Los medios alternativos están
ganando en Bolivia una batalla decisiva: han dejado al desnudo a los medios
comerciales y se convirtieron en una fuente de información imprescindible para
entender qué está pasando y por qué. En esta nota un especialista en el tema,
Edgar Ramos Andrade, analiza el rol de unos y otros y ofrece una lista para
consultar.
Por Edgar Ramos Andrade (*) -
La Vaca.org
El
mundillo político tradicional y sistémico --a punto de derrumbarse en esta
Guerra del Gas-- no sería tal ni se mantendría en el agónico poder aún agónico
si no tuviera el decisivo apoyo de los medios de comunicación que le son
serviles o a los que utiliza porque necesita legitimar sus acciones ante el
soberano.
Eso ha estado pasando hasta ahora.
Los conocidos "medios masivos de comunicación" --la mayoría de ellos-- han
mostrado una disfrazada independencia solo desenmascarada en los últimos años
por dos motivos: 1) Un descarado servilismo y sucesivos errores de esos medios
y, 2) La inusitada aparición de eficientes redes de comunicación alternativa que
--por ahora-- trabajan a nivel undergroundd (subterráneo) para el gran público.
La Guerra del Gas, casi con
seguridad, decidirá la suerte del país. No a nivel económico sino en el ámbito
político del concepto de Estado. Pero vayamos por partes.
Servilismo y errores de medios
tradicionales
Los medios tradicionales están
vinculados a fuertes intereses empresariales y gubernamentales. Tomemos algunos
ejemplos. La red televisiva Unitel, con sede principal en Santa Cruz y
repetidoras en gran parte del país, es propiedad mayoritaria de Osvaldo
Monasterio Añez, potentado cruceño y senador del MNR durante la engañosa
capitalización que nos llevó al estado de crisis terminal.
Esta red tuvo el desatino de despedir
a su ex jefe de informaciones, Juan Carlos Marañón, días antes del 12 de febrero
de 2003, cuando comenzaba a gestarse la "Guerra del Gas" y cuando Unicom (la
instancia gubernamental de propaganda) distribuía libretos ministeriales y
pretendía poner a los medios a su disposición, publicidad de por medio.
Otros ejemplos. El conflicto
societario de la red televisiva ATB muestra la magnitud del manejo de sus
propietarios, uno de cuyos amigos incondicionales fue Jorge Quiroga,
vicepresidente (luego presidente) del gobierno del ex dictador Hugo Banzer,
quien estuvo a punto de dejar el palacio de Gobierno el año 2000, por presión
social.
Ni qué decir de la red televisiva PAT,
del actual vicepresidente y prolífico escritor de la historia oficial, Carlos
Diego Mesa, o del diario "La Prensa", miembro de la red Líder (de siete diarios
capitalinos, uno en El Alto y otro en Montero) que demostró estar "acompañando
al actual régimen (gubernamental)" y que no acepta discrepancias informativas;
por ello echó, con escándalo, a su jefe de informaciones Andrés Gómez Vela para
mantener el discurso uniforme dictado desde Unicom. A ello se suma la red Uno,
del millonario empresario cruceño Ivo Kuljis, ex candidato vicepresidencial de
Condepa, UCS y NFR (en forma sucesiva) pero que ahora es parte del gobierno del
MNR, desde agosto de 2002, antes que el mismo Manfred.
Para estos medios y sus repetidoras,
la información, ese elemental derecho ciudadano, es una mercancía con bonita
envoltura y una sugestiva promoción publicitaria que explica el contenido
superficial de lo que se quiere decir y para ello utiliza rostros bellos, casi
bustos parlantes-impensantes.
Eso es el mundillo político y sus
incondicionales aliados, los "medios independientes".
Intenso movimiento mediático
alternativo
Frente a este panorama, comenzó un
inusitado movimiento de redes y medios de comunicación de contenido alternativo
(contestatario, opositor, realista y hasta arriesgado) que ha demostrado
efectividad pese a sus errores, dispersiones, mezquindades y hasta derroches,
especialmente de ONGs que no encaminan bien sus recursos.
Sin entrar en disquisiciones teóricas
de comunicólogos --no es el objetivo de este trabajo-- la comunicación
alternativa que se utiliza en Bolivia actualmente tiene dos fundamentos: 1)
Muestra contenidos que discrepan con lo impuesto por el poder y da a conocer "la
otra cara de la medalla"; 2) utiliza formas tradicionales como la
radio-TV-periódicos pero también otras formas comunicativas no tradicionales:
teatro popular, volantes, debates socializados de base y, últimamente, la
internet (correo electrónico y página web).
Estos movimientos se dan en Bolivia
en varias regiones y formas. En radio, están las ACLOs (Chuquisaca y Tarija);
las Pio XII (Llallagua, Oruro y Cochabamba), Radio Alternativa (Santa Cruz); y
la red Aymara (San Gabriel y sus satélites) además de la creciente Huayna Tambo
(El Alto) sin dejar de lado a la red Padem que trabaja a nivel nacional. En
televisión está el tímido esfuerzo de la red RTP.
En periódicos, los esfuerzos son
menos redituables en lo inmediato pero muy utilizados y masificados "por la
fotocopia" y ahí tenemos al re-posesionado "Juguete Rabioso" (jugueterabioso@yahoo.com),
además de "El Candil" (el_candil@hotmail.com),
"Así es" (asies_bolivia@yahoo.com),
"Poder Comunal", "Control Social" y otros. El contenido de la mayoría de ellos
ha servido para documentar y esclarecer muchos problemas que ahora son motivo de
conflicto social muy serio para el gobierno.
Entre los medios web, están los
exitosos y participativos
http://www.bolpress.com (admin@bolpress.com),
http://www.bolivia.indymedia.org
(cmi-bolivia-editoriales@indymedia.org,
inti@indymedia.org,
silviopaez@latinmail.org) y el
creciente
http://www.econoticiasbolivia.com (econews@ceibo.entelnet.bo)
además de http://www.ondaslibres.org (ondaslibres@ondaslibres.org),
http://www.controlsocial.org (cepasinf@ceibo.entelnet.bo);
http://www.padem.org.bo (oficina@padem.org)
y otros. En cuanto a investigación y documentación, la flor se la lleva el
Centro de Documentación e Información de Bolivia (CEDIB:
http://www.cebid.org,
difusión@cedib.org) de Cochahamba,
aunque también están el Sistema de Auto-educación de Adultos a Distancia (SAAD-San
Gabriel) y la Asociación Integral de Comunicadores Sociales Provinciales de La
Paz (WAYRA-viento).
También están el Proyecto de
Educación y Medios de Comunicación de Cochabamba (edume@supernet.com.bo);
el Centro de Documentación Juana Azurduy de Padilla de Sucre (juanas@mara.scr.entelnet.bo),
los Audiovisuales Educativos (AVE) de Cochabamba o el centro de Promoción de la
mujer Gregoria Apaza (gregoria@caoba.entelnet.bo)
de El Alto además de los esfuerzos individuales pero influyentes de movilización
social de base a cargo de Félix Gutiérrez Matta (gutierrez57@hotmail.com),
Edgar Ramos Andrade (sdiprensa@latinmail.com)
y otros.
Entre los movimientos que utilizan
formas no tradicionales, están el Centro Cultural Huayna Tambo de El Alto, con
sus actividades de movilización social y la radio 101.7 FM, la Revista Muros (waynatambo@waynatambo.zz.com),
el Tinku Juvenil de Cochabamba (tinkujuvenil@yahoo.com)
y otros.
Batallas callejeras, mediáticas y
medios fofos
Las batallas de la guerra mediática
(que se desarrolla paralela a la conflicto social) hasta el momento, han tenido
tres características: 1) El gobierno ha derrochado millones de dólares en
publicidad y propaganda para desprestigiar a dirigentes sociales y sindicales y
para desinformar pero ha logrado un efecto adverso; 2) los medios alternativos,
con más creatividad no exenta de sacrificio y renunciamientos varios, ha logrado
convencer a buena parte de la población, por ejemplo en el caso del gas, quizá
porque está más cerca de la gente. 3) La mayoría de los esfuerzos de los medios
alternativos son dispersos, inconexos, faltos de coordinación, aislados y a
veces mezquinos pero han demostrado efectividad y resultados a la hora de lograr
objetivos planteados.
En medio de todo este panorama están
decenas de medios de comunicación considerados "fofos políticos" como las redes
radiales Fides o Erbol, que enfrentan un delicado conflicto ideológico y no
terminan de definirse en esta delicada coyuntura.
(*) Edgar Ramos Andrade,
comunicador, investigador y activista social, es director del libro "Directorio
Nacional de Medios de Comunicación por Municipio".