Mientras
la izquierda convencional -siempre atrasada de "información"- sigue con el
cuento de la "conspiración de derecha" contra Lula, James Petras, un lúcido y
coherente pensador de izquierda, afirma que la "corrupción ha devastado el
régimen de Lula en Brasil".
En
un artículo traducido por el periódico Rebelión, Petras afirma que cada sector
del "Partido de los Trabajadores" (PT) de Lula se ha visto implicado en
sobornos, fraudes, compra de votos, robo de fondos públicos. Ha fracasado en
informar de la financiación ilícita de las campañas y una multitud de otras
conductas delictivas, reveladas casi diariamente entre mayo y julio del 2005. El
círculo de cercanos a Lula y sus más importantes consejeros, líderes del
congreso y jefes del partido, han sido forzados a dimitir y están bajo
investigación parlamentaria por transferencias ilegales de fondos a gran escala
en las campañas electorales, enriquecimiento privado, y financiación a tiempo
total de funcionarios. Hasta ahora los únicos funcionarios no
implicados en investigaciones delictivas son Lula y los ministros millonarios
que dirigen las políticas neoliberales del régimen".
Refiriéndose a la nueva condición de
"millonarios" de los funcionarios del PT, dice Petras: "La corrupción ha
devastado el régimen de Lula en Brasil. Incluso el presidente del Banco
Central de Lula, Mireilles, está bajo investigación por fraude y evasión de
impuestos durante el tiempo en que fue director del Banco de Boston.
Aparentemente los millonarios miembros del gabinete, al contrario que los
arribistas del Partido de los Trabajadores, no tienen ninguna necesidad de robar
al tesoro público; ganan mucho especulando en el mercado o aprovechándose de los
obreros y de los campesinos".
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Lula pidió "perdón" por TV (AP) |
Refiriéndose a
las causas de la degradación y corrupción, afirma Petras:
"A principio de los noventa el PT expulsó militantes,
el partido pasó de ser un 'partido- movimiento', a ser un
partido electoral y transfirió la toma de decisión de las
asambleas populares a los funcionarios parlamentarios y
estatales. El PT fue dirigido por consejeros
electorales profesionales, pago a publicistas y aumentó la
dependencia de los medios de comunicación de masas. El
predominio de la política electoral y de campañas en los
medios de comunicación de masas requirieron una mayor
financiación, en un momento en que menos militantes tenían
voluntad de contribuir a la máquina electoral. El partido
y la elite parlamentaria desarrollaron cada vez más lazos
con contratistas del sector privado para afianzar
contribuciones a cambio de contratos públicos".
Rompiendo con el mito del Lula
"atacado y desestabilizado por la derecha", dice Petras: "La agenda
neo-liberal de Lula y el nombramiento de grandes hombres de negocios y banqueros
para los cargos económicos importantes estuvo basada en afianzar el apoyo de los
partidos de la derecha en el Congreso, afectando de este modo adversamente a los
movimientos sociales populares y a los sindicatos, sobre todo a los del sector
público".
En cuanto a la gestión "de izquierda" del partido de Lula, señala Petras: "Desembolsando
pagos de deuda durante 30 meses (gastando más en pagos de deuda en un mes que en
educación, salud y reforma agraria en un año), financiando la minería y el
petróleo. Lo que unió al PT era el "el patrocinio de despachos" ; la corrupción,
la co-opción, el enriquecimiento y el clientelismo. El poder político
y los valores de neo-liberalismo, 'el enriquecimiento individual', se
convirtieron en las motivaciones dominantes por buscar posiciones influyentes".
"Los principales
grupos que "lloran por Lula"-sigue
Petras- no
son los obreros urbanos o rurales desposeídos, sino los banqueros, inversores
extranjeros, millonarios y especuladores que han ganado miles de millones
durante su legislatura. El Financial Times(FT) y el Wall Street Journal (WSJ)
están enormemente preocupados por que las investigaciones de corrupción le
impedirán a Lula llevar a cabo el resto de su agenda neo-liberal reaccionaria.
Rompiendo
los esquemas conspirativos que sitúan a Lula como "víctima" de un golpe, dice
Petras: "Debido al apoyo a Lula en Wall Street, en la bolsa de Londres y en
el FMI, no hay ninguna oportunidad en absoluto para un golpe. Como dice
el refrán: los golpes militares nunca se dan contra el FMI".
Y agrega: "Durante lo más álgido
del escándalo de corrupción, Lula hizo más explícita su unión ampliada con los
partidos de la derecha de los terratenientes y especuladores, y el MST se unió a
los burócratas cooptados de los sindicatos, organizando una manifestación pro
Lula y contra la "desestabilización" y la corrupción".
Para Petras la versión de la
desestabilización de Lula por la derecha es un "cuento chino", dado que
"mientras los partidos de la oposición y los medios de comunicación de masas
siguen el escándalo de la corrupción ahondando en el entorno más cercano del
régimen de Lula, los grandes negocios y los intereses bancarios no están a
favor de reemplazar a Lula antes de las elecciones del 2006".
No obstante, en la opinión de Petras
"cuando Lula no sea ya capaz de comprar, convencer, cooptar, sobornar
congresistas o manipular al populacho y ya no sea eficaz en la implantación de
reformas neo-liberales, la elite gobernante lo desechará como un condón usado".
En conclusión, y según Petras:
"El régimen de Lula ha logrado muchas "primicias" en la historia
brasileña durante sus primeros 30 meses de legislatura.
Ningún gobierno hasta ahora se había movido tan lejos y tan rápido hacia la
derecha.
Ningún partido gubernamental ha tenido más líderes del partido, altos cargos,
congresistas, ministros y funcionarios bajo investigación por fraude en
semejante y breve periodo .
Ningún gobierno ha pagado más en intereses y principal por la deuda
externa en un tiempo tan corto.
Ningún gobierno ha creado más multimillonarios en 30 meses.
Ningún gobierno ha desilusionado a los votantes más pobres en tan breve
periodo,
El régimen de Lula ha establecido muchos récords, desgraciadamente
ninguno de ellos es algo por lo que estar orgulloso".