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(IAR-Noticias) 20-Sept
05
Alemania,
Francia y Gran Bretaña tratan de disuadir a Irán de continuar con su programa de
producción de combustible nuclear. Estados Unidos no cree en una solución
negociada y Bush acaba de declarar que la opción militar 'está sobre la mesa'.
Por Alejandro Teitelbaum -
Aporrea.org
El 11 de agosto el
Consejo de Gobernadores de la Organización Internacional de la Energía Atómica
(OIEA) adoptó una resolución en la que se pide a Irán la suspensión de la
producción de combustible nuclear.
'Para promover la confianza, el Consejo de Gobernadores considera necesario que
Irán suspenda todas las actividades vinculadas con el enriquecimiento de uranio
y expresa su profunda preocupación' por el hecho de que haya decidido reanudar
el proceso, según el texto de la resolución.
Distintos funcionarios iraníes reaccionaron ante esta decisión reivindicando el
derecho de Irán a producir combustible dentro del Tratado de No Proliferación
Nuclear (TNP).'Irán no cederá y será productor de combustible nuclear de aquí a
10 años', aseguró el jefe de la delegación iraní en Viena, Cyrus Nasseri, al
condenar la resolución. Añadió: 'Teherán seguirá cooperando con la OIEA y
mantendrá todas sus actividades' dando las garantías exigidas en materia de no
proliferación. Más tarde, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores
iraní, Reza Asefi, dijo que la resolución 'fue adoptada bajo presión de Estados
Unidos y sus aliados, carece de base jurídica, de lógica y es inaceptable'.
La OIEA es el organismo encargado de vigilar y verificar el cumplimiento del
Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (subrayamos armas) celebrado en
1968 y en vigor desde 1970 y, en ese carácter, pidió a Irán la suspensión de los
trabajos tendientes a la producción de combustible nuclear.
Veamos cuáles son los hechos.
La alimentación en combustible de las centrales nucleares requiere la
realización del llamado ciclo del combustible, una de cuyas etapas es el
enriquecimiento del uranio. Muchos países poseedores de centrales nucleares no
proceden al enriquecimiento, sino que compran el uranio enriquecido en el
extranjero a un reducido número de países que lo producen: EEUU, Francia, Rusia,
Reino Unido, Japón y Holanda. Ello tiene un costo elevado y crea una dependencia
en materia energética.
El combustible nuclear sirve para otros usos: en investigación científica, como
energía propulsora, por ejemplo para submarinos, en aplicaciones terapéuticas de
sus derivados, y por cierto, para la fabricación de armas nucleares, aunque para
esto último se requiere un uranio mucho más enriquecido.
Por ejemplo Brasil, que posee la sexta reserva de uranio en el mundo, para la
generación de energía eléctrica cuenta con dos centrales nucleares, pero debe
enviar el uranio al exterior para su enriquecimiento, a fin de que sirva como
combustible en dichas centrales.
El uranio extraído de los yacimientos brasileños es exportado en bruto a Canadá
donde es transformado en gas. Luego es enriquecido en Europa por el consorcio
Urenco, formado por empresas de Alemania, Holanda y el Reino Unido.
Brasil ha desarrollado una tecnología propia para enriquecer el uranio y ha
decidido utilizarla, sin necesidad de recurrir a empresas extranjeras, a fin de
evitarse el consiguiente gasto y adquirir autonomía en ese terreno.
La OIEA autorizó a Brasil en noviembre de 2004 a realizar estas actividades, es
decir las mismas que pretende efectuar Irán, pese a que Brasil puso obstáculos
para la inspección, aduciendo que quería preservar el secreto de su propia
tecnología de enriquecimiento de uranio.
II. El Tratado de no proliferación, del que Irán es parte y que se sostiene que
lo está violando, tiene por objetivo evitar la proliferación de las armas
nucleares y la tecnología armamentística, (es decir impedir que otros Estados,
además de los que ya las tienen, dispongan de armas nucleares) fomentar la
cooperación en el uso pacífico de la energía nuclear y promover la meta de
conseguir el desarme nuclear (que incluye a los Estados que ya tienen armas
nucleares), así como el desarme general y completo.
Abierto a la firma en 1968, el Tratado entró en vigor en 1970 Un total de 188
Estados se han sumado al Tratado, incluidos los cinco Estados que poseen
oficialmente armas nucleares: China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y
Rusia. Las estimaciones más conservadoras atribuyen la posesión actualmente a
Estados Unidos de 6000 misiles nucleares, a Rusia 5000, a China 400, a Francia
350 y a Gran Bretaña 200.
India, Israel y Pakistán nunca firmaron el Tratado y Corea del Norte se retiró
del mismo en 2003. Se estima, con bastante certeza, que los tres primeros países
poseen armas nucleares, India unas 70, Israel entre 100 y 300, según las fuentes
y Pakistán 45. No existe la misma certidumbre respecto de Corea del Norte (1).
A fin de promover la meta de la no proliferación y como medida para fomentar la
confianza entre los Estados partes, el Tratado establece un sistema de
salvaguardias bajo la responsabilidad del Organización Internacional de Energía
Atómica (OIEA). Las salvaguardias se utilizan para verificar el cumplimiento del
Tratado mediante inspecciones dirigidas por el OIEA. El Tratado fomenta la
cooperación en la esfera de la tecnología nuclear pacífica, así como la igualdad
de acceso a esta tecnología para todos los Estados partes, al tiempo que las
salvaguardias evitan la desviación de material fisionable hacia usos
armamentísticos.
El artículo IV del Tratado, dice: Nada de lo dispuesto en este Tratado se
interpretará en el sentido de afectar el derecho inalienable de todas las Partes
en el Tratado de desarrollar la investigación, la producción y la utilización de
la energía nuclear con fines pacíficos sin discriminación y de conformidad con
los artículos I y II de este Tratado.
De modo que el objetivo del Tratado es que los Estados que tienen armas
nucleares comiencen un proceso de destrucción de dichas armas hasta su total
eliminación (artículo VI del Tratado), impedir que otros Estados comiencen a
fabricarlas, a cuyo fin los países que disponen de instalaciones nucleares deben
someterlas al control periódico de la OIEA, todo ello en la perspectiva de un
desarme general y completo.
No hay base jurídica alguna, entonces, para exigir a Irán que no siga adelante
con su programa de realización completa del ciclo del combustible nuclear,
incluido el enriquecimiento del uranio, como lo hace Brasil, también con todo
derecho, sin que la OIEA en este último caso formule objeciones.
Las razones de la agitación en torno Irán hay que buscarlas en otra parte:
1) El interés de algunos países en conservar el oligopolio del negocio del
enriquecimiento del uranio;
2) En que Irán, según Bush, forma parte del 'eje del mal ' y no puede ser objeto
del mismo trato que los 'países amigos ' que enriquecen uranio (con todo
derecho) o que poseen bombas atómicas, como Israel, esto último en total
contradicción con el objetivo fijado de eliminación de todas las armas nucleares
a escala planetaria;
3) La economía de Estados Unidos aparece floreciente gracias en buena parte a
los excelentes negocios realizados por su industria militar e industrias
colaterales con las guerras del Golfo, de Yugoslavia, de Afganistán y de Irak
(cuatro guerras en catorce años). Pero ahora se vislumbra el fin de las
multimillonarias ganancias que le produce la ocupación de Irak y Estados Unidos
debe preparar otra guerra para evitar el riesgo de una crisis económica como
consecuencia de que la locomotora de su economía, la industria bélica, comience
a desacelerarse. Irán parece ser el objetivo designado.
III. Los países europeos que intentan negociar con Irán, incapaces o carentes de
la voluntad política para enfrentar a los Estados Unidos y a su política
militarista y agresiva, probablemente optan por convencer a Irán de que ceda a
fin de quitarle el pretexto a Estados Unidos para desatar una nueva guerra. Y la
OIEA entra en el juego. Se repite de alguna manera la historia de Irak y sus
supuestas armas de destrucción masiva. Pero la guerra igual tuvo lugar.
IV. Si de amenaza nuclear se trata y más que de amenaza, de catástrofes
producidas con armas nucleares, son precisamente los cinco miembros del 'club
nuclear ' sus únicos autores. Estados Unidos es el único país que ha utilizado
la bomba atómica y los cinco con sus ensayos nucleares contaminaron a propios y
extraños en Estados Unidos, en las islas del Pacífico, en los desiertos de
Australia poblados por aborígenes, etc. Además Estados Unidos utilizó en las
guerras recientes proyectiles construidos con una aleación de metales
conteniendo uranio empobrecido, lo que tuvo consecuencias nefastas para las
poblaciones de los países agredidos y para el mismo personal estadounidense en
operaciones. También se afirma que contaminó la zona de Vieques en Puerto Rico,
utilizando ese mismo tipo de proyectiles en sus maniobras militares con munición
real.
Estados Unidos continúa con sus programas de armas nucleares, incluso tácticas,
y ha manifestado su intención de utilizarlas de manera preventiva.
El ex-presidente Carter ha declarado: 'Estados Unidos asegura cumplir con el
artículo VI que se refiere a la disposición del desarme del tratado, pero
continúa probando y desarrollando nuevas armas como las llamadas Star Wars y el
buster contra fortificaciones bajo tierra, y ha amenazado con atacar a Estados
no nucleares, en caso de sorprenderlos haciendo progresos militares y otras
contingencias inesperadas.'
En la Cumbre de Moscú, celebrada el 24 de mayo de 2002, Estados Unidos y Rusia
firmaron el Tratado sobre la reducción de las armas estratégicas ofensivas, en
el que cada una de las partes acordó limitar, antes del 31 de diciembre de 2012,
la cifra total de sus cabezas nucleares estratégicas desplegadas a un número de
entre 1.700 y 2.200. Es decir que 42 años después de la entrada en vigor del
Tratado de no proliferación y desarme nuclear, Estados Unidos y Rusia
continuarán poseyendo armas nucleares suficientes como para hacer saltar todo el
planeta.
V. En el plano normativo, la política de Estados Unidos es el principal
obstáculo al objetivo de eliminar las armas nucleares.
En la Conferencia de la revisión del TNP del año 2000, Estados Unidos y otros
países firmantes acordaron 13 compromisos específicos sobre desarme, empezando
por la finalización de las pruebas de armas nucleares. La Administración Bush
declaró que no acataría esos compromisos.
En la Asamblea General de Naciones Unidas del 2003, se sometieron a votación
nueve resoluciones sobre desarme nuclear. Estados Unidos votó en contra de ocho
de ellas. Francia y Reino Unido también votaron negativamente la mayoría de las
propuestas de desarme nuclear.
La pronta entrada en vigor del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos
Nucleares de 1996 fue una de las cuestiones que se examinaron en la VI
Conferencia de del TNP del año 2000. En enero de 2005 dicho Tratado había sido
firmado por 174 Estados y ratificado por 120. Los cinco Estados poseedores de
armas nucleares han firmado el Tratado. La Federación de Rusia, Francia y el
Reino Unido lo han ratificado. Estados Unidos y China no.
Se han celebrado varios acuerdos regionales de proscripción de las armas
nucleares: Tratado de Tlatelolco para la proscripción de las armas nucleares en
América Latina y el Caribe (1967); Tratado de Rarotonga sobre la zona
desnuclearizada del Pacífico Sur (1985); Tratado de Bangkok sobre creación de
zona libre de armas nucleares en el Asia sudoriental(1995);Tratado de Pelindaba
sobre la creación de una zona libre de armas nucleares en Africa (1996).
Pero, pese a que la seguridad y la estabilidad regional en el Medio Oriente
requieren la total eliminación de armas nucleares y otras armas de destrucción
masiva y a que existe una Iniciativa Arabe en favor de la creación de una Zona
Libre de Armas de Destrucción Masiva en el Medio Oriente, en esa región no hay
Tratado en perspectiva, pues la regla no escrita impuesta de hecho por los
Estados Unidos es mantener el statu quo que consiste en que Israel posea bombas
atómicas y que sus vecinos no pueden siquiera desarrollar una tecnología
nuclear.
La VII Conferencia de los países signatarios del Tratado de No Proliferación
Nuclear (TNP), celebrada en mayo último, concluyó en un fracaso total pues no
hubo consenso entre los delegados de 188 países sobre los temas principales, en
primer lugar el desarme nuclear.
Desde el comienzo de la conferencia, una abrumadora mayoría de países expresó su
voluntad de que las potencias nucleares declaradas -Estados Unidos, Rusia,
Francia, Gran Bretaña y China- se tomaran en serio sus obligaciones con el TNP
efectuando drásticos cortes a sus arsenales.
Pero Washington prefirió mantener el eje de las conversaciones en el presunto
desarrollo de armamento por parte de Irán y Corea del Norte y limitó su
actuación a subrayar la importancia de los aspectos de no proliferación del TNP.
El ex secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert McNamara, comentando el
fracaso de la Conferencia, dijo:
'Pese al fin de la guerra fría hace 15 años, las políticas nucleares de Estados
Unidos son esencialmente las mismas que estaban en vigor cuando fui secretario
de Defensa, 40 años atrás'. Mc Namara caracterizó la actual política
estadounidense de 'inmoral, ilegal, militarmente innecesaria, muy peligrosa en
términos de accidentes o mal uso, y destructiva del sistema de no
proliferación'.
Agregó: 'Estados Unidos ha desplegado unas 6.000 cabezas nucleares estratégicas,
cada una de las cuales tiene un poder destructivo 20 veces superior al de la
bomba arrojada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima en 1945, que mató de
inmediato a unos 10.000 civiles. De esas 6.000 armas, 2.000 están en sistema de
alerta instantáneo, listas para ser lanzadas en 15 minutos, dependiendo de la
decisión de una sola persona: el presidente de los Estados Unidos'.
En conocimiento de todos estos elementos, que no suelen aparecer en lo medios
masivos de comunicación, es legítimo preguntarse si la amenaza nuclear proviene
de Irán o de Estados Unidos y preguntarse también cuál es el primer 'Estado
Canalla' o 'Estado Delincuente' (Rogue State) del planeta.
Nota:
1) NUEVA DELHI, 19 jul (IPS) - Más de 30 años después que Estados Unidos se
retirara de un acuerdo de cooperación nuclear con India porque este país realizó
una prueba atómica, ambos gobiernos acordaron reanudar la colaboración sobre
energía nuclear de uso civil.
Una declaración conjunta emitida este martes en Washington por el presidente
estadounidense George W. Bush y el visitante primer ministro indio Manmohan
Singh dice que Estados Unidos 'trabajará ahora con amigos y aliados para ajustar
regímenes internacionales a fin de permitir el pleno comercio de energía nuclear
con India'.
En esencia, esto significa que Washington aceptó a India como nueva potencia
nuclear, aunque eufemísticamente la llama 'nación con avanzada tecnología
nuclear'.
El pacto también implica una dilución del actual régimen nuclear mundial, basado
en el Tratado de No Proliferación Nuclear, que sólo reconoce a cinco potencias
atómicas, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas, con poder de veto (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia
y China).
* Alejandro Teitelbaum es Abogado, UBA. Diplomado en Rel. Econ. Internacionales
en el Inst. de Est. del Desarrollo Económico y Social de la Univ. de Paris I.
Representante de la Asociación Americana de Juristas ante los organismos de ONU
en Ginebra.
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