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(IAR-Noticias)
25Jul-05
Los
atentados terroristas de mayor impacto propagandístico manejados por la CIA y su
red de colaboradores clandestinos, ha producido un saldo de un poco más de 3 mil
muertos el 11- S, en los atentados de Madrid (Atocha) las víctimas fueron 200 y
en las acciones terroristas de Londres, se han producido un número cercano a los
60 muertos. En Egipto los atentados cobraron la vida de alrededor de 90
personas. La mayor parte de los muertos eran gente sencilla, gente inocente.
Por
Eduardo Andrade Bone
En la cadena de atentados que se comienzan a producir desde el momento que se
realizaba la cumbre del G-8 en Gleneagles (Escocia), todos los dardos, sospechas
y investigaciones están dirigidas hacia el mundo musulmán y sus líderes
religiosos. Para los modernos e inefectivos servicios de inteligencia
británicos, los autores de los atentados ocurridos estos últimos días, provienen
de grupos de fanáticos religiosos islamistas y de ningún otro lugar.
El investigador, escritor y periodista Michael C. Ruppert, escribió el libro
Crossing the Rubicon, donde destaca que el principal sospechoso de los atentados
del 11 de septiembre es nada más y nada menos que el Vicepresidente de Los
Estados Unidos Dick Cheney.Cheney
en ese entonces, era el jefe de los Servicios Secretos americanos, que tenía
bajo su control todas las agencias de inteligencia de los Estados Unidos, en el
fondo el colaborador del terrorista G.W. Bush, era una especie de comandante en
jefe y tenía el control supremo sobre las Fuerzas Armadas norteamericanas.
Pero los propios medios de comunicación americanos, han sindicado no sólo a
Cheney con los atentados del 11- S, sino que también al diabólico Donald
Rumfelds. De allí que no sería extraño que en estos últimos atentados una vez
más estuviera involucrada la mano negra de la CIA y el Pentágono yanqui, pero la
prensa al servicio de la campaña del terror desatada por el eje anglo
norteamericano, nada dice o investiga al respecto.
Ahora de acuerdo a informaciones elaboradas por Irak Body Count y Oxford
Research Group en base a la recopilación de más de 10 mil informaciones de
prensa, desde la ocupación terrorista y genocida del eje anglo norteamericano,
han muerto en Irak hasta marzo del presente año 24.865 civiles. El 37% de los
muertos han sido por obra directa de las fuerzas militares de la coalición de
criminales que han invadido el territorio de Irak, con el objeto de controlar
las reservas petroleras, que se han transformado en el objetivo mayor para
dominar el mundo.
El estudio destaca además que la resistencia a la ocupación, sería responsable
del 9,5 % de las muertes y que un 36 % se debe a acciones de tipo delictivo.
También se destaca que un 82 % de las víctimas eran adultos varones y un nueve
por ciento mujeres mayores de edad, mientras que uno de cada diez, tenía menos
de 18 años.
Alrededor de cada 200 civiles muertos no había cumplido aún los dos años de
edad.
De allí que las muertes por la acción criminal de las fuerzas terroristas que
ocupan Irak, no tienen ninguna comparación con los auto atentados terroristas
propiciados por la CIA, el Pentágono y los demás servicios de inteligencia que
colaboran con los Estados Unidos, en especial los marroquíes, paquistaníes y
egipcios. Para la prensa occidental que despliegan una gran campaña
antiterrorista, no existen los muertos producidos por las fuerzas militares que
ocupan Afganistán y Irak.
Dick Cheney es uno de los hombres de la Casa Blanca, que mejor conoce de las
actuales existencias mundiales de petróleo. El propio Cheney ha expresado que
"está será una guerra que no tendrá fin mientras vivamos". Se trata pues de una
guerra en pos de los últimos recursos de hidrocarburos en el mundo. La
disfrazada guerra contra el terrorismo, es en realidad una guerra por el control
total de los recursos energéticos del planeta. Para Dick Cheney y la pandilla de
genocidas que gobierna desde la Casa Blanca nada le importa la muertes de gente
inocente en los atentados a que hacíamos alusión antes, y las masacres que
llevan a cabo en Irak.
Mientras tanto, tan solo hace algunos días atrás, en un comunicado emitido por
el subsecretario para Asuntos Humanitarios de la ONU, Jean Egeland, denunciaba
que 2,5 millones de personas viven con menos de una comida al día y que 250 mil
personas pueden morir por el terrorismo del hambre en Níger, país del oeste de
África. De allí que instó a la comunidad de donantes a hacer efectivas sus
contribuciones para ayudas de emergencias y que consiste en la recaudación de 30
millones de dólares.
En mayo
pasado la ONU solicitó 16 millones de dólares, de los cuales todavía no se logra
recaudar ni siquiera 10 millones de dólares.
Según Amnistía Internacional, los encuentros del G-8 no han servido para nada
útil, y en el fondo están más preocupados de vender armas que resolver los
problemas derivados del terrorismo del hambre y la pobreza en el mundo. Los
países que forman parte del G-8 son los responsables directos del 84 por ciento
de las ventas de armas en el mundo.
Por otro lado, el diario San Francisco Chronicle denunciaba que a los
contribuyentes estadounidense, la guerra genocida y terrorista desatada en
Afganistán y Irak, les ha costado más 314 mil millones de dólares. Ahora para un
centro de estudios de la ciudad de Washington señala que la agresión a Irak
podría superar los 700 mil millones de
dólares, más de todo lo que se gasto en Corea y Vietnam.
San Francisco Chronicle destaca que las dos intervenciones militares terroristas
y genocidas costarían entre 1.500 millones y 4 mil millones de dólares por mes.
Ahora la Casa Blanca debe destinar cada 30 días 8 mil millones de dólares para
intentar someter al pueblo iraquí, que ya le ha costado a los Estados Unidos
1.770 soldados muertos.
De allí que países como Níger, deben enfrentar cada día el terrorismo despiadado
del hambre. Níger necesita 30 millones de dólares para paliar en parte la
situación del no tener que comer cada día, mientras los señores de la guerra se
gastan miles y miles de dólares cada hora, para establecer el control del
petróleo y someter a los pueblos de la región, además de vender y vender armas.
Para el caso del hambre en Níger, en África, la pobreza en Asia y América
Latina, no existen reuniones urgentes del Consejo de Seguridad de la ONU, ni
grandes despliegues propagandísticos, ni medidas legales que permitan terminar
con el flagelo de estas lacras, que han sido creado por los grandes capitales
trasnacionales el mundo financiero internacional, y la industria de la guerra.
Los mismos países que han saqueado por siglos el continente Africano, no tienen
la más mínima sensibilidad ante la herencia que ellos mismo han dejado. A Gran
Bretaña, Francia, Holanda, Portugal, Bélgica, Italia, Alemania, España y los
Estados Unidos, poco o nada les importan la suerte del continente africano, el
hambre y la pobreza en el mundo. Más importante son sus mezquinos intereses y el
control de cada uno de los recursos naturales del planeta, para así mantener el
derroche de sus enloquecidas sociedades de consumo.
Ahora toda la campaña del terror y las medidas represivas para fortalecer el
Estado policial global, forman parte en primer lugar den toda una política
antiislamista, anti musulmana, que es el eslabón más débil para imponer su
dominio sobre el planeta.
Eduardo Andrade Bone
24.07.05
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