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(IAR-Noticias)
22-Ag-05
MIENTRAS BABY BUSH competía en
bicicleta en su rancho de Crawford, el zar ruso Vladimir Putin emprendía el
vuelo desde la base aérea Chkalovsky para probar personalmente, durante cinco
horas, el bombardero estratégico Tu-160, con el lanzamiento de un "nuevo misil".
Muy activo, el zar Putin participó luego, desde el crucero nuclear Pedro el
Grande, en los ejercicios militares de la Armada del Norte en el Mar de Barents
(Pravda, 17 de agosto). En tales ejercicios participaron portaviones atómicos y
submarinos nucleares, mientras el zar Putin observaba el lanzamiento de un
"misil balístico intercontinental" desde el submarino nuclear Ekaterinburg. ¿Se
habrá tratado del misil balístico intercontinental de multiojivas nucleares, el
letal SS-27 Tupol-M?
Por Alfredo Jalife-Rahme - La
Jornada
IVAN SCHMELEV (Pravda, 18 de agosto), considera que el "ejercicio militar en sí
sólo palidece en comparación al contexto de referencia política en medio del
cual se lleva a cabo", específicamente contra la imposición del nuevo orden
unipolar del unilateralismo bushiano.
CON ANTELACION, a la mitad de julio, Rusia había realizado otro ejercicio
militar, Vostok 2005, en el distrito del lejano oriente, cerca de la frontera
china, con 5 mil soldados y otros 10 mil efectivos. A nuestro juicio, tanto en
poderío militar como en efectivos, el Vostok 2005 y los notables ejercicios de
la Armada Norte superan los históricos "juegos de guerra" sino-rusos Misión de
Paz 2005, donde China participa con 8 mil soldados y Rusia con solamente mil
800, y que llevan otros significados que han puesto nerviosos a los estrategas
de Estados Unidos.
EN MEDIO DE los "juegos de guerra" sino-rusos, Rusia advirtió contra el empleo
de la fuerza para detener el programa nuclear irani", lo cual "tendría
consecuencias graves e impredecibles (sic)" (Reuters, 17 de agosto); el mismo
día, una delegación de militares chinos en Teherán discutió los alcances de
cooperación en defensa con Irán (Mehrnews, 17 de agosto): un día después del
lanzamiento de los misiles retóricos sino-rusos, en forma simultánea, tanto el
zar ruso Putin pidió el cronograma del retiro de las fuerzas militares foráneas
de Irak (AFP, 18 de agosto), como un "alto funcionario (sic) del Kremlin"
sostuvo el "derecho de Irán a tomar las ventajas del poder nuclear para fines
pacíficos, lo que debería ser reconocido internacionalmente" (Arabic News, 18 de
agosto).
LOS MULTIMEDIA anglosajones en su conjunto ya no pudieron ocultar los juegos de
guerra y admiten en forma repetitiva que se trata de un nítido "mensaje"
dirigido a Estados Unidos. The Evening News (18 de agosto) acepta que el
"principal objetivo es Estados Unidos". Mark Magnier y Kim Murphy (Los Angeles
Times, 17 de agosto) aducen que los "nuevos despliegues de Estados Unidos en
Corea del Sur y Japón, así como la centralización de sus operaciones en la isla
de Guam, con submarinos nucleares y bombarderos de largo alcance, que forman
parte de consolidación de la presencia de Estados Unidos en la región de
Asia-Pacífico", han puesto en guardia a Rusia y a China. A juicio de Magnier y
Murphy, los juegos de guerra son un "matrimonio de conveniencia" (Nota: si
supieran que desde el punto de vista socio-sico-biológico son los más
duraderos), ya que ambos manifiestan sospechas mutuas. "Además del peligro de
colonización de la inhabitada región del lejano oriente ruso por la pletórica
población china", aunque Rusia ha abastecido a China con abundantes armas,
"nunca le ha cedido su material militar avanzado", y cuando vende lo hace con
restricciones (los aviones caza Su-27 deben permanecer al sur del río Yangtse,
lejos de la frontera rusa). Bill Gertz, de The Washington Times (17 de agosto),
rotativo vinculado a la dinastía Bush, afirma que "el hecho de que Estados
Unidos no haya sido invitado como observador es una señal de la naturaleza
antiestadunidense de los ejercicios" y pone en relieve que las simulaciones de
desembarco naval y el despliegue de submarinos nucleares y bombarderos atómicos
no tienen nada que ver con el combate al "terrorismo, extremismo y separatismo"
que ha sido proclamado, cuando las repúblicas centroasiáticas islámicas carecen
de acceso al mar. Lo que más tiene nerviosos a los estrategas de Estados Unidos
es el empleo de cuatro bombarderos estratégicos rusos con capacidad para
disparar misiles crucero nucleares. Lo más interesante es que los actuales
juegos de guerra, de duración de ocho días, no son los primeros, sino forman
parte de otros tres por venir en el Atlántico, en el mar Caspio y en Uzbekistán.
EN SU CONJUNTO, también, los multimedia anglosajones, mercantilizados hasta la
médula, han trivializado a su cuenta y riesgo los juegos de guerra como un salón
de exhibición para la venta de armas rusas a China, su mayor comprador de armas
y equipo" (Claire Bigg, Asia Times, 20 de agosto). Como que cuatro juegos de
guerra en un mes son demasiado para insistir en vender armamento.
DESDE HONG KONG, Philip Bowring (IHT, 20 de agosto) admite que los juegos de
guerra representan una señal prístina hacia Estados Unidos que se "extendió"
demasiado: ambos le recuerdan a Washington "los límites de su poder global
unilateral". También constituye un mensaje a los vecinos del noreste asiático
(léase Taiwán y Japón). Considera que "aunque Estados Unidos se retire de otros
sitios en Asia central, la perspectiva de una presencia permanente (sic) de
Estados Unidos en Afganistán es percibida como provocadora dada la obsesión
(sic) de Rusia con su frontera sur y la justificada (sic) preocupación de China
por la posesión de tierras occidentales, donde viven etnias diferentes a la raza
Han" (léase, la etnia uigur mongol islámica de la provincia de Xinjiang,
pletórica en petróleo y uranio). El analista del IHT pregunta pertinentemente
"si Estados Unidos tiene suficiente interés de largo plazo en esta región que
incite a esta exhibición de fuerza y amistad entre Rusia y China". Desde luego
que "Estados Unidos tiene algún (sic) interés en el petróleo y en otros recursos
de las repúblicas centroasiáticas, así como en una presencia naval y terrestre
cercana a Irán". Pero dadas las actuales circunstancias que padece Estados
Unidos en todas sus capacidades, desde militares hasta presupuestales, Bowring
pregunta acuciosamente "si no sería mejor abandonar la región y dejar que China
y Rusia compitan una con otra para influir, en particular, en Kazajstán e Irán",
donde ambas potencias asiáticas tienen "intereses naturales (sic) y permanentes
(sic)".
CHINA HA CONSTRUIDO relaciones amigables con las repúblicas islámicas
centroasiáticas de Uzbekistán y Kirguizia, independientemente de sus vicisitudes
domésticas, como tránsito del petróleo y gas provenientes de Kazajstán. El
analista refiere que Asia central, que carece de salida al mar, puede
transformarse en una "distracción para el mayor interés de Estados Unidos hacia
el Océano Pacífico occidental (y en menor grado del Océano Indico)". Dado el
"interés de Japón de que China no obtenga control de Taiwán ni del mar del Sur
de China, la perspectiva de que China adquiera de Rusia mayor equipo militar
avanzado", resalta el "fracaso de la diplomacia japonesa en superar su
mentalidad de la guerra fría".
ES CIERTO: CHINA le ha ganado a Estados Unidos y a Japón la partida en toda la
península coreana y está a punto de agregar a Taiwán a su lista, mientras la
desestabilización multidimensional del Cáucaso, el mar Negro, el golfo Pérsico,
Asia central y el Himalaya, de parte del irredentismo unilateral bushiano,
empujó a Rusia contra la pared euroasiática, por lo que no le quedó otra opción
que aliarse con China para no caer en la asfixia geopolítica. La pregunta de
Bowring es fundamental: "¿con qué tipo de armas avanzadas está dispuesta Rusia a
suplir a China?"
NADIE SUEÑA CON que Rusia libre el SS-27 Tupol-M, óptimo misil balístico
intercontinental estratégico de varias ojivas nucleares de amplia
maniobrabilidad, ante el cual Estados Unidos carece de defensa (ver Bajo la
Lupa, 14 de agosto), y que no forma parte de la panoplia ejercitada. Pero sobra
y basta con que Rusia exhiba la proeza tecnológica de sus bombarderos
estratégicos Tupol-M dotados de misiles cruceros nucleares, así como de sus
modernos aviones caza para "amenazar a Estados Unidos y sus aliados de que Rusia
es todavía una potencia militar en Asia y en Europa que hay que reconocer".
Bowring intenta sembrar cizaña entre Rusia y China al resucitar rescoldos de la
historia de hace más de cien años, que ahora no viene al caso sacarlos a la luz
cuando han sido superados por los juegos de guerra en curso, los cuales tienen
una dedicatoria específica: expulsar a Estados Unidos de Asia central. Bowring
concluye atinadamente que en consecuencia de los juegos de guerra, los
"estrategas de Estados Unidos desearán (sic) o necesitarán (sic) saber cuánto
jugar en la región centroasiática, cuando mejor deben enfocar gradualmente su
influencia declinante en preservar la paz (sic) y el equilibrio de poder el
océano Pacífico occidental".
EN EL MUNDO en transición, que va del caduco, cuan efímero orden unipolar
(plasmado en la agónica globalización financiera feudal), hacia el muy complejo
nuevo orden multipolar, rico en yuxtaposiciones y traslapes, donde no cabe el
simplismo lineal, los comandantes de los juegos sino-rusos tuvieron la prudencia
precautoria de asentar que no estaban dirigidos "contra terceros" y que ni
siquiera consideraban constituir un "bloque militar" (China Daily, 19 de
agosto). El zar ruso Putin viajará próximamente a Japón, y Rusia aceptó
gustosamente en la feria internacional aérea MAKS, cerca de Moscú, la exhibición
del poderoso bombardero estratégico B-18 de Estados Unidos (Moscow News, 18 de
agosto). Mientras el presidente chino Hu Jintao visitará a su homólogo
estadunidense el mes entrante (Diario del Pueblo, 16 de agosto), cuando Beijing
y Washington se encuentran a punto de arreglar su contencioso textil. Al
unísono, Banco Real de Escocia, Merrill Lynch y la Fundación Li Ka-Shing,
acordaron pagar 3 mil 100 millones de dólares por la adquisición de 10 por
ciento del Banco de China (Stratfor, 18 de agosto).
"JUEGOS DE GUERRA" sin dislocar los "juegos de paz", parece ser el teorema
vigente de la transición geoestratégica mundial.
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