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(IAR-Noticias) 07-Sept-05
El día que asesinaron al presidente John F. Kennedy, en Dallas, Texas, allí
estaba un personaje apodado "The Hunter", un experto francotirador entrenado por
la CIA y que años después se convertiría en un terrorista notorio.
Por Luis Beaton - Prensa
Latina
Kennedy murió de varios disparos,
y aunque la versión oficial lo niega, son más quienes piensan que el magnicidio
fue resultado de una conspiración que involucró a la mafia, a terroristas
cubanos, a la CIA y oscuros intereses norteamericanos.
Este jueves se cumplirán 29 años de la explosión, en pleno vuelo, de una
aeronave comercial cubana con 73 personas a bordo. Dos bombas estallaron poco
después de despegar del aeropuerto internacional de Barbados el 6 de octubre de
1976.
Luis Posada Carriles, "The Hunter", uno de los principales autores de aquel
hecho, goza hoy de la "indulgencia" de la justicia norteamericana.
La administración estadounidense jamás dejará que Posada sea cuestionado en un
foro abierto sobre sus actividades porque podría implicar a miembros claves de
la clase dominante estadounidense y sus operativos políticos.
Con la complicidad de las autoridades, este renombrado terrorista descansa hoy
en el país y no será deportado ni extraditado a Venezuela, bajo el amparo
oportunista de una Ley internacional contra la tortura.
¿Cuántos estadounidenses se preguntarán hoy si este terrorista y sus amigos en
Washington tuvieron que ver con la muerte de Kennedy?
Hay analistas que plantean una conexión con el asesinato y aseguran que "The
Hunter", estuvo en la Plaza Dealey de Dallas en la hora fatal para el presidente
de los estadounidenses.
No hace falta hablar de su conexión con la CIA pero, en 1985, cuando se fugó de
una cárcel venezolana donde era juzgado por los sucesos de Barbados, el jefe de
la agencia era George H.W. Bush (padre).
Posada y sus socios responsabilizan a Kennedy por el fracaso de la invasión de
Playa Girón y tenían razones infundadas para atentar contra este, aseguran
expertos.
Aunque la élite del poder se opone a la teoría de la conspiración, una
investigación de la Cámara de Representantes y de medios independientes comulga
con esa apreciación.
Para muchos académicos, "La Operación 40" un grupo especial dentro de la CIA
establecido con la autorización del Consejo Nacional de Seguridad poco antes de
la invasión de Playa Girón, es un eslabón clave en esta historia.
En ese grupo se vinculan figuras como Félix Rodríguez "El gato", un importante
operativo CIA que los entrenó en torturas y técnicas de interrogatorios, Orlando
Bosch, Luis Posada Carriles y Antonio Venciana.
Chauncey Holt, un agente CIA ya fallecido, identificó a Posada Carriles como uno
de los terroristas cubanos que se encontraba en la Plaza Dealey en el momento
del asesinato de Kennedy.
Llama la atención que Porter Goss, actual director de la CIA, nombrado por
George W. Bush, hijo del anterior director de la entidad, se encontraba
vinculado a La Operación 40.
Los escritores Warren Hinkle y William Turner en su obra "Deadly Secrets"
("Secretos fatales"), identifican a Rafael Quintero, Luis Posada Carriles, Félix
Rodríguez y Frank Sturgis como miembros de la Operación 40.
Estos estaban dirigidos por E. Howard Hunt. Coincidentemente, Hunt y Sturgis
estuvieron luego en prisión por el escándalo Watergate y se asegura que los dos
estaban en Dallas el día en que fue asesinado Kennedy.
Entonces, no es osado afirmar hoy, que Posada Carriles goza de un seguro de vida
que lo mantiene vivo por lo que muy probablemente sabe de importantes figuras en
Estados Unidos, entre las cuales los Bush marchan a la vanguardia.
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