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(IAR-Noticias) 23-Sept
05
El
conflicto por el programa nuclear de Irán reproducirá en el Consejo de Seguridad
de la ONU el ajedrez de la guerra fría, cuando Estados Unidos y la Unión
Soviética vetaban mutuamente sus propuestas para salvaguardar sus intereses.
Por Thalif Deen - IPS
Pero en esta
ocasión, los protagonistas cambiaron --la Unión Soviética, por ejemplo, está
disuelta, aunque Rusia recoge su legado--, así como las alianzas.
Pero "pronto veremos el mismo juego del gato y el ratón", pronosticó un
diplomático asiático.
El detonador del conflicto es el intento de Irán por desarrollar lo que su
régimen islámico denomina "energía nuclear pacífica" y que, para Occidente,
constituye un paso hacia la fabricación de armas atómicas.
Estados Unidos y los 25 países de la Unión Europea (UE) rechazan los argumentos
iraníes y procuran derivar el asunto al Consejo de Seguridad de la ONU
(Organización de las Naciones Unidas), que posiblemente analizará sanciones
militares y económicas a Teherán.
Pero la operación es rechazada por dos miembros permanentes del Consejo y, en
consecuencia, con la facultad de vetar sus decisiones: China y Rusia. Ambos
países se oponen a cualquier acción inmediata contra Irán.
Estados Unidos, junto a Francia y Gran Bretaña --los miembros permanentes del
Consejo pertenecientes a la UE--, están, así, bloqueados por China y Rusia.
India, otro poseedor de armas atómicas aunque ajeno al órgano, se resiste a la
presión de Washington y apoya a Irán.
Alemania, Francia y Gran Bretaña, los tres países que han negociado con Irán en
nombre de la UE, solicitaron esta semana a la Agencia Internacional de Energía
Atómica (AIEA) que presente el caso ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Pero
retiró la iniciativa este jueves, presionados por China, Rusia e India.
El grupo negociador europeo, conocido por las siglas UE-3, había mantenido una
posición conciliatoria frente a la intransigencia de Estados Unidos, pero parece
haber perdido la paciencia.
"Esta disputa ha definido una nueva rivalidad Oriente-Occidente. Las potencias
nucleares orientales (Rusia, China e India) forman un bloque contra los
intereses de las occidentales", dijo a IPS Michael Spies, del Comité de Abogados
sobre Política Nuclear, organización con sede en Nueva York.
Alemania, Francia y Gran Bretaña intentaban que los 35 miembros de la junta de
la AIEA resolvieran por consenso la derivación del caso de Irán al Consejo de
Seguridad, lo que habría abierto la posibilidad de sanciones.
Pero retiraron su propuesta, pues, con al menos 10 países de la AIEA en contra
de la medida, el organismo estaba en peligro de afrontar una inusual votación
dividida para tomar una decisión.
"Rusia, China e India han mantenido una constante oposición a derivar el
problema de Irán de la junta de la AIEA al Consejo de Seguridad", recordó Spies.
Los tres países integran el cuerpo.
"Rusia ha manifestado específicamente que este asunto se encuentra aún en una
etapa en que se resolverá más apropiadamente en la AIEA y a través de la
negociación. Tanto Moscú como Beijing han indicado que vetarían cualquier
decisión del Consejo de Seguridad al respecto", agregó.
China, India y Rusia mantuvieron en marcha, además, sus proyectos de cooperación
económica y militar con Irán, a pesar de las exhortaciones en contrario de
Estados Unidos. Teherán, por su parte, advierte a Beijing, Nueva Delhi y Moscú
que deben proteger sus propios intereses.
Spies pronosticó que el pasaje del conflicto de la AIEA al Consejo de Seguridad
implicaría el endurecimiento de la posición iraní. "En ese caso, Irán reanudaría
sus programas de enriquecimiento de uranio e interrumpiría su cooperación" con
la AIEA, sostuvo.
El martes, en efecto, el gobierno iraní advirtió que si el Consejo pasaba a
ocuparse del asunto volvería a enriquecer uranio, paso previo a la fabricación
de combustible de generadores nucleares de energía y también de armas atómicas.
Además, anunció, comenzaría a evaluar su posible retirada del Tratado de No
Proliferación de Armas Nucleares y su protocolo adicional.
Para Spies, en efecto, el pasaje del conflicto de la AIEA al Consejo de
Seguridad implicaría el fin del camino diplomático, que requiere concesiones
recíprocas de todas las partes involucradas hasta alcanzar un resultado
aceptable.
Hasta ahora, Irán accedió a la suspensión de ciertas actividades y a un régimen
de inspección intrusiva, mucho más allá de los términos establecidos en el
Protocolo Adicional del Tratado de No Proliferación. Estas concesiones quedarían
en la nada si el Consejo interviene, dijo Spies.
La secretaria de Estado (canciller) estadounidense Condoleezza Rice se manifestó
"segura" de que "en algún momento (el caso de) Irán será derivado al Consejo de
Seguridad".
Eso sucederá "particularmente si Irán continúa demostrando que no está preparada
para dar garantías a la comunidad internacional de que no tratará de fabricar
armas nucleares bajo la cubierta de la energía civil", sostuvo.
El presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad reivindicó el sábado pasado ante la
Asamblea General de la ONU el "inalienable derecho" de su país al desarrollo
nuclear con fines pacíficos.
El mandatario iraní realizó esa declaración pocas horas después de la Cumbre
Mundial 2005, que había concluido el viernes en ese mismo recinto.
Ahmadinejad acusó a Estados Unidos y sus aliados de pretender someter a otros
países a un "apartheid" nuclear, dado su doble discurso, que ignora la posesión
de armas nucleares por parte del país norteamericano, China, Francia, Gran
Bretaña, Rusia, India, Pakistán e Israel.
Es, precisamente, Israel el que obstaculiza la constitución de una zona libre de
armas nucleares en Medio Oriente, advirtió el presidente iraní.
El discurso era "cualquier cosa, menos útil", dijo el ministro de Relaciones
Exteriores de Alemania, Joschka Fischer. Su par británico, Jack Straw, usó casi
las mismas palabras.
El programa de energía nuclear iraní se remonta a los años 70. Según Spies, un
recrudecimiento del conflicto derivaría en "un endurecimiento de los elementos
de la sociedad iraní que reclaman desarrollar un arma nuclear como garantía
definitiva de seguridad".
En un sentido geopolítico más amplio, el experto advirtió que Teherán podría
inferir que la integración económica y política con Occidente no es esencial
para su desarrollo.
No resulta extraño que todos los jugadores activos en este ajedrez, excepto
Alemania, son potencias nucleares, concluyó Spies.
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