Sus rizos amarillentos son signos de
desnutrición aguda. Su peso, de escasos cuatro kilos, esta bien para una niña de
ocho meses, pero ella tiene tres años y medio. Su madre, Sahei, quien ha perdido
ya tres hijos, menea la cabeza: "No sé cuánto tiempo más la tendré".
Por Arnaldo Musa /
Granma
Casi nueve meses hace este
septiembre que Naciones Unidas lanzó su primer llamado de advertencia sobre la
hambruna en Níger, y cuatro de que el secretario general asistente, Jan Egeland,
la describió como "la más importante emergencia olvidada del mundo". Hay que
cavar fosas a diario, mientras otros niños, enfermos y ancianos están al borde
de la desaparición.
Con alrededor de 2,6 millones de
personas con necesidades de alimentación, entre ellas más de 800 000 niños
menores de cinco años, de los 13 millones de habitantes de Níger, solo una
fracción de la comida que tanto se necesita llega al país, pese a los envíos
aéreos de emergencia de la ONU y de agencias internacionales de ayuda.
Níger, el peor desastre humanitario
actual en África, apenas figuró en la cacareada iniciativa del grupo G-8 (grupo
de los principales países desarrollados, más Rusia) para el continente, la cual
para nada se refirió a su crisis alimentaria. Tampoco fue mencionada, entre toda
la publicidad, por los organizadores del Concierto Live 8 y, según el periódico
británico The Independent, tanto los trabajadores humanitarios como los
pobladores locales hablaron con amargura de "grupos que tocan rock, mientras los
niños mueren de hambre".
El doctor Alka Oumarou, quien dirige
un centro médico en la localidad de Baoudeta, con ayuda de apenas dos
enfermeras, recuerda: "el Gobierno tardó cuatro meses en hacer algo, y ni
siquiera entonces dio comida gratis, sino que hacía pagar a la gente. Ofreció un
complicado sistema de préstamos, que no funcionó, y la gente comenzó a morir".
Se lee en la página web de la
publicación digital No hay viento, que la hambruna llegó a un punto tan crítico
que sus pobladores comenzaron "a comer raíces y frutas que son tóxicas, Niños
rompen los hormigueros para sacar los granos que almacenan las termitas. La
mayoría de las células cerebrales de los niños que sobrevivan jamás se
recuperarán".
Factor de culpabilidad
En el centro del África Subsahariana,
y flanqueada por Chad, Nigeria, Argelia y Libia, la falta de alimentos en Níger
se agravó con la fuerte sequía y una invasión de langostas que perjudicó la
cosecha del 2004.
Pero independientemente de esos
factores, el problema adquirió proporciones de crisis, cuando el Fondo Monetario
Internacional (FMI) y la Unión Europea impusieron a esta antigua colonia
francesa condiciones económicas que elevaron el precio de los alimentos básicos
y obligaron al Gobierno a explorar un desastroso programa de "libre mercado"
para hacer frente a una hambruna, se destaca en la página web de Rebelión.
Todo fue una gran burla, porque en
ese momento el Banco Mundial (BM) llamaba a garantizar los servicios básicos
—salud, educación y agua—, advirtiendo del peligro que representa que millones
en el mundo carezcan de estos servicios.
Pero mientras mil millones de
personas no tienen acceso al agua y 2 500 millones a la salud, y se comprende
que el hambre es un problema político, ambas entidades siguen impulsando un
crecimiento económico que no implica una distribución justa de la riqueza.
Además, el BM tiene un papel
histórico en la reforma y privatización de los servicios y su impacto en los
empobrecidos.
En un principio tuvo como objetivo
conceder créditos a las naciones europeas para su reconstrucción en la
posguerra, pero en 1948 comenzó a prestar dinero a países del Sur —muchos de
ellos colonias por aquel entonces de las potencias del llamado Viejo Continente—
para "contribuir a su desarrollo".
Es, como el FMI, propiedad de todos
sus países miembros, que cuando se incorporan garantizan una suscripción de
capital que depende de la riqueza de cada uno, lo que determina su influencia.
Así, por ejemplo, Estados Unidos controla más del 17% de los votos y la Unión
Europea el 56%, mientras que 45 países africanos solo el 4, por lo que las
decisiones de ambas instituciones están de esta forma determinadas por los
intereses de las grandes potencias.
Las políticas del BM y del FMI no
van ni siquiera a aliviar en realidad la situación de los pobres, cuya miseria
seguirá aumentando. Níger es un ejemplo de ello.