por ”conspirar para
destruir la forma republicana de gobierno” a dos directivos de la organización
civil Súmate, Machado y Alejandro Plaz, y a otros dos, Ricardo Estévez y Luis
Palacios, como presuntos cómplices.
La nuez de la acusación es que Súmate recibió 53.400 dólares de la fundación
National Endowment for Democracy (NED, que drena dinero del Congreso
estadounidense), y con los cuales financió actividades cuando operaba como brazo
técnico de la oposición que recogió firmas para poner a referendo el mandato
presidencial de Chávez.
Esa consulta constitucional realizada en agosto de 2004 culminó con la
ratificación en su cargo de Chávez hasta enero de 2007 por 59 por ciento de los
votos emitidos.
Según la Fiscalía es delito recibir ese dinero para que una asociación como
Súmate haga proselitismo político y, si el tribunal acoge su tesis, Machado y
sus compañeros pueden recibir condenas de ocho a 16 años de prisión.
Súmate mantiene una campaña contra el modo como el Consejo Nacional Electoral,
un poder independiente en Venezuela, ha organizado los comicios locales del
venidero 7 de agosto y los parlamentarios convocados para diciembre.
El 8 de julio, al anunciarse el juicio, el portavoz del Departamento de Estado
en Washington, Tom Casey, dijo que estar ”desilusionado”, pues el proceso ”es
parte de una campaña de Estado diseñada para intimidar a los miembros de la
sociedad civil y evitar que ejerzan sus derechos democráticos”.
También la organización humanitaria Human Rights Watch (HRW), basada en Nueva
York, advirtió que ”al ordenar el juicio contra cuatro líderes de la sociedad
civil por cargos dudosos de traición, un tribunal de Venezuela ha dado su
consentimiento a la persecución política”.
”El tribunal le ha dado luz verde al gobierno para perseguir a sus opositores”,
subrayó el director para América de HRW, José Miguel Vivanco.
En Venezuela, partidos políticos y medios de comunicación opositores criticaron
el juicio contra los directivos de Súmate, en tanto el Fiscal General, Isaías
Rodríguez, pidió ”respeto para las decisiones independientes del poder judicial
venezolano”.
Estados Unidos ”debe mostrar respeto por la justicia venezolana”, dijo por su
parte el vicepresidente José Vicente Rangel, y, en el caso de HRW, ”comete un
nuevo error al tratar de involucrarse en la política” de su país.
”A esas críticas pudiéramos responder que la decisión por la cual la periodista
estadounidense Judith Miller (de The New York Times) ha sido condenada a cuatro
meses de prisión por no revelar la fuente (de sus informaciones) es una decisión
política de la Casa Blanca”, abundó Rangel.
Chávez no se refirió al tema en su último programa dominical de radio y TV, Aló
Presidente, pero en cambio replicó a Rumsfeld, quien le acusó de ”sabotear” el
tratado de libre comercio entre América Central, República Dominicana y Estados
Unidos.
”No estamos haciendo nada, por respeto a las soberanías no nos inmiscuimos, pero
ese acuerdo (CAFTA, por sus siglas en inglés) yo no se lo recomiendo a nadie,
porque es el mismo proyecto ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) de
coloniaje y dominación”, dijo el mandatario.
En paralelo, el ex secretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental,
Otto Reich dijo, en entrevista al diario caraqueño El Universal, que ”el
discurso de Chávez es una demostración de que se ha convertido en reflejo de
Fidel Castro”, el presidente de Cuba.
Más aún, ”Venezuela es una sucursal, subsidiaria de Cuba. Chávez ha puesto
muchos de los activos de su país a disposición de Castro. Ahí está el petróleo
que le regala”, dijo Reich en alusión al convenio mediante el cual Caracas
entrega a La Habana 90.000 barriles diarios de petróleo con financiamiento
parcial de la factura.
Otros países caribeños, así como Paraguay y Uruguay, podrán beneficiarse de
acuerdos semejantes suscritos con Caracas.
Reich también criticó las recientes compras de armas rusas y españolas
dispuestas por Chávez porque, sostuvo, ”no hace falta mucha imaginación para
pensar que posiblemente las use primero contra sus vecinos”.
Según el analista político Alberto Garrido, ”Reich simplemente ratificó la
teoría del cerco, propuesta por el Departamento de Estado por la vía
político-diplomática y por el Comando Sur (del Ejército de Estados Unidos) por
el camino político-militar, como la actual táctica de Washington contra la
revolución encabezada por Chávez”.
Chávez y Castro han dicho que ”cualquier agresión imperialista contra Venezuela
o Cuba será al mismo tiempo contra las dos. Las revoluciones cubana y venezolana
son una sola”, pero ”por ahora está descartada la intervención directa y por eso
cobra relevancia la alusión a los vecinos”, dijo Garrido a IPS.
En ese contexto, ”Washington muestra un camino para sus preferencias y sostiene
la oposición democrática en figuras como Machado, quizá como un globo de ensayo
para repetir en Venezuela la experiencia de Violeta Chamorro”, que en Nicaragua
derrotó en 1990 en las urnas a los izquierdistas del Frente Sandinista de
Liberación Nacional, comentó a IPS otro analista político Carlos Romero.
Cuando fue recibida en la Casa Blanca, a la cual Chávez no ha sido invitado
desde que llegó a la presidencia en febrero de 1999, Machado dijo que conversó
con Bush sobre ”la preocupación por la tendencia del gobierno venezolano a
violar los principios de la democracia y la ley”.
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