|
(IAR-Noticias) 28-Sept-05
En el canal 10 (TC) de la televisión ecuatoriana, como primicia periodística
presentan tomas en las cuales uno de sus reporteros supuestamente "informa" que
el ejército ecuatoriano ha desmantelado una base de las FARC.
Por Guillermo Navarro Jiménez(*)- Altercom
El reportaje constituye un claro intento fallido de desinformación, si se
consideran los siguientes elementos:
1. El reportero porta un uniforme del ejército ecuatoriano, lo que permite
presumir que fue informado anticipadamente de que iba a acompañar a militares
ecuatorianos que iban a ocupar un «campamento», el cual, por obvias razones,
debía estar antes identificado.
2. Contribuye a nuestro aserto anterior el hecho de que el reportero señala que
tienen una noticia en exclusiva, puesto que el término exclusiva en comunicación
social connota que a un medio se concede la oportunidad de cubrir un evento como
único invitado, o como conocedor de primera instancia. Obvio es que para
conceder una exclusiva debe conocerse con antelación el hecho noticioso.
3. Adicionalmente a lo antes expresado, debe agregarse que el descubrimiento de
un material noticioso debe ser producto del trabajo investigativo del reportero.
Lo contrario, esto es actuar en respuesta a propuestas para manejar material
informativo lo convierte en relacionador público de la entidad proponente, como
en el presente caso, lo que resta absolutamente veracidad a su informe.
4. En su alocución el reportero supuestamente informa que han descubierto un
campamento, pronunciamiento que adorna con una interrogante, la posibilidad de
que este pertenezca a las FARC. Afirmación y pregunta absurdas, ya que el
campamento debería haber sido antes descubierto, puesto que le propusieron
reportar al respecto, y, en consecuencia, la «inteligentsia» militar debía
conocer a quien correspondía. Sino ¿como es que lo invitaron a la cobertura con
el carácter de exclusiva?. Pregunta inevitable ya que en momento alguno el
reportero menciona que en un recorrido de rutina, se produce un inesperado
hallazgo.
5. Si las reflexiones anteriores desbaratan la desinformación, el aditamento de
un rótulo que reza FARC-EP, no sólo que termina por confirmar que es una tarea
de desinformación preparada por la «inteligentsia» militar, sino y lo que es más
importante, descubre el nivel, la capacidad de esa «inteligentsia», la que
considerado que todos los conciudadanos tienen su mismo cuociente intelectual,
creen que alguien pueda otorgar veracidad a semejante absurdo: una fuerza
irregular, beligerante en suelo colombiano, que no puede ni debe tener presencia
legal en territorio ecuatoriano deja un letrero que les identifica plenamente.
Sería casi como pedir que la firma de comisiones que reciben en los más altos
funcionarios de los distintos gobiernos de turno protocolicen tales comisiones.
O que los funcionarios del Presidente Palacio que falsificaron su firma lo
hubiesen hecho ante las cámaras y luego asentado ante notorio público ese hecho.
6. En el campamento, para avanzar en su propósito, se agrega una fotografía del
Che Guevara, elemento que subyace en la conciencia de todos los ecuatorianos,
como el paradigma del hombre revolucionario y del guerrillero heroico. Con ello
se recrea en el subconsciente una relación entre el rótulo y la foto, elemento
importante para que se otorgue veracidad al montaje. Lo que olvidó la «inteligentsia»
militar es que el símbolo de las FARC-EP no es la fotografía del Che, como lo
conoce cualquier iniciado en este tipo de análisis. Detalle en que debía haber
tomado en cuenta el reportero del Canal 10, a menos que no tenga el conocimiento
suficiente para tratar este tipo de problemas, en cuyo caso es una
irresponsabilidad elaborar un material informativo, o, si tiene el suficiente
conocimiento, participó con pleno conocimiento de las interioridades de esta
actividad de desinformación, lo cual convertiría en dolosa su participación.
7. Si todo lo antes dicho no fuera suficiente, basta mirar las palizadas sobre
las cuales recorren, son completamente nuevas y no tienen asomo de barro, común
y permanente en al amazonía, cuanto más que, supuestamente, sobre ellas habrían
transitado un número mayor a 200 hombres, como afirma el reportero del Canal 10.
8. Finalmente y en forma marginal a la materia de nuestro análisis, vale
puntualizar que el uso de uniforme militar por parte del reportero del Canal 10,
no es lo normal, ya que ese sólo hecho lo convertía automáticamente en objetivo
militar. Es por esta razón que los comunicadores sociales tienen especial
cuidado en identificarse como civiles durante el cumplimiento de sus tareas, no
así quienes fungen de comunicadores sociales de las fuerzas armadas a las cuales
acompañan. Por ello cabe preguntarse si el reportero del Canal 10 tenía
conciencia o no de ese hecho. Si no tenía conciencia, vale la advertencia, y si
lo hizo a propósito, confirmaría que actúo como comunicador social de las
fuerzas armadas. La opinión pública seguramente juzgara convenientemente esa
actitud..
A todo lo expresado es posible agregar otros elementos que igualmente
descubrirían que el reportaje trata sobre un montaje para desinformar a la
ciudadanía, pero a nuestro criterio, más allá de la estupidez con la que fue
elaborado, lo que interesa sustantivamente, es la razón para tales tipos de
acciones.
Estamos convencidos de que al interior de las Fuerzas Armadas, existen sectores
que se allanan a las directivas de los estrategas de los Estados Unidos y que en
consecuencia, tratan, por medios como el analizado, de involucrar aún más, en
forma directa al Ecuador en el conflicto colombiano. Las razones para nuestro
aserto son las siguientes:
1. El Ministro de Defensa Nacional, General Oswaldo Jarrín, realizó una
declaración en las que reiteraba la posición ecuatoriana de no calificar a las
fuerzas insurgentes colombianas como «terroristas», con lo que contrariaba el
criterio del imperio y del gobierno de Uribe, los cuales habían propuesto se
adopte esa posición en distintos foros internacionales, sin lograr que el
Ecuador acepte ese pedido. Por ello la declaración del general Jarrín fue, o es
de conocimiento público, cuestionada airadamente por el gobierno y el propio
presidente Uribe;
2. Inmediatamente luego de la declaración del Ministro, se producen una serie de
capturas de droga en cantidades ingentes y con una celeridad inédita en el
historia del Ecuador reciente;
3. En el reportaje, se menciona que se encontraron en el campamento droga y
plántulas de coca, lo que genera las siguientes dudas. ¿El campamento era de
descanso, como lo menciona el reportero o un laboratorio para producir droga?.
El objetivo evidente es relacionar a la guerrilla con la droga, para fortalecer
el falso criterio de que las FARC son narcoguerrillas. Con ello, como el Ecuador
es signatario de una serie de convenios internacionales para la lucha contra las
drogas, en el marco de este combate, cabría la lucha contra las FARC-EP. Ello
estaría justificado, por las capturas de grandes cantidades de droga.
4. Como todo ello no sería suficiente ante las declaraciones del Ministro de
Defensa antes mencionadas, en el campamento, como no podía ser de otra manera,
se incluye la entrevista que realizara la Revista Vistazo al General Jarrín, en
la cual, precisamente, señaló la política de estado del Ecuador, el no
considerar como terroristas a las fuerzas beligerantes colombianas. Al Ministro
Jarrín se trata de convertirlo en casi aliado de las FARC-EP. Es elevado a la
altura del Che Guevara, cuya foto aparece cercana a la del General.
En consecuencia de lo que se trata con la acción de desinformación comentada, es
lograr:
1. Desautorizar ante la opinión pública la política de Estado expuesta por el
Ministro de Defensa Oswaldo Jarrín;
2. Avanzar en los esfuerzos para que la opinión pública ecuatoriana considere a
las fuerzas insurgentes colombianas como narcotraficantes, participes en los
envíos de droga que se han capturado;
3. Forzar a que el Ecuador califique como terroristas a las fuerzas insurgente
colombianas, lo que abriría las puertas para la intervención directa del Ecuador
en el conflicto colombiano;
4. Se acepte la participación directa del Ecuador en la guerra de Colombia, como
lo demandó sin tapujo alguno el ex Presidente Andrés Pastrana en el programa
Televisivo del Canal 1, dirigido por Andrés Carrión. En este sentido igualmente
apuntan las declaraciones del General Ospina, Jefe de la Policía de Colombia, el
cual inmediatamente del reportaje del Canal 10, afirmó que ese hallazgo confirma
que las fuerzas insurgentes colombianas invaden el territorio ecuatoriano.
Ante las pretensiones y los objetivos que se están planteando al interior de las
Fuerzas Armadas ecuatorianas, es importante advertir sobre la posición
antipatriótica, contraria a los intereses nacionales que se está fraguando,
cuyos primeros atisbos son los antes comentados.
Estamos aún a tiempo de impedirlos. De descubrirlos, para luego rechazarlos y
combatirlos por todos los medios, como corresponde a todos los ecuatorianos
patriotas.
(*)Guillermo Navarro Jiménez
Investigador y economista ecuatoriano, autor de varios libros sobre el Plan
Colombia y Economía.
|