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(IAR-Noticias)
11-Ag-05
HALLIBURTON "VENDIO componentes de una planta nuclear", además de "haber
colaborado con los principales funcionarios del programa nuclear iraní en
proyectos relacionados con gas natural", según "fuentes" de la misma empresa
petrolera texana "con conocimiento íntimo en las negociaciones de ambas
compañías". Leopold afirma que Halliburton proveyó a Irán el "financiamiento"
apropiado para avanzar su proyecto nuclear.
Por Alfredo Jalife-Rahme - La
Jornada
CYRUS NASSERI, vicepresidente de Oriental Oil Kish, una de las mayores empresas
privadas de petróleo en Irán, es con quien Halliburton realizó sus arreglos
secretos. Nasserí también forma parte del equipo nuclear de Irán y es plenamente
identificado por The Financial Times, el rotativo neoliberal británico, citado
por Leopold: "un diplomático iraní de alto nivel, quien negocia con Europa sobre
un controvertido programa nuclear", es quien "se encuentra en el corazón de los
arreglos con las compañías de energía de Estados Unidos para desarrollar la
industria petrolera de Irán". ¡Así de sencillo!
¿COMO PUEDE HALLIBURTON, con la anuencia tácita del vicepresidente Dick Cheney,
pisotear tan flagrante e impunemente las leyes de EU, no solamente sobre la
banalidad de violar las sanciones impuestas sino, más grave aún, alentar la
proliferación nuclear de un país que ha expuesto como su enemigo público y al
que acusa de fomentar el terrorismo global y el odio teológico?
LAS AUTORIDADES IRANIES dieron crédito a los alegatos vertidos cuando citaron a
Nasserí a un interrogatorio -el mes pasado- sobre la presunta divulgación de los
secretos nucleares iraníes a la petrolera texana Halliburton. Según Leopold,
confesó haber recibido un millón de dólares de sobornos de la petrolera texana.
Como que suena muy exigua la cantidad, dada la dimensión de los involucrados y
la magnitud del crimen.
LOS MACABROS NEGOCIOS entre Halliburton y la petrolera iraní Oriental Oil Kish
fueron hechos públicos hace ocho meses, cuando una "subsidiaria" de la empresa
texana, registrada en el paraíso fiscal de las islas Caimán con el nombre de
Halliburton Products and Services, anunció que "había subcontratado parte del
proyecto de exploración de gas natural del yacimiento petrolero de South Pars".
LUEGO DEL SORPRENDENTE anuncio, la petrolera texana declaró que cerraba sus
proyectos en Irán. A su vez, la BBC de Londres reportó que Halliburton
abandonaba ese país debido al "pobre ambiente para los negocios", sobre lo cual
Leopold arguye que en realidad la petrolera texana fue obligada a cesar los
negocios con Nasserí debido a la "fuerte presión de los legisladores en
Washington" hace cuatro meses, y que pese a todos los vendavales "sigue
realizando amplios trabajos en otras partes del proyecto gasero iraní, y todavía
actúa como empresa consultora (sic) de Oriental Oil Kish".
EN ESTRICTA APLICACION de las leyes estadunidenses, no pocas veces diseñadas
para delinquir y encubrir, Halliburton no cometió delito alguno, ya que la
enmienda que sanciona los negocios con Irán no contempla las operaciones de las
empresas que operan bajo la cobertura de los paraísos fiscales. Una cosa es la
casa matriz, con sede en Dallas, Texas, y otra su "subsidiaria" en las islas
Caimán. ¡Que maravilla de desdoblamiento empresarial!
DEBIDO A QUE el caso singular de Halliburton y su conducta criminal es
susceptible de ser imitado por otras empresas ambiciosas, el pasado 26 de julio
el Senado estadunidense aprobó la "Enmienda Collins", que castiga a las empresas
que realicen negocios, mediante sus "subsidiarias" en los paraísos fiscales, con
"países canalla", como Siria, Irán y Libia.
LA PETROLERA TEXANA empezó sus negocios con Irán en 1995, cuando Dick Cheney era
su mandamás, lo cual le hace acreedor a ser perseguido por la ley, si es que
todavía se vale soñar. Leopold cita un reporte de The Wall Street Journal
(febrero de 2001) en el que describe la presencia clandestina de la
"subsidiaria" de Halliburton "en el noveno piso, con una puerta anónima en una
nueva torre, en la parte moderna del norte de Teherán". Un tríptico publicitario
de la "subsidiaria" de la empresa texana declara "no ser estadunidense", y
puntualiza que su sede radica en la monarquía petrolera de Dubai, en el golfo
Pérsico, y cuenta con registro en el paraíso fiscal de las islas Caimán desde
1995 (la etapa de Cheney).
CON TODO Y LA utilización del nombre y el emblema rojo muy conocido de la
empresa Halliburton, la oferta de sus servicios en todas partes del mundo
(incluidas sus oficinas de México en un edificio de Paseo de Reforma, en un
edificio contiguo donde se asienta el célebre Grupo Interacciones, del
empresario Carlos Hank Rohn), la empresa petrolera texana niega ser la misma.
¿Por qué, entonces, las misivas enviadas a Teherán, Dubai y las islas Caimán,
dirigidas explícitamente a Halliburton, eran luego canalizadas a la matriz de
Dallas, Texas?
EN RESUMEN: ahora los cuentos texanos nos quieren dorar la píldora (se trata de
asuntos de escrutinio público) de que Halliburton no es Halliburton. Pero lo más
interesante consiste en su doble registro extraterritorial y simultáneo en dos
paraísos fiscales: en las islas Caimán, bajo control británico, y en Dubai, bajo
control estadunidense y muy cerca de Doha, el centro militar de EU en el golfo
Pérsico. Ya habrá tiempo de abordar la relevancia de Dubai para su próximo
posicionamiento en la arquitectura del nuevo orden financiero global, acorde con
la cosmogonía anglosajona. Como recordatorio cultural, cabe señalar que Osama
Bin Laden acudió el 12 de julio de 2001 (¡dos meses exactos antes de los
atentados del 11/09!) al hospital estadunidense en Dubai para realizarse una
hemodiálisis debido a su patología renal, donde fue visitado y procurado por
Larry Mitchel, jefe de la estación de la CIA en Medio Oriente (Le Figaro,
31-10-01).
DE ACUERDO CON Dow Jones Newswires, citado por Leopold, la reguladora de la
bolsa de valores (SEC, por sus siglas en inglés) envió cartas a las empresas
energéticas de EU para exigir la "exhumación de sus negocios comerciales y de
seguros con países que apoyan al terrorismo". Las misivas fueron rubricadas por
una unidad de reciente entronización de la SEC, que por arte de magia se ha
vuelto más vigilante después de una ausencia notoria por más de una década: la
Oficina de Riesgo de la Seguridad Global, creada el año pasado por el Congreso,
tres años después de los atentados del 11/9. La correspondencia de advertencia
bursátil fue dirigida a varias empresas de energía, como Devon Energy y
ConocoPhillips (ambas realizan jugosos negocios en Siria), y Maraton Oil y
Occidental Petroleum, acusadas de operar con países que albergan a terroristas.
Mediante consabidos sofismas acrobáticos y alquimias contables, estas firmas de
EU, cómplices en la eclosión del terrorismo global, no reportaron sus ingresos
en los "países canalla" con la argucia infantil de que las "ganancias no se
habían materializado". Sería conveniente que el régimen sirio del juvenil
sátrapa Bachar Assad, acosado y acusado en todos los frentes, revele las
cantidades que ha pagado a Devon Energy y ConocoPhillips, para que "se
materialicen" las ganancias devengadas en los estados contables de ambas partes
en los negocios turbios que realizan bajo la mesa los acusadores sádicos y los
acusados masoquistas.
QUIZA EN EL SENADO y en la SEC no estén actualizados sobre las recientes
penetraciones e implantaciones de las empresas de energía anglosajonas cobijadas
por la dupla Bush-Blair, que se reconcilió en forma espectacular con el tirano
libio Muamar Khadafi, ahora considerado como el "héroe" a imitar por los
proliferadores nucleares, después que canceló en forma voluntaria su proyecto
nuclear, en el que destacaba la cada vez más rocambolesca "conexión pakistaní".
TAMPOCO DEBEMOS asombrarnos demasiado del doble discurso y del doble juego
propagandístico-desinformativo de EU y Gran Bretaña, reflejo en última instancia
de sus actos dobles y duplicidades clandestinas con cierto tipo de países
aludidos como "terroristas" o "canallas", que hacen el caldo más gordo a sus
intereses, cuando ha sido la tónica de los gobiernos anglosajones el engaño
permanente, sea en Irak o Irán, para avanzar diabólicamente su agenda de control
petrolero en el golfo Pérsico ¿No fue el mismo Donald Rumsfeld quien vendió al
régimen de Saddam Hussein las armas que luego fueron tildadas de "destrucción
masiva", con el fin de alentar la guerra entre Irak e Irán, y quien años más
tarde, de regreso a su mismo puesto al Pentágono, dirigió la invasión ilegal de
la dupla anglosajona a Irak? Existe una foto indeleble de un saludo muy cordial
entre Saddam y Rumsfeld en Bagdad para celebrar la compraventa de armas,
disponible en los archivos de Seguridad Nacional de EU.
DESPUES DE SU invasión ilegal a Irak, donde nunca fueron halladas las inventadas
"armas de destrucción masiva", baby Bush no necesita muchas justificaciones para
bombardear una de las plantas nucleares iraníes en la que Halliburton financió
la construcción. La dialéctica letal de la globalización financiera feudal
propicia la destrucción después de la construcción a la que incitó, con el fin
de alcanzar la síntesis buscada de maximizar las ganancias de las empresas
anglosajonas.
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