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(IAR-Noticias)
24-Ag-05
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EL fallecido vicepresidente de Sudán John Garang
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La muerte del vicepresidente sudanés y ex líder
rebelde John Garang el 30 de julio pone en duda la fortaleza del acuerdo de paz
firmado en enero, que terminó con 21 años de guerra civil entre el sur y el
norte de Sudán.
Por Noel King - IPS
La muerte de Garang en un accidente de helicóptero ocurrió
sólo tres semanas después de su asunción a la Vicepresidencia, tras haber
liderado el rebelde Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán (MLPS). Garang
también estaba a punto de asumir la Presidencia de la zona sureña del país, que
tendrá su propio gobierno autónomo como parte del acuerdo de paz.
En horas posteriores a la muerte de Garang, tanto Jartum como la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el MLPS se refirieron a lo ocurrido
como "un trágico accidente" y llamaron a la calma.
Pero rumores no fundados de que la muerte de Garang había sido planificada
por el gobierno circularon en Jartum, y jóvenes sureños negros causaron
disturbios, accionando bombas caseras y saqueando comercios.
La policía y el ejército respondieron con fuerza y, cuando los disturbios
cesaron, habían muerto 130 personas y 350 estaban heridas en Jartum y Juba, la
principal ciudad del sur.
Los disturbios dieron lugar a una reacción violenta de norteños (árabes)
armados, y Jartum se encontró dividida por la tensión étnica.
Cincuenta y dos por ciento de los 40 millones de sudaneses son negros, y
39 por ciento árabes. En el norte, dominado por población árabe, predomina
también la fe musulmana, que profesa 70 por ciento del país, mientras en el sur
se concentran los creyentes de cultos animistas (25 por ciento) y cristianos
(cinco por ciento).
"Yo no entraría a un vecindario sureño ahora", dijo Mohammed Omar, un
veterinario árabe, en los días posteriores a los disturbios. Un joven negro que
se negó a dar su nombre dijo que "hombres rojos" lo habían atacado en su casa,
aunque él no había hecho nada. "Hombre rojo" es la expresión coloquial para
norteño de piel muy clara.
El gobierno sudanés y miembros del MLPS se mostraron optimistas, pero la
escalada de violencia étnica preocupa, pues el acuerdo de paz podría tambalearse
a causa de enfrentamientos entre civiles.
Para el 6 de agosto, día del funeral de Garang, las calles de Jartum
estaban calmas y todos parecían ansiosos de superar los incidentes como un breve
espasmo de violencia.
"Los estudiantes saben que son minoría y que no pueden crear ningún
problema. Pienso que serán lo suficientemente inteligentes como para no volver a
iniciar" dificultades, dijo James Odry, profesor de agricultura en la
Universidad de Juba.
Líderes sudaneses e internacionales actuaron para mantener a flote el
acuerdo de paz. El presidente de Sudán, Omar al Bashir, decretó el estado de
emergencia y el toque de queda nocturno, mientras llamaba a la calma en un
mensaje por televisión.
Washington designó a dos enviados de alto rango para Sudán y acordó
proveer apoyo material para colaborar con la investigación del accidente en que
falleció Garang.
Estados Unidos, junto con Noruega y Gran Bretaña, participó directamente
en las negociaciones de paz, y parece interesado en preservar la estabilidad de
lo acordado.
"Soy optimista en estas circunstancias", dijo la semana pasada a
periodistas Roger Winter, enviado de Estados Unidos. "Si esto hubiera ocurrido
hace pocos meses con un tratado sin firmar, habría sido una circunstancia
potencialmente mucho más riesgosa. (Pero) El tratado fue alcanzado. Está
reconocido internacionalmente", dijo, añadiendo que no deberían practicarse
cambios al acuerdo.
La ONU también accedió a ayudar en la investigación, pero su representante
especial para Sudán, Jan Pronk, se mostró molesto ante las reacciones populares
por la muerte de Garang.
"Garang era el gobierno", dijo Pronk, ante los rumores de que Jartum
estaba involucrado en la muerte. La legitimidad de los disturbios se vio
debilitada por el hecho de que Garang ya no era un líder rebelde requerido, sino
un popular funcionario que vivía lujosamente en Jartum tras dos décadas de
ausencia.
El segundo de Garang en el MLPS, Salva Kiir, fue rápida y unánimemente
designado para sucederlo en la Vicepresidencia. Un querido líder militar y
miembro de la tribu dinka de Garang, el grupo étnico más grande del sur, Kiir es
un soldado con poca experiencia política.
Hombre tranquilo que no bebe alcohol ni fuma, tiene una notable
comunicación con la tropa, pero no es un político, un contraste importante con
Garang, educado en Estados Unidos y que se movía como pez en el agua entre jefes
de Estado o entre los campesinos sudaneses.
"Confío en Salva Kiir. Es un hombre estimado en el Movimiento. A pesar de
que es un militar, también tiene formación universitaria", indicó Winter,
alabando sus capacidades intelectuales. Pero Kiir probablemente necesitará apoyo
de su equipo en asuntos políticos, por su falta de experiencia, agregó.
"Admito que habrá un vacío", dijo Abednego Acok Kachoul, director del
Centro para los Estudios de Paz y Desarrollo en la Universidad de Juba. "John (Garang)
tenía cualidades diplomáticas, políticas y académicas.. Kiir tiene la
experiencia militar. Las cualidades de ambos hermanos son completamente
diferentes. Pero Kiir será guiado por el acuerdo de paz", indicó.
Kachoul basó su optimismo por el nombramiento de Riek Machar como
asistente de Kiir.
Machar pertenece a la tribu nuer. A principio de los años 90, luchas de
poder entre los dinka y los nuer, e incluso entre Garang y Machar, dividieron al
MLPS por fuertes luchas internas. Pero con la designación de Machar, la unión de
los nuer y los dinka creará confianza y evitará divisiones.
La agenda política de Kiir es diferente de la de Garang en por lo menos un
aspecto clave, el separatismo de la región meridional. El acuerdo de paz
establece que, en seis años, los sudaneses del sur deberán decidir en plebiscito
si quieren seguir perteneciendo a un solo estado o separarse y formar una nación
independiente. Garang quería un Sudán unificado.
Kiir nunca ocultó su vocación independentista, coincidente con los deseos
de la mayoría de los sudaneses del sur que, después de décadas de guerra civil,
quieren su propia nación. Pero al asumir el cargo, el 11 de agosto, el
vicepresidente pareció hacerse eco del llamado unitario de Garang.
"Esta es la última oportunidad para la unidad de los sudaneses y nos
incumbe trabajar para realizarla", dijo CRI durante la ceremonia de juramento.
Pero todavía no es posible decir cómo abordará el asunto.
Antes de la muerte de Garang, el acuerdo de paz había sido duramente
criticado por comprender exclusivamente al MLPS y a Jartum. Los principales
partidos opositores del norte alegan que están completamente fuera de lo
acordado.
Una revisión del acuerdo de paz revela que la parte del león en el reparto
de poder del provisorio Gobierno de Unidad Nacional, (52 por ciento de los
escaños parlamentarios) quedará en manos del Partido del Congreso Nacional del
presidente Al Bashir, mientras al MLPS corresponderá 28 por ciento de los
legisladores.
El resto de partidos del país se repartirán el 20 por ciento remanente.
El agudo conflicto étnico en la occidental zona de Darfur, en la que han
muerto decenas de miles de personas en una de las crisis humanitarias más
grandes del mundo, así como levantamientos más pequeños en la región oriental,
tampoco fueron abordados en el acuerdo.
Garang tenía la intención de ejercer una mediación en Darfur, y, dada su
popularidad, muchos tenían grandes esperanzas de que las negociaciones
resultaran exitosas.
"Garang habría dado credibilidad a los esfuerzos por finalizar la crisis
de Darfur", dijo Miriam al Mahdi, portavoz del UMMA, uno de los más grandes
partidos de la oposición norteña.
"Garang tenía más credibilidad que los viejos símbolos del régimen. Él (el
presidente Al Bashir) ha hablado de resolver el asunto de Darfur desde el
comienzo, pero son sólo discursos", opinó.
El Movimiento de Liberación de Darfur y el Movimiento de Justicia e
Igualdad, los grupos rebeldes más grandes de la región occidental, no fueron
incluidos en el proceso de paz, como tampoco el más pequeño pero furioso
Congreso Beja, que protagonizó disturbios en el este inmediatamente después de
la firma del acuerdo, por haber sido marginado.
Ningún paso para la mediación de diversos conflictos étnicos fue previsto
en el tratado de paz.
"Este acuerdo no es amplio. Hay cuestiones serias tejidas en el propio
acuerdo que, a menos que sean revisadas nacionalmente, estrangularán el acuerdo
desde adentro", dijo Al Mahdi. "El poder y la riqueza se dividieron sólo entre
los dos grupos armados. Hay un desequilibrio", afirmó.
Además, mientras el gobierno islamista boicotea al Estado de Israel,
muchos sudaneses del sur son cristianos y se han mostrado deseosos de trabajar
con los israelíes.
La cuestión israelí no fue tratada en el acuerdo. Y mientras el gobierno
sudanés ha intentado utilizar el marco del acuerdo norte-sur para abordar el
conflicto de Darfur, los rebeldes esa zona señalan que el acuerdo no es
relevante para su lucha.
Con todo, Al Mahdi sugirió que la falta de experiencia de Kiir puede
ayudarlo. El vicepresidente tiene la oportunidad de moldear su propia
reputación. "Él tiene muchos desafíos, pero también muchas oportunidades, porque
una cantidad de enemigos de John (Garang) ahora tendrán más voluntad de
cooperar. Tiene fuerza siendo él mismo", opinó.
La poco animada ceremonia de la asunción al cargo de Kiir, la semana
pasada, contrastó con la jubilosa celebración de Garang un mes antes, y recordó
a todos que el nuevo primer vicepresidente de Sudán soporta un formidable
desafío: asegurar la unidad de la problemática nación que apenas empieza a
conducir.
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