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(IAR-Noticias) 26-Sept-05
Mientras Estados Unidos intenta reponerse del daño humano y económico del
huracán Katrina y recibe en sus costas al Rita, el gobierno sigue negando la
relación entre el uso de combustibles fósiles y el cambio climático, que nuevos
estudios confirman.
Por
Stephen Leahy - IPS
Informes científicos definen un vínculo claro entre las tormentas que se
agravaron en los últimos 35 años y el recalentamiento del planeta, atribuido a
la liberación de gases invernadero a la atmósfera como consecuencia de la quema
de combustibles fósiles como petróleo, gas y carbón.
Pero el gobierno de George W. Bush impedirá que el consenso científico al
respecto se convierta en una unanimidad con consecuencias políticas, según Vicki
Arroyo, directora de análisis de políticas en el Centro Pew sobre Cambio
Climático Global, con sede en Virginia.
Resulta imposible identificar a los huracanes Katrina y Rita como productos del
cambio climático inducido por la acción humana, pero la ciencia demuestra que
océanos más cálidos y niveles del mar más elevados generan huracanes más
fuertes, dijo Arroyo a IPS.
La casa de Arroyo, en Arlington, Virginia, está lleno de familiares procedentes
de Nueva Orleans, inundada a causa de Katrina, que no saben cuándo podrán
regresar a su ciudad, y ni siquiera si podrán hacerlo en el futuro.
"La gente en la costa del golfo de México está comenzando a preguntarse qué está
pasando", dijo.
Se prevé que el huracán Rita golpee la costa del golfo de México, al este de la
ciudad de Houston, Texas, el sábado, poco más de tres semanas después que
Katrina matara a más de 1.000 personas y causara daños por 200.000 millones de
dólares.
A las 21.00 horas (GMT) de este viernes, Rita todavía estaba a unos 200
kilómetros de Texas, pero las fuertes lluvias del huracán ya habían azotado
Nueva Orleans durante varias horas.
Algunos diques construidos para contener las aguas que rodean la ciudad se han
derrumbado de nuevo, como sucedió en ocasión del huracán Katrina, y la ciudad
vuelve a inundarse.
Mientras, en Texas, el estado del presidente Bush, millones han huido de la
inminente tormenta casi en estado de pánico, atascando cientos de kilómetros de
autopistas.
Las últimas investigaciones científicas "vinculan claramente la mayor intensidad
de las tormentas con el cambio climático", indicó Peter Frumhoff, científico del
Programa de Ambiente Global de la Unión de Científicos Preocupados.
Otros estudios prevén que los costos sociales, económicos y ambientales del
cambio climático tendrán una "escalada" si no se toman medidas urgentes para
reducir las emisiones de dióxido de carbono de combustibles fósiles, dijo
Frumhoff.
"No podemos orquestar soluciones para todos los impactos del cambio climático.
Es mucho más fácil y menos caro reducir las emisiones de dióxido de carbono",
explicó.
Para evitar las peores consecuencias del futuro cambio climático, se necesita
reducir las emisiones 80 por ciento o más, según Frumhoff. "Cuanto más esperemos
para actuar, mayores tendrán que ser esas reducciones", agregó el científico.
El Protocolo de Kyoto, un tratado internacional que impone a las naciones del
Norte industrial reducciones de sus emisiones de gas invernadero, entró en
vigencia en febrero.
El gobierno de Bush alega para rechazar el Protocolo que su país sufriría
perjuicios económicos por su implementación, y que los gases invernadero no
tienen vínculo con el cambio climático.
Estados Unidos produce alrededor de la cuarta parte de los gases invernadero del
mundo. De Texas parten hacia la atmósfera más de estos gases que desde Francia
cada año.
"Espero que comencemos a hablar más sobre esto a raíz de las tragedias en el
golfo de México", dijo Frumhoff, apuntando al Congreso legislativo
estadounidense.
Los europeos también tomaron nota de los cambios de clima en esta temporada.
Europa sufrió en 2002 sequías que costaron miles de millones de dólares; en
2003, una ola de calor que mató a miles de personas, y en el último verano
boreal, inundaciones sin precedentes, enumeró Ken Caldeira, climatólogo y
químico oceánico del Departamento de Ecología Global del Instituto Carnegie.
Caldeira afirmó que los patrones actuales permiten prever que las costas
estadounidenses del golfo de México serán sacudidos por huracanes aún más
poderosos durante cientos de años en el futuro.
"No puedo probarlo científicamente, pero no es irracional decir que esto es
posible", agregó.
De cualquier manera, Caldeira aseguró que la ciencia ya permite afirmar que las
emisiones de gas producto de la quema de combustibles fósiles han impactado en
el clima mundial, y que si esto continúa las consecuencias serán aun mayores.
"No podemos decir que no sabemos lo que hacemos. La pregunta es: ¿qué riesgos
estamos dispuestos a correr en el futuro?", añadió.
Las propias investigaciones de Caldeira concluyen que si el mundo continúa
utilizando igual que hasta ahora combustibles fósiles la temperatura promedio se
elevará en breve otros 12 grados, el nivel del mar se incrementará varios metros
y aumentará el contenido ácido de los océanos, que serán incapaces de albergar
vida.
Si bien admitió que pronosticar todos los cambios posibles, especialmente a
nivel regional y local, es imposible, Caldeira advirtió que "la Tierra no será
muy parecida a la de hoy dentro de 100 o 200 años".
La política del gobierno de Bush es dejar el problema a las futuras
generaciones, según el experto.
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