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(IAR-Noticias) 26-Sept-05
En las relaciones con la
Agencia Internacional de Energía Atómica(AIEA) y las negociaciones que se
sostienen en torno al dossier nuclear con el "gran trío" europeo (Gran Bretaña,
Alemania y Francia), Irán está dispuesto obviamente a jugarse el todo por el
todo.
Por Piotr Goncharov -
RIA Novosti
De qué otro modo puede interpretarse la manifestación del secretario del Consejo
Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, de que si el "trío europeo" sigue
insistiendo en la plena renuncia por la parte irania a tener su propio ciclo
nuclear, Irán puede abandonar el Tratado de No Proliferación del Arma Nuclear y
prohibirles a los inspectores de la AIEA el acceso a los objetivos nucleares
iranios.
En Teherán tienen que estar conscientes de que el abandono del Tratado en
cuestión sería interpretado en Europa sólo del único modo: que Irán está
preparado del todo para colocar su programa nuclear sobre los rieles militares.
Sería interesante saber, ¿qué respuesta en tal contexto esperan recibir en
Teherán por parte de la UE y EE UU?
Por supuesto, las últimas manifestaciones de Teherán podrían analizarse a la luz
de su diplomacia tradicional aplicada en el problema nuclear y conocida por
constantes reticencias, leve chantaje y la aspiración a chocar entre sí los
intereses de Europa, EE UU y Rusia.
También es interesante otra cosa. ¿Por qué Teherán ha empezado a actuar desde
posiciones tan radicales, que excluyen cualquier componenda, precisamente hoy
día?, aunque prometía promover después de las elecciones presidenciales nuevas
iniciativas, que permitirían salir del atolladero, según afirmaban en la capital
iraní. ¿Qué habrá cambiado? ¿Será posible que Irán esté ya muy cerca de poder
crear su propia arma nuclear, si surge la necesidad de ello? Creo que no.
Da la impresión de que Irán incita adrede la entrega de su dossier nuclear al
Consejo de Seguridad de la ONU, provocando a su contrincante principal, EE UU, a
dar una respuesta. Si así es, ha escogido un momento oportuno para atacar las
posiciones de la UE en el proceso negociador y de EE UU, que intenta influir
sobre ese proceso.
Es poco probable que EE UU quiera dar hoy una respuesta militar al abandono del
Tratado de No Proliferación por Irán. Existen mucho factores que hacen dudar de
las posibilidades ilimitadas de la superpotencia. La situación en Iraq no se
desarrolla a favor de EE UU. Son nebulosas las perspectivas de la operación
antiterrorista que se realiza en Afganistán, donde este año en las zonas
meridionales inesperadamente han intensificado su actividad los talibán y
Al Qaeda, mientras que muchos jefes troperos han empezado a plantear la
evacuación de las tropas estadounidenses. A ello se debe añadir que las bases
militares de EE UU en Asia Central de hecho han perdido su eficacia. Y por
último, los huracanes Katrina y Rita han dado los últimos retoques a ese cuadro,
provocando los precios récord de petróleo: 68 dólares por barril.
Irán extrae casi tres veces más petróleo que Iraq. La operación de EE UU en Iraq
ocasionó la subida de más del 100 por 100 del precio del petróleo: de 22 a 50
dólares por barril. Expertos pronostican con un elevado grado de probabilidad
que de realizarse una guerra contra Irán, o hasta en caso de asestarle golpes
puntuales, el precio del petróleo subiría hasta unos 90 - 100 dólares por
barril.
Los países miembros de la OPEP no serían capaces de compensar tan salto de
precios, lo que provocaría inevitablemente una seria crisis en el mercado de
hidrocarburos o hasta lo destruiría, según sostienen muchos expertos.
Desde el comienzo mismo era poco probable la renuncia de Irán a crear su ciclo
nuclear. El país ha invertido ya más de 350 millones de dólares en la creación
de la respectiva infraestructura, y su desarrollo ulterior reduce a la nada la
probabilidad de que Irán renuncie por completo a hacerlo.
Es más, dado que Irán posee el 11 y el 18 por ciento de las reservas mundiales
de petróleo y gas, tiene una buena situación geoestratégica y goza de bastante
influencia en una vasta región: desde Oriente Próximo hasta el Cáucaso del Sur,
Asia Central y del Sudoeste, así como en la cuenca del mar Caspio, sería ingenuo
suponer que Irán no dé pasos para constituirse en líder regional. Uno de tales
pasos es, por lo visto, la firme disposición de Teherán a reservarse el derecho
a crear su propio ciclo nuclear completo.
Mas todo ello son pronósticos, aunque probablemente para un futuro ya no muy
lejano. Y hoy día a Teherán le importa saber cómo va a reaccionar el Consejo de
Seguridad de la ONU ante su dossier nuclear en el contexto de las últimas
manifestaciones iranias, y lo más importante, cual será la reacción de
Washington.
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