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(IAR-Noticias)
04-Ag-05
Desde
que la bolsa de intercambio mercantil de Nueva York (Nymex, por sus
siglas en inglés) empezó los contratos de futuros de petróleo, en 1983, el
precio de referencia alcanzó su mayor nivel histórico de 62.30 dólares el barril
para septiembre. James F. Peltz, reportero de Los Angeles Times (2-08-05),
señala que la "muerte del rey Fahd contribuyó a propagar los temores sobre
la interrupción potencial del abasto, lo que empujó el precio
a 61.57"
Por Alfredo Jalife-Rahme - La
Jornada
Si
se tomase en cuenta la inflación, todavía le falta un buen trecho para llegar
a la cotización de casi 80 dólares el barril, alcanzada en 1979, año de la
revolución jomeinista. Sin muchos aspavientos, el gas natural llegó a 8.15 por
mil pies cúbicos, mientras Mark Shenk (Bloomberg, 01-08-05) aduce que el alza
del crudo se debe a la "preocupación sobre la estabilidad del mayor exportador
mundial de petróleo después de la muerte del rey Fahd". En los dos años
recientes el reino saudita ha sido presade los ataques de Al Qaeda, que han
cobrado la vida de más de 100 extranjeros, y Shenk destaca que las edades
mayores a los 80 años del nuevo rey Abdalá y el entronizado príncipe heredero
Sultán "no garantizan un reinado mayor de cinco años", lo cual "incitará a Al
Qaeda a perturbar".
Anthony Harris, anterior embajador de Gran Bretaña en los Emiratos Arabes
Unidos, se suma a las críticas cronológicas para fustigar que "Arabia Saudita es
un Estado dinosaurio". El príncipe heredero Sultán, de 81 años, es uno de los
"siete sudairis": hijos que el rey Abdul Aziz (fundador del reino) tuvo con
Hussa bint Ahmad Al Sudairi, una de sus mujeres. El rey Fahd, fallecido a los 84
años, pertenecía a los "siete magníficos", así como el príncipe Nayef (72 años),
ministro del Interior (que el Mossad afirma está muy enfermo), y el principe
Salman, gobernador de Riyad (Debka, 01-08- 05).
Patrick Bishop (Daily Telegraph, 02-08-05) arguye que la sucesión de la
gerontocracia ("un viejo hombre sustituye a otro") solamente "pospone los
problemas del reino, que están llegando a su masa crítica"; asegura que Arabia
Saudita ha forjado en forma precautoria una nueva relación con China, a cambio
del sagrado petróleo, donde se abastece de sus "productos terminados y material
militar" y, quizá, de "tecnología nuclear" .
¿Cómo se comportarán los numerosos herederos de la tercera generación? A juicio
de Bishop, nada garantiza la inmunidad de luchas intestinas de los descendientes
con aspiraciones al trono del rey fundador, Abdul Aziz, con "quizá 45 hijos y,
por lo menos, 22 diferentes mujeres"; afirma que la "mayor alarma para los
sauditas radica en la dominación de Iraq por los chiítas, al unísono de un
sólido frente chiíta con Irán que moverá el equilibrio religioso de poder en el
golfo Pérsico".
John R. Bradley (Daily Telegraph, 02 -08-05), quien parece especialista en
intrigas tras bambalinas de las odaliscas del harén, asevera que existe "odio"
(sic) entre el nuevo rey Abdalá (82 años) y su entronizado sucesor Sultán,
cuando el aspecto "mas peligroso" subyace en que "las diferentes fuerzas armadas
son comandadas por príncipes que compiten por la sucesión". Cada región es
gobernada como un "feudo autónomo", y "la competencia puede ser muy
desestabilizadora". A juicio de Bradley, los dos hermanos (hijos de la misma
madre Sudairi) Sultán y Nayef podrían "encabezar la competencia de la segunda
generación", cuando la familia del anterior rey Faisal se ha aliado al rey
Abdalá.
¿A quiénes, de no ser a los balcanizadores anglosajones y a sus diabólicas
petroleras y gaseras les conviene una guerra civil islámica entre chiítas y
sunnitas, con el fin de intentar resarcir mediante el alza desmedida del oro
negro (la nueva burbuja creada por Alan Greenspan antes de su retiro humillante)
las cuantiosas pérdidas especulativas de su agónica globalización financiera
feudal?
En las dos semanas recientes fue notorio que se preparaban las exequias del rey Fahd en forma sigilosa: después de una generación, el embajador Bandar bin
Sultán dejaba la embajada en Washington para ser sustituido por el anterior jefe
de los servicios de inteligencia, el poderoso príncipe Turki al-Faisal (del
linaje del asesinado rey Faisal, cuyo crimen, en 1975, nunca fue dilucidado: no
faltan pocos quienes se lo atribuyan a Alfred Heinz, alias Henry, Kissinger),
anterior embajador en Gran Bretaña -quien, por cierto, renunció a su puesto tres
días antes de los atentados del 11/9, para luego regresar.
A oropósito, no pasó inadvertida la conferencia magistral que dictó el príncipe
Al-Turki en París ante el grupo influyente Le Cercle (Global Security,
21-06-05), donde puso en relieve la obra de Muhammed ibn Abdel Wahab (quien
gestó el wahabismo, una variante austera del Islam sunnita) en el siglo XVIII,
que moldeó el carácter saudita y "condenó la violencia y el extremismo".
La dinastía Bush empujará al clan de los Sudairis para apoderarse del trono, y
nadie mejor que Sultán cumple los requisitos que Bandar Bush, así apodado por su
intimidad con el presidente No.41 (padre de baby Bush), quien confesó que su
esposa Bárbara era al único en el planeta a quien dejaba fumar su puro en la
casa. ¡Que gloria!
Salah Nasrawi (AP, 02-08-05) considera que la prueba de fuego será llenar el
puesto vacante de los servicios de inteligencia, mientras Steve Coll (Washington
Post, 02-08-05) se detiene en el "tercer hombre": el sucesor del ahora príncipe
heredero Sultán en el ministerio de Defensa, quien será el fiel de la balanza.
En forma paradójica, Nayef (tío de Bandar Bush) sería una pesadilla para la
dinastía presidencial texana, debido a sus fuertes declaraciones después de los
atentados del 11/9, de que "no creía que los sauditas habían sido los autores",
cuando conjeturó que se trató de una "conspiración sionista".
Todo el mundo se preocupa de la estabilidad de Arabia Saudita, menos el
saltimbanqui Castañeda Gutman, quien, en su paso aciago por la cancillería que
dejó devastada, se atrevió, en un acto insensato más en su haber (¿para
complacer a sus amos israelíes?), a cerrar la embajada de México en Riyad. Por
fortuna, el canciller Luis Ernesto Derbez rectificó el monumental error, cuando
simplemente por seguridad nacional, tengamos o no petróleo, debemos conocer el
estado de abastecimiento del oro negro en el reino wahabita, que suple el 40 por
ciento mundial y contiene 25 por ciento de las reservas planetarias.
El feroz parlamentario británico George Galloway, líder del grupo pacifista
Respeto, afirmó que los "nuevos conservadores cristianos-sionistas de la
administración Bush" desean la balcanización de Arabia Saudita, Líbano, Siria e
Irak (Al-Bawaba, 29-07-05). ¿Quién duda que la balcanización de Arabia Saudita
sea propicia para enviar los precios del crudo a las nubes?
El Rey Abdala goza de la fama de ser nacionalista. A diferencia de la apertura
en el segmento gasero, el sector petrolero se mantiene hermético a las
trasnacionales desde la década de los 70, donde predomina Aramco, la primera
estatal mundial (la tercera es Pemex, pese al entreguismo neoliberal).
Existe una relación inversamente proporcional entre el robusto petróleo y el
alicaído dólar. Steve Goldstein (MarketWatch, 08-05) apunta que el dólar
extendió su amplia declinación" y tuvo sus mayores pérdidas frente al yen debido
a comentarios de un funcionario del banco central nipón, lo cual se agrega a la
minimalista revaluación del yuan chino (ver Bajo la Lupa, "¿Revaluación del yuan
o sepultura del dólar?", 27-07-05). El banco central ruso, que incluye al oro en
sus reservas, incrementó la proporción de euros frente al dólar (The Moscow
Times; 02-08-05). Los bancos centrales inteligentes y libres del mundo (no es el
caso lastimoso del cordobista Ortiz Martinez y el Banco de México) ajustan en
forma gradual sus divisas frente al desechable dólar. Hasta Steve Johnson, del
Financial Times (01-08-05), rotativo portavoz del neoliberalismo global, admite
que la nueva caída del dólar frente al yen y el euro (nota: y el yuan y el
rublo, y otras divisas) se debe al enfoque de los "mercados" en los "déficit
estructurales" de Estados Unidos.
Repentinamente se ha generado una serie de "interrupciones" en las refinerías
manejadas por las trasnacionales anglosajonas. Un día antes del anuncio de la
muerte del rey Fahd, Exxon Mobil cerró su planta de Joliet, Illinois, que
procesa 238 mil barriles al día. Un día después de las exequias reales tocó el
turno de cerrar a la británica BP, por "mantenimiento", su unidad en Texas City
(Texas), que procesa cerca de medio millón de barriles al día. Esta unidad había
sufrido explosiones (todavía por esclarecer) el 23 de marzo y el 28 de julio.
Mientras en EU todo converge a nutrir los temores sobre "interrupciones", a
contrario sensu, las autoridades sauditas tienden a calmar los nervios y
aseguran que su política petrolera no variará, en referencia al abastecimiento
como a la estabilidad de los precios (Al-Jazeera, 01-08-05). En realidad, la
política petrolera era manejada por el príncipe heredero Abdalá desde 1994,
cuando su medio hermano Fahd había sufrido una embolia cerebral. Los sauditas
prefieren un precio menor a los 50 dólares para no perjudicar a la economía
mundial. El reino wahabita bombea 9.5 millones de barriles al día (mbd) y afirma
tener una capacidad de reposición del orden de 2 millones para paliar las
deficiencias globales en caso necesario, lo cual ha sido puesto en tela de
juicio por Matthew Simmons, banquero texano de inversiones e íntimo de la dupla
Cheney-Bush, a la que parece complacer la desmedida elevación del crudo, lo cual
ha sido fomentado por las petroleras y los bancos anglosajones. No es gratuito
que entre las cuatro primeras trasnacionales con mayores ganancias en el mundo
se encuentren las petroleras estadunidenses), según la revista neoliberal The
Economist (30-07-05): ExxonMobil (primer lugar), Shell (segundo) y BP (cuarto).
¿A quién "beneficia", literalmente, el "terrorismo" de Al Qaeda?
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