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(IAR-Noticias)
14-Jul-05
El 21 de junio, el ministro de
Seguridad Pública de Israel, Gideon Ezra, anunció que Israel podría reanudar su
política de “asesinatos selectivos” de militantes palestinos, una práctica que
había abandonado teóricamente después del inicio de la actual tregua hace cinco
meses. El día anterior, un helicóptero israelí lanzó un ataque con misiles en
Gaza en un intento de matar a un miembro de la Yihad Islámica, pero el ataque
fracasó.
Revista Amanecer
Más tarde, el general de brigada Eival Gilado, jefe del equipo de Coordinación y
Estrategia de la Oficina del Primer Ministro, advirtió que Israel podría
bombardear las ciudades palestinas si se producían choques armados durante la
prevista retirada de las tropas israelíes de Gaza. “Si los ataques contra puntos
delimitados resultan insuficientes, podemos tener que emplear armas que causan
daños colaterales más amplios, incluyendo helicópteros y aviones, con el peligro
añadido que suponen para la población de los alrededores.”
La advertencia israelí viene a poner de relieve el hecho de que la tregua actual
está siendo en realidad un ejercicio unilateral de restricción del lado
palestino. En las últimas semanas, los soldados israelíes y los colonos han
continuado atacando las ciudades y los pueblos palestinos.
La decisión del ejecutivo de Sharon de reanudar la política de “asesinatos
selectivos” llevará también a un mayor enfriamiento de sus relaciones con el
gobierno del presidente Mahmud Abbas. Los dos líderes se reunieron el pasado mes
de junio por primera vez desde el 8 de febrero, pero la mayoría de las fuentes
señala que fue un encuentro tenso e improductivo.
Desde el inicio de la segunda intifada en 2002, los israelíes han matado a
centenares de activistas palestinos, incluyendo a Sheij Ahmad Yassin, el líder
espiritual de Hamas. Estos ataques fueron llevados a cabo con misiles lanzados
desde helicópteros o aviones no tripulados, que alcanzaron a los militantes
cuando éstos viajaban en automóvil o en moto. Un portavoz de la Yihad Islámica
en la Franja de Gaza, Jadir Habib, manifestó que si Israel reanudaba los
“asesinatos selectivos”, el grupo respondería mediante la fuerza. “Si atacan a
cualquier líder o activista, no nos quedaremos cruzados de brazos,” manifestó.
Algunos analistas han señalado que Sharon quiere en realidad provocar a los
palestinos para hacer que respondan a un asesinato selectivo israelí con un
ataque con bomba y luego utilizar este hecho con el propósito de declarar el fin
de la tregua. En realidad, el gobierno de Sharon no quiere mover hacia delante
el proceso de paz sino descarrilarlo y ganar tiempo para expandir los
asentamientos israelíes en Cisjordania y Jerusalén Este con vistas a anexionar
una gran parte de estos territorios palestinos a Israel.
Entretanto, el grupo pro derechos humanos con sede en Nueva York Human Rights
Watch (HRW) ha denunciado el “clima de impunidad” en los territorios palestinos
que ha permitido a los soldados israelíes matar a más de 1.600 civiles
palestinos desde septiembre de 2000, incluyendo al menos a 500 niños. Un
reciente informe, de 126 páginas de extensión, de HRW indica que los soldados
israelíes han matado una media de más de un civil palestino al día desde el
inicio de la intifada, pero sólo un puñado de casos han sido investigados.
HRW señala que cuando los tribunales israelíes han procesado a algunos soldados
por matar a civiles desarmados, estos procesos acaban siendo una farsa. El
informe revela que un soldado israelí fue sentenciado el pasado año a dos meses
de cárcel por matar a un palestino de 16 años. Sin embargo, “el mismo sistema
judicial ha sentenciado a seis meses a un acusado por robar un teléfono móvil.”
Es decir, para el racista sistema de justicia israelí, la vida de un palestino
vale menos que un teléfono móvil.
Por su parte, la Casa Blanca, que sólo condena la violencia cuando procede del
lado palestino, negándose a repudiar las políticas terroristas de Israel en los
Territorios Ocupados, no ha querido tampoco criticar a Israel por sus amenazas
de reanudar sus asesinatos selectivos contra activistas palestinos, a pesar del
hecho de que estos ataques podrían provocar una nueva ola de violencia en la
región. Esta actitud norteamericana es otro ejemplo más de hipocresía y abierta
hostilidad hacia los árabes y los musulmanes de Oriente Medio.
En realidad, los “asesinatos selectivos” son un tipo de terrorismo de estado y
aquellos que los llevan a cabo y los que ordenan su ejecución son criminales que
deben ser juzgados bajo los cargos de asesinato y terrorismo. La mayoría de
estos atentados, especialmente cuando consisten en ataques con misiles contra
áreas densamente pobladas, son también crímenes de guerra y crímenes contra la
humanidad. De este modo, la comunidad internacional debe actuar para impedir que
Israel destruya la frágil tregua y para poner fin a este continuado terrorismo
israelí contra los palestinos, así como para enviar a los responsables de estos
asesinatos al Tribunal Penal Internacional, como hizo en el caso de los líderes
serbios y otros notorios criminales de guerra, que se asemejan a niños inocentes
cuando se les compara con los actuales líderes israelíes.
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