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(IAR-Noticias) 27-Sept-05
Por
alguna razón, los residentes de Texas, un estado con mayoría de simpatizantes
del Partido Republicano, recibieron al parecer un mejor trato del gobierno
durante la emergencia provocada por el huracán Rita.
Por Tom Raum -
Associated Press
La
historia fue distinta a la vivida por las víctimas de Katrina en
Luisiana, un estado donde la mayoría de la población es negra,
pobre y de simpatizantes demócratas.
Ahora, parece que el tema racial
seguirá discutiéndose durante mucho tiempo después del embate de los dos
huracanes.
Los errores del gobierno durante la primera tormenta, incluida la incapacidad de
dar un medio para el desalojo de decenas de miles de residentes de Nueva
Orleáns, varados en zonas bajas y propensas a inundaciones, dieron origen a
reclamos sobre las diferencias entre razas y clases sociales en el país.
Esos reclamos podrían intensificarse por la respuesta más firme del gobierno
ante el huracán Rita.
Texas es el estado natal del presidente, tiene un gobernador republicano y es la
sede de grandes instalaciones petroleras. Nueva Orleáns, antes de Katrina,
estaba poblada principalmente por negros pobres, con preferencias por el Partido
Demócrata.
Con Katrina, "a los pobres se les dijo que desalojaran, sin que tuvieran los
medios para hacerlo. En Texas tuvimos una situación distinta. Pero incluso ahí,
el gobierno local, estatal y federal le falló a esa gente", dijo el
representante Charles Rangel, demócrata por Nueva York. "La falla no alcanzó el
nivel visto con Katrina, pero no hay duda de que la prosperidad de la gente
marcó la diferencia".
Bush, quien pasaba vacaciones en su finca de Texas mientras Katrina se acercaba
a Nueva Orleáns, a finales de agosto, fue en cambio un presidente dinámico
esta vez.
Fue de un puesto de mando a otro durante el fin de semana para supervisar el
azote de Rita. Viajó a Colorado, a Texas y a Luisiana. Recibió el lunes un
informe en el Departamento de Energía, y planeaba visitar las áreas afectadas en
Texas, el martes.
El desalojo de unos tres millones de residentes antes de la llegada de Rita
mantuvo bajo el número de víctimas. Ejércitos de rescatistas,
trabajadores de ayuda y soldados recorrieron las áreas embestidas. Funcionarios
de todos los niveles del gobierno trabajaron juntos.
Ello marcó un gran contraste respecto de las imágenes de Katrina,
difundidas alrededor del mundo: Familias atrapadas en los techos de sus
viviendas, saqueadores en vecindarios arrasados, refugiados que se hacinaban en
el Superdome y en el Centro de Convenciones, cadáveres flotando entre las aguas
y un presidente que echó su primer vistazo a la destrucción dos días después de
la tormenta, desde una ventanilla de su avión.
"Bush y su gente recibieron muchos golpes por su respuesta a Katrina", recordó
David Bositis, analista del Centro Conjunto para Estudios Políticos y
Económicos, enfocado en asuntos de los negros. "Querían cerciorarse de que esta
vez proyectarían una imagen de efectividad".
Bositis previó que el desempeño de Bush no lograría mejorar su imagen, sumamente
impopular, entre los negros.
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