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(IAR-Noticias) 20-Sept
05
Hay un proverbio alemán que se aplica a la
actual situación brasileña, leída en profundidad: «se golpea en el saco pensando
en el animal que está dentro del saco». En otras palabras: se golpea al
Presidente, especialmente a la cúpula del PT (saco), pero lo que se quiere es
golpear al PT como un todo, especialmente a su cuadro principal, José Dirceu
(animal). ¿Por qué?
Por Leonardo Boff
Para entenderlo es necesario conocer la lógica de las élites, minuciosamente
analizadas por José Honorio Rodrigues, en «Conciliación y reforma en Brasil», y
por Raymundo Faoro, en «Los dueños del poder». Este factor no puede ser
descartado como hacen algunos analistas.
¿Quiénes son esas élites? Son los «dueños del poder», políticos profesionales e
intelectuales conservadores, grandes empresarios y rentistas. Es ese estamento
que controla el poder real y orienta la economía en beneficio suyo.
El Estado, durante la mayor parte de su historia,
ha sido dirigido por este estamento que, mediante la fusión de los intereses
públicos con los privados, creó el llamado patrimonialismo. Su propósito es
aumentar el patrimonio personal o empresarial, cosa que según Faoro ha durado
hasta el tiempo de Fernando Henrique Cardoso.
¿Cuál es la estrategia de estas élites? Según José Honorio Rodrigues se resume
en estos dos puntos: primero, retrasar indefinidamente la solución de los
problemas, ganar tiempo inventando fórmulas sutiles para engañarse y engañar a
la opinión pública, y terminar abortando la solución de los problemas.
En caso de que se vean obligados a hacer reformas,
éstas no pasan de ser remiendos que no ponen en peligro sus intereses. Segundo,
hacer la conciliación –hoy se llamaría el «acuerdazo»–, que no es un compromiso
de concesiones mutuas para un avance colectivo, sino una política mañosa
dirigida a agudizar las diferencias entre los grupos y a ocultar la corrupción,
de forma que los beneficios queden sólo entre ellos, excluyendo al pueblo.
¿Por qué no debemos subestimar a estos «dueños del poder» en la crisis actual?
Por dos razones principales: primero, porque se sienten mal fuera del poder
central, no están acostumbrados a eso, y consideran que son privados de sus
derechos cuando pierden privilegios.
Segundo, porque Lula nunca fue su candidato. Sería
hasta una contradicción de clase: Lula no los representa, ni ellos lo quieren;
lo toleran con dificultad, porque ganó las elecciones, y ahora se sienten
beneficiados por la opción macroeconómica de corte neoliberal que el Gobierno ha
tomado. Pero no se sienten seguros con esta opción, porque Lula puede cambiar.
Bajo la presión de los movimientos sociales o de
su propio partido, en coherencia con su base social, puede optar por otro modelo
de economía sometida a imperativos de la política social. Si así fuera, ellos
perderían sus privilegios. Por eso la política actual no los deja tranquilos.
Su objetivo principal, sin embargo, no es quitar a Lula, sino impedir su vuelta
al poder. Bien que les gustaría apartar a Lula, pero saben que sería difícil,
debido a la aceptación popular de que goza todavía y a la movilización
multitudinaria que organizarían los movimientos sociales.
Su propósito principal es liquidar al PT como el
partido de los cambios, desmoralizarlo, desangrarlo, poner al pueblo en su
contra. Es más que hacerle perder unas elecciones. Es descalificarlo como el
partido de un proyecto alternativo de Brasil.
Sólo entonces esas élites se sentirían tranquilas
para poder seguir por muchos años dominando desde el Estado, haciendo
eventualmente algún pequeño cambio para que no hubiera ninguna transformación
que beneficie realmente al pueblo, como la reforma agraria.
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