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(IAR-Noticias)
05-Sept-05
Katrina
es Irak en Nueva Orleáns, así como la venganza del "calentamiento global" por el
desprecio anticientífico al protocolo ambiental de Kyoto, manifestaciones del
sicótico unilateralismo bushiano que recibe el castigo de los reequilibrios de
la sagrada naturaleza que lo puede llevar a su defenestración.
Por Alfredo Jalife Rahme - La
Jornada
HAY
TANTO QUE reclamar: Katrina es Irak en Nueva Orleáns, así
como la venganza del "calentamiento global" por el
desprecio anticientífico al protocolo ambiental de Kyoto,
manifestaciones del sicótico unilateralismo bushiano que
recibe el castigo de los requilibrios de la sagrada
naturaleza que lo puede llevar a su defenestración.
TAL PARECE QUE a los multimedia de la putrefacta
globalización financiera feudal les preocupa más el
devenir del petróleo que el del género humano, como signo
irrefutable de la decadencia monetarista que padece
Estados Unidos (EU).
DOS DIAS ANTES del devastador huracán Katrina, Stephen
Roach (SR), el muy solvente jefe de economistas de la
correduría Morgan Stanley, había advertido el "primer
choque petrolero de la globalización" (26 y 29-VIII-05).
Muy sobrio ("El choque endógeno del petróleo", 2-IX-05),
SR anticipa que Katrina no redundará en un "choque
exógeno", cuyo "impacto es muy predecible en las economías
estables" con una "reducción temporal de crecimiento
seguida por el rebote de la recuperación". Al contrario,
"el choque energético de 2005" es de carácter "endógeno":
una "excrecencia desafortunada de los excesos que se han
construido en el sistema macro desde mucho tiempo".
Explica que, a diferencia de los choques exógenos, los
"endógenos reflejan riesgos sistémicos en economías y que
puede tomar bastante tiempo en purgar". Luego fustiga que
la Reserva Federal en la etapa de Alan Greenspan ha sido
la causal de haber "puesto la escena para el choque
endógeno" (tesis en la que coincidió Bajo la Lupa del 31-VIII)
y "Katrina puede pasar a la historia como el punto de
inflexión de otra crisis energética". A un economista de
la talla de SR no se le pasa por alto que el "precio del
petróleo había perforado el umbral de 65 dólares antes que
ocurriera el devastador desastre natural" debido a un
"inusual equilibrio apretado entre un abastecimiento
constreñido de hace tiempo y el surgimiento de una demanda
energética sostenida por el gasto dispendioso de los
excesos de la economía de activos". Es el despilfarro del
consumidor estadunidense, alentado por las múltiples
burbujas de Greenspan, la causal del "choque endógeno" y
no el huracán Katrina, ya que "EU consume 25 por ciento de
la demanda global de petróleo, tres veces más que la
contribución de China". Al choque petrolero endógeno se
han sumado el inminente estallido de la burbuja de los
bienes raíces y la crisis de la cuenta corriente (y la
crisis del dólar), producto de la economía de activos,
"mucho más preocupantes que el choque petrolero", cuya
"amenaza es inmediata para EU y la economía global". Lo
relevante radica en la "duración del choque petrolero" y
su "resultado podría tener importantes implicaciones en
los mercados financieros, como la conclusión de la
política de alza de las tasas de interés de la Reserva
Federal con una elevación de los bonos y el decaimiento de
las acciones por falta de ganancias corporativas".
A NUESTRO JUICIO, como todas las catástrofes naturales,
Katrina expuso a la luz del día la miseria ontológica de
la globalización financiera feudal controlada por la
plutocracia anglosajona. Katrina no es la causal, sino
representa un factor adicional que, como catalizador,
acelerará las tendencias irreversibles de la decadencia
estadunidense degradada por el dolarcentrismo, el
monetarismo centralbanquista y el unilateralismo bushiano.
En este sentido compartimos plenamente los sabios asertos
de SR, menos su marco de referencia contextual sobre la
perdurabilidad de la globalización financiera feudal que
da por hecho seguirá imperando, situación en la que nos
colocamos desde hace cinco años en el punto opuesto en
nuestro libro agotado (El lado oscuro de la globalización:
de la balcanización a la post-globalización, Editorial
Cadmo & Europa 2000), posición que ha adoptado en su
reciente libro Colapso de la globalización, del enorme
filósofo canadiense de corte humanista John Ralston Saul,
uno de los mejores pensadores sólidos y estructurados del
mundo, en contrapunto de los "pensadores chatarra" pasados
de moda, como Francis Fukuyama, el iluso sepulturero de la
historia.
NO ES LO mismo un "choque energético" antes que durante la
globalización, a juicio de SR, quien expone la alta
vulnerabilidad de Asia en general y en particular de China
e India, que recibirán un "doble golpe": uno "directo",
por su dependencia importadora de petróleo (China más de
30 por ciento e India más de 70 por ciento), abultada por
las necesidades de su espectacular crecimiento; y otro
"indirecto", que debido a la relevancia del consumidor
estadunidense como sostén de las exportaciones de Asia, en
particular de China, tendrá profundas consecuencias en las
"exportaciones, los flujos de capital, los precios de las
acciones y las divisas" como consecuencia de la
conectividad transfronteriza de la globalización. Japón
que ha hecho enorme progreso en eficiencia tecnológica de
consumo energético, a gran diferencia de los países en
vías de desarrollo asiáticos, se verá afectada por la
caída de las exportaciones de China.
DURANTE SU CONFERENCIA de despedida en Jacksonhole (Wyoming),
que será considerada su oración fúnebre, el mago malhadado
y malvado Greenspan, "gobernador" (sic) de la Reserva
Federal, se jactaba tres días antes de Katrina que la
"eficiente" (sic) economía de EU, gracias a su
"flexibilidad" (sic) había "asimilado sin mayores
contratiempos el precio alto del petróleo" (AFP, 26-VIII-05).
DIECINUEVE DIAS ANTES de la devastación por Katrina,
mientras Baby Bush se paseaba en bicicleta en su rancho
texano, Dominique de Villepin, el primer ministro francés
con dotes de estadista, en una consulta con sus ministros
y el sector industrial, se adelantaba en forma previsora a
la crisis energética derivada de los "altos precios del
petróleo destinados a perdurar por varios años" (Le Monde,
16, 26 y 27-VIII-05). Inmediatamente después de Katrina,
De Villepin proclamó que el mundo "había entrado en la era
del pospetróleo" (MSNBC, 1º-IX-05).
SE TRATA DE una crisis "estructural" y no "coyuntural"
-como los adictos al mercantilismo neoliberal no se cansan
de expectorar (y equivocarse), basados en los simplistas
auges y caídas de las mercancías del ciclo comercial en
condiciones normales. El alza del petróleo, ya no se diga
el gas natural, no es "transitoria", como han expectorado
y hecho el ridículo los ineptos neoliberales mexicanos
(Téllez Kuenzler, Jesús Reyes-Heroles González, Zedillo,
Felipe Calderón, Alzati Araiza, Hurtado López, Agustín
Carstens, Ortiz Martínez, Luis "Pesos" Pazos, Gil Díaz,
Fox Quesada etcétera). Lo que es "transitorio" es su baja
relativa, como la presente situación que lidia con la
inundación del mercado por las reservas estratégicas
liberadas que paradójica y curiosamente, en la fase de su
descomunal acaparamiento por la administración Bush,
contribuyeron en su alza brutal (Jerry Talylor y Meter Van
Doten, The Heartland Institute, 1º-I-05).
MARK TRAN (The Guardian, 1º-IX-05, rotativo cercano al
premier Blair) comenta los asertos del gobernador del
Banco de Inglaterra, Mervin King, sobre la "permanencia de
precios altos del petróleo". King repite lo que su colega
Greenspan de que los altos precios no inciden en crear
inflación en las economías anglosajonas como en el pasado
debido a una "utilización más eficiente de la energía" y a
la disminución de la proporción del sector manufacturero
que consume dispendiosamente energía. El Banco Central
Europeo, tres días después de Katrina, ajustó su
pronóstico en 12 dólares al alza del "oro negro", que
promediará 62.8 dólares el barril el año entrante (muy
similar al vaticinio de Goldman Sachs). Con o sin Katrina,
con o sin la liberación de las reservas estratégicas de
EU, "no habrá mucha diferencia" en los precios, ya que la
crisis energética se debe "tanto a una disminución del
abastecimiento de petróleo como a la merma en el sistema
de refinación global", según la correduría Merrill Lynch,
citada por Tran. El impacto de Katrina, que cerró 95 por
ciento de la producción de petróleo y 83 por ciento del
gas en la región del Golfo, se debe a la obliteración de
la refinación del petróleo, más que a una carencia
extractiva.
ANTOINE HALFF, DIRECTOR de energía global del Grupo
Eurasia, y anterior directivo de la Agencia Internacional
de Energía, con sede en París (Financial Times, 1º-IX-05),
fustiga todas las medidas paliativas que han sido tomadas
(liberación de las reservas estratégicas de EU y la
Agencia Internacional de Energía, etcétera) para lidiar
con la crisis energética global en la fase de pos-Katrina
y afirma en forma persuasiva que la única solución viable
es la disminución del consumo. Halff aduce que el "aspecto
más impactante de Katrina es la pérdida masiva de la
extracción de gas natural", cuya carencia obviamente no
será afectada por la liberación de las reservas
estratégicas que llegaron a un récord de 700 millones de
barriles en EU, que ha venido acumulando la administración
bushiana desde hace cuatro años.
LA VERDADERA NOTICIA es el alza fenomenal del precio del
gas, que se disparó 23 por ciento el día de la devastación
climática (Bloomberg, 29-VIII-05). Esta será la tónica del
futuro respecto al gas, más que el petróleo, como desde
hace mucho alertó Bajo la Lupa.
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