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(IAR-Noticias) 19-Sept-05
El gobernante Partido de los Trabajadores confirmó
el sábado su
singularidad en el cuadro político de Brasil, en elecciones internas pudiendo
recuperar parte de su credibilidad o inaugurar otra fase de luchas intestinas y
de fragmentación.
Por Mario Osava - IPS
El partido del mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, escogerá a su
nuevo presidente y a los nuevos miembros de los órganos directivos en todos los
niveles a través del llamado Proceso de Elecciones Directas (PED) al que tienen
derecho a voto 825.461 afiliados, y que se llevó a cabo el sábado.
En juego están más de 82.000 cargos partidarios en 4.638 municipios de los 27
estados brasileños, en los que se destacan la presidencia nacional, las
estaduales y municipales, además de las listas que compondrán los directorios en
cada instancia.
Para el caso de las presidencias partidarias en las que el ganador no logre la
mayoría absoluta de los votos válidos habrá una segunda vuelta electoral el 19
de octubre entre los dos dirigentes con más adhesiones.
Estos comicios internos significan un proceso novedoso en la política brasileña,
que demuestra el carácter "más democrático y participativo" del izquierdista
Partido de los Trabajadores (PT) respecto del resto del espectro político
nacional, destacó a IPS Dulce Pandolfi, historiadora y directora del no
gubernamental Instituto Brasileño de Análisis Sociales y Económicas.
La disputa electoral saca al PT de la parálisis y de la posición defensiva que
adoptó desde junio, cuando estalló el escándalo de corrupción, en que algunos de
sus dirigentes nacionales de mayor destaque fueron acusados de obtener recursos
ilegales y sobornar parlamentarios aliados para asegurar su apoyo al gobierno de
Lula.
Tales dirigentes, incluso el ex presidente partidario José Genoino, ya
renunciaron a sus puestos y fueron sustituidos por interinos hasta que la nueva
dirección sea investida en un Encuentro Nacional, a realizarse del 2 al 4 de
diciembre, si no se anticipa su posesión como propone el actual titular, Tarso
Genro.
Las denuncias de corrupción representaron un gran daño para el PT, que siempre
se presentó como el gran defensor de la ética y por ello "distinto" a los demás
partidos, dijo a IPS Jorge Nahas, secretario de Coordinación de Política Social
de la Alcaldía de Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais, donde ya
dirigió el partido.
Nivelado a los demás en problemas de corrupción, ahora tiene la oportunidad de
volver a distinguirse por la participación de sus afiliados en estas elecciones,
recuperando parte de la imagen de un partido con mayor democracia interna que
otros y de militancia más activa.
El PT adoptó el PED para elegir sus dirigentes desde 2001, una innovación
respecto de las tradicionales convenciones partidarias en las que sólo votan los
delegados. Sus afiliados de todo el país sufragan directamente por los
candidatos a presidente y en las listas de donde saldrán los miembros de los
directorios de la agrupación.
La atención se concentra en la presidencia partidaria nacional, disputada por
siete candidatos, pero donde aparece como favorito Ricardo Berzoini, ex ministro
del Trabajo, en representación del llamado Campo Mayoritario, que reúne
corrientes que siempre controlaron el PT y crearon condiciones para elegir a
Lula como presidente de Brasil en 2002.
Empero, existe la posibilidad de que Berzoini no obtenga los votos suficientes
para ser elegido este domingo de modo directo, debido al debilitamiento del
Campo Mayoritario responsabilizado por la crisis actual. En la segunda vuelta,
las demás corrientes pueden unirse para restablecer por lo menos parte de la
orientación izquierdista del PT.
El partido, que en 2005 cumplió 25 años de fundación, abandonó sus ideas
originales, adoptando un creciente pragmatismo para ganar las elecciones
presidenciales y gobernar el país.
En un debate entre los candidatos a presidir el PT, realizado en la víspera,
todos criticaron con intensidades variadas la política económica del gobierno.
Uno de ellos, Plinio de Arruda Sampaio, histórico dirigente petista vinculado a
sectores católicos, reclamó la renuncia del ministro de Hacienda, Antonio
Palocci, acusándolo de llevar adelante una política de corte neoliberal.
Sampaio amenazó con abandonar el partido si es elegido el oficialista Berzoini.
Pero la pérdida de muchos militantes es una posibilidad en cualquier caso, ya
que un triunfo del ala más izquierdista generaría nuevas disensiones.
Un grupo de 21 parlamentarios del PT, de corrientes de izquierda, ya se apartó
de la bancada oficialista, en lo que muchos entienden es la preparación de su
abandono del partido.
Sin embargo, Nahas no cree que haya una "desbandada" tras las elecciones
internas de este domingo y apunta a Raul Pont, ex alcalde de la meridional
ciudad de Porto Alegre y candidato de la "fuerte" corriente Democracia
Socialista, como probable oponente de Berzoini en la "casi cierta" segunda
vuelta comicial.
Nahas, quien defendía antes un Congreso Nacional para la llamada "refundación"
del PT y consideraba un riesgo las elecciones en medio de la crisis, se
manifestó sorprendido por la movilización de los militantes "motivados" a
escoger nuevos dirigentes. "La militancia está herida, pero no se dispersó",
aseguró.
Por eso cree que, pese a la decepción con el gobierno y la dirigencia anterior
del PT, se alcanzará el quórum para validar el PED. Las reglas exigen que en
cada municipio vote un mínimo de 15 por ciento de los afiliados locales para
ello.
La votación estadual será suficiente si en la mitad de los municipios se
registra la participación al menos del 15 por ciento del padrón partidario, y a
nivel nacional si el PED es validado en la mitad de los estados.
Este Proceso de Elecciones Directas será "positivo independiente del resultado",
opinó Pandolfi, porque "rompe la apatía" en que el escándalo metió el PT y a la
izquierda en general. Además se restablece el principio de independencia entre
gobierno, partido y movimientos sociales, cualquiera sea la dirección elegida,
acotó.
El PT puede reafirmarse como "distinto" y una novedad en el cuadro partidario
brasileño, al no constituirse en "una secta de cuadros", como los partidos
leninistas, ni en una agremiación puramente electoral y parlamentaria, sino
mezclando las dos características, definió Pandolfi.
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