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(IAR-Noticias)
01Ag-05
Policías, ex militares,
pandillas armadas y civiles continúan violando los derechos humanos en todo el
territorio de Haití a pesar de la presencia de 7.600 soldados y policías de la
misión de paz de la ONU, advirtió Amnistía Internacional.
Por Farrah Farley - IPS
L a
última escalada de la interminable crisis haitiana comenzó con la caída del
presidente Jean-Bertrand Aristide el 29 de
febrero de 2004, y continúa con las disputas sobre la legitimidad del gobierno
interino del primer ministro Gerard Latortue, apoyado por Estados Unidos.
Según el informe de Amnistía, publicado el jueves y titulado ”Haití: Desarme
postergado, justicia denegada”, el gobierno de Latortue ”ha mostrado poca
determinación para trabajar con la Minustah (siglas en francés de Misión de
Estabilización de las Naciones Unidas en Haití) por la estabilización efectiva
del país”.
”El resultado es un clima cercano a la anarquía, alentado por una fuerza
policial brutal y corrupta”, señala el estudio.
”Confiamos en que el gobierno interino y la Minustah consideren ahora nuestras
recomendaciones, para sentar las bases de mejoras sin esperar a después de las
elecciones”, dijo a IPS el autor del informe, Gerard Ducos.
La Minustah está facultada para ”desarmar, desmovilizar y reintegrar” a los
grupos armados haitianos, pero no ha logrado avances tangibles, según Amnistía.
De hecho, la propia misión de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) ha
sido acusada de matanzas de civiles en Puerto Príncipe el 6 de este mes, en una
redada de pandilleros.
La Minustah carece de la fuerza y la inteligencia militar para garantizar la
seguridad en las áreas donde se registra la mayor parte de la violencia, como
los vecindarios capitalinos de Cité Soleil, Bel-Air, Martissant, Delmas y Vilage
de Dieu, sostuvo Amnistía.
”Los civiles son, a diario, víctimas de pandillas armadas y de represión
policial”, indica el informe.
”La presencia militar de la Minustah se limita a las principales avenidas. En
las pequeñas calles de Cité Soleil, la población civil continúa sufriendo graves
abusos a manos de pandillas armadas que matan, violan, incendian y saquean con
impunidad”, añade.
Integrantes de Minustah informaron a la delegación de Amnistía que ”la misión
carece de poder ejecutivo para asumir actividades policiales independientes”.
Parte del objetivo de la Minustah es ”profesionalizar” a la fuerza policial
haitiana, según el informe publicado el 6 de mayo por la misión del Consejo de
Seguridad de la ONU en Haití.
Pero a pesar de esas buenas intenciones, el apoyo a la misión entre la población
haitiana ”se diluye con cada abuso supuestamente cometido con impunidad por la
policía nacional”, según Amnistía.
En un solo incidente ocurrido en octubre, al menos nueve jóvenes fueron muertos
a tiros en un vecindario de Puerto Príncipe, luego de que cuatro vehículos
policiales y una ambulancia llegaran al área. De los automóviles descendieron
personas en uniforme negro identificados como policías, indica el informe.
”Con los rostros ocultos con pasamontañas, ordenaron supuestamente a los
ocupantes de una vivienda arrojarse al suelo y les dispararon, sin haber sido
provocados ni motivo aparente”, señaló Amnistía.
”A pesar de la existencia de numerosos testigos y otras evidencias,
representantes de la policía han negado persistentemente que el incidente haya
ocurrido”, agregó.
Ducos cree que una solución a corto plazo podría ser que la Minustah informara
periódicamente de las violaciones a los derechos humanos y las investigara a
fondo.
La Minustah tiene entre sus tareas reducir la violencia contra las mujeres, pero
no ha avanzado mucho en este punto, según Ducos.
El informe incluye tres casos de ataques contra mujeres, entre ellos el de una
que fue golpeada y violada el 9 de julio de 2004 por tres hombres que usaban
ropas negras y pasamontañas, y que la interceptaron cuando se dirigía a su casa
en Puerto Príncipe.
”Estaba embarazada de tres meses. Al parecer, los hombres eran policías que iban
a buscar a su esposo, un ex empleado del palacio de gobierno durante la
presidencia de Jean-Bertrand Aristide”, informó Amnistía.
El Hospital de la Universidad Estatal Haitiana en Puerto Príncipe atendió a la
víctima y le certificó ”posible violencia sexual e infección genital”. La mujer
no quiso denunciar el caso a la policía, en parte porque su esposo continuaba
escondido.
”La situación se deteriora más y más. Las víctimas de violación no confían en la
policía porque es una fuerza represiva. Cientos (de ellas) no presentan demandas
ni siquiera ante organizaciones no gubernamentales”, señaló Ducos.
El activista sostuvo que la Minustah debería trabajar con organizaciones de la
sociedad civil y enviar trabajadores sociales experimentados para atender casos
de violencia de género y violaciones a los derechos humanos.
”La Minustah debe seguir asistiendo y entrenando a la policía haitiana para
garantizar que esté capacitada en derechos humanos. Sólo con una fuerza policial
profesional, la gobernanza, el imperio de la ley y el respeto de los derechos
humanos serán una realidad en Haití”, señaló Amnistía.
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