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(IAR-Noticias)
25-Ag-05
Una
organización humanitaria de planificación familiar demandó a la Agencia
Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID) por su política "antiprostitución",
por considerarla una violación al derecho de expresión y una traba para la lucha
contra el sida.
Por William Fisher - IPS
El
grupo, DKT International, impugnó ante un tribunal de distrito la norma que
exige a las organizaciones no gubernamentales (ONG) nacionales y extranjeras
"oponerse en forma explícita a la prostitución y al tráfico sexual" para poder
recibir fondos de USAID.
La agencia de desarrollo adoptó la norma en junio, a instancias de la derecha
religiosa. En este mismo marco, el gobierno de George W. Bush respaldó el
Protocolo de México, que prohíbe brindar asesoramiento o servicios de aborto a
los programas de planificación familiar que reciben fondos estadounidenses y
actúan en el extranjero.
Bill Clinton se apartó de ese protocolo durante su presidencia (1993-2001), pero
Bush volvió a adherirse en su primer día de gobierno, en enero de 2001.
DKT International es una organización sin fines de lucro con sede en Washington
que maneja programas de planificación familiar y prevención del sida en 11
países de África, Asia y América Latina. Atiende a casi 10 millones de parejas,
y su presupuesto operativo es de 50 millones de dólares.
La nueva norma antiprostitución "es un gran deservicio a los programas
internacionales de prevención del sida y a quienes los aplican", porque esa
lucha implica "trabajar con las personas que corren mayor riesgo de infección,
como las involucradas en el comercio sexual", lamentó Philip Harvey, presidente
de DKT.
"Tratamos a los trabajadores sexuales como iguales. Aceptamos lo que hacen como
parte de la realidad del mundo actual, y nos esforzamos al máximo para que
puedan adoptar prácticas que minimicen el riesgo de contagio por VIH a sí mismos
y a sus parejas, y acceder a servicios de salud", explicó a IPS.
"Hacer este trabajo en una política 'antiprostitución' sería disfuncional",
porque esa política "estigmatiza a las personas que intentamos ayudar, nos
obliga a condenar a los trabajadores sexuales por lo que hacen para ganarse la
vida, y por tanto debilita la relación de confianza y respeto mutuo que se
precisa para un trabajo eficaz de prevención del sida", lamentó Harvey.
"DKT no permitirá que sus trabajadores queden en esa posición", declaró.
Los programas de DKT cuentan con el respaldo de las empresas Packard y Hewlett,
las Fundaciones Gates, agencias de Alemania y Gran Bretaña y los gobiernos de
Holanda, Irlanda e India.
Según Harvey, la política antiprostitución "daña la imagen y los intereses de
Estados Unidos en el exterior".
"Nadie puede pretender que esa política contenga o mejore los aspectos más
oscuros de la profesión más antigua del mundo. Simplemente representa una
postura de políticos estadounidenses paternalistas, prepotentes y obsesionados
con el sexo", afirmó.
"Al limitar el discurso de particulares, esta política viola los derechos
consagrados en la Primera Enmienda (constitucional) y la integridad de las
organizaciones" que trabajan en el área, agregó.
Como resultado de la norma antiprostitución, DKT perdió el apoyo de USAID para
su programa de prevención del sida en Vietnam. La demanda presentada solicita un
interdicto judicial que permita a la organización reanudar su trabajo.
El gobierno de Bush retuvo en 2004 fondos asignados al Fondo de las Naciones
Unidas para la Población (FNUAP) por tercer año consecutivo, aunque esta agencia
no promueve el aborto como método de planificación familiar.
La decisión fue decisión atribuida a los esfuerzos del gobierno por recabar
apoyo de la derecha cristiana para las elecciones presidenciales del pasado
noviembre.
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