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(IAR-Noticias)
30-Sept-05
El día en que el huracán Katrina impactó en el sudoriental estado de
Louisiana, Robert Boh vio las imágenes del desastre en la casa de sus familiares
en el cercano estado de Arkansas, donde se había trasladado buscando refugio.
Por Pratap Chatterjee - IPS
Como presidente de la mayor compañía de construcción en Nueva Orleans, estaba
confiado en que cientos de miles de diques que él y sus competidores habían
edificado en la ciudad durante décadas controlarían las inundaciones.
"Nunca se me ocurrió" que el canal de la calle 17 cedería, dijo Boh. "Me quedé
impactado".
Al otro día, los teléfonos comenzaron a sonar. Una de las llamadas era del
Cuerpo de Ingenieros del Ejército para solicitar la reparación de los diques y
el sistema de alcantarillado de la ciudad.
Imposibilitado de acceder a su oficina en Nueva Orleans, ya que el agua cubría
hasta el primer piso del edificio, Boh se trasladó a la cercana localidad de
Baton Rouge para tratar de ayudar a salvar a la ciudad donde su padre se inició
en el negocio de la construcción hace 96 años.
Helicópteros militares Blackhawk y Chinook lanzaron sacos de arena sobre las
brechas en los diques, mientras los empleados de la empresa Boh Brothers
trababan contrarreloj.
El desastre provocado por Katrina supuso un gran impulso financiero para las
empresas constructoras de Nueva Orleans. Los contratos y el dinero federal llegó
a raudales y Boh Brothers fue una de las mayores beneficiadas.
Luego de hacer las reparaciones de emergencia, Boh Brothers fue subcontratada
para expulsar el agua estancada en la ciudad por el Grupo Shaw, firma con muchos
vínculos con el gobierno y que había trabajado en la reconstrucción de Iraq.
Luego, el estado de Louisiana firmó un contrato por 30,9 millones de dólares con
Boh Brothers para reparar un puente interestatal dañado por el huracán.
Sin embargo, este contrato es muy pequeño si se lo compara con los miles de
millones de dólares destinados a los gigantes de la industria: Halliburton,
Bechtel y Flour.
La Agencia Federal para la Administración de Emergencias (FEMA) y el Ejército
destinaron en total unos 62.500 millones de dólares en asistencia a los sureños
estados de Alabama, Louisiana y Mississippi, sin incluir los gastos en la
reconstrucción de diques. Esto significó una gran atracción para las firmas
constructoras.
"Hay una gran similitud entre las ganancias por una guerra y las ganancias por
un desastre" natural, dijo Danielle Brian, directora del grupo Proyecto para
Supervisar el Gobierno.
Brian subrayó que Joseph Allbaugh, ex jefe de campaña del presidente George W.
Bush y ex director de la FEMA, es ahora asesor tanto del Grupo Shaw como de
Halliburton, empresa de la que fue gerente general el actual vicepresidente Dick
Cheney.
Sin embargo, la portavoz de Halliburton, Melissa Norcross, aseguró que Allbaugh
no ha sido "consultado sobre ningún contrato específico que esté considerando la
compañía".
"Estamos preocupados porque hemos escuchado de muchos contratos en las áreas
afectadas por Katrina con las mismas compañías que fueron a Iraq, sin el tipo de
transparencia que siempre demandamos", afirmó el senador Richard Durbin, del
opositor Partido Demócrata.
La entrega de contratos para la reconstrucción de Iraq estuvo caracterizada por
falta de transparencia, corrupción e ineficacia. Sin embargo, los contratos más
importantes para reparar Nueva Orleans fueron ganados por las mismas compañías,
que gozan de fuertes vínculos con el gobierno.
Y tampoco parece coincidencia que sean las mismas personas dentro del Cuerpo de
Ingenieros del Ejército las que otorgan estos contratos y de la misma manera:
por tiempo ilimitado, en forma rápida y con pocas exigencias.
El comandante del Cuerpo, Carl Strock, y el brigadier Robert Crear, trabajaron
en 2003 en el Proyecto para Restaurar el Petróleo Iraquí, el tristemente célebre
contrato de Halliburton.
Strock fue una de las cinco personas que el 1 de septiembre de 2003, en una
reunión secreta en Bagdad, votó a favor de pagarle a Halliburton 500 millones de
dólares de las propias arcas de Iraq para ese proyecto. Ningún iraquí pudo
participar de ese encuentro.
Al presidir el 26 de febrero de 2003 una reunión en el Pentágono (sede del
Departamento de Defensa) para estudiar la viabilidad de ese proyecto, Strock
ganó cierta notoriedad. Menos de tres semanas después de que fue firmado el
contrato con Halliburton, él y Crear posaron para fotos con representantes de la
empresa en los campos petroleros de Al Zubair, al sur de Iraq.
Cuando Bunnatine Greenhouse, una funcionaria del Ejército, reveló los detalles
detrás de los contratos que Halliburton había ganado en Iraq, Strock se encargó
de que fuera degradada a pesar de su excelente historial en 23 años de servicio.
Greenhouse fue privada de su posición dentro de la elite del Servicio Ejecutivo
Senior (SES), grupo de funcionarios elegidos rigurosamente para asumir cargos
técnicos y gerenciales estratégicos.
"La expulsión de Greenhouse del SES está basado en su desempeño, y no se trata
de una represalia por ninguna revelación de supuestas irregularidades", dijo
Strock a la prensa entonces.
Halliburton obtuvo ganancias en Iraq por más de 12.000 millones de dólares. Una
serie de auditorías divulgadas por el Partido Demócrata en junio mostraron que
la empresa hizo gastos "cuestionables" por 1.003 millones de dólares.
Hoy, Strock y Crear están de regreso en el Cuerpo de Ingenieros del Ejército,
supervisando contratos de emergencia tras el huracán Katrina en colaboración con
la FEMA y la Armada.
El 15 de septiembre se dio un paso importante para solucionar el problema de los
contratos con la creación de un inspector general del Departamento de Seguridad
Interna para investigar supuestos casos de corrupción y fraude en los proyectos
lanzados después de Katrina.
El mismo día, los senadores demócratas Joseph Lieberman y Susan Collins
presentaron un proyecto de ley en el Congreso que le concede poderes al
inspector general de la reconstrucción de Iraq para supervisar los gastos en los
proyectos en infraestructura en ese país.
*Pratap Chatterjee es el editor jefe de la
organización no gubernamental CorpWatch.
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