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(IAR-Noticias)
29-Nov-05
Por primera vez
desde 2001, Afganistán registró una caída en su producción de
adormidera, pero expertos advierten que este cultivo ilegal podría
renacer el año próximo a menos que este país logre reales avances
hacia un desarrollo económico sostenible.
Por Eulàlia
Iglesias - IPS
Según el Estudio sobre Opio Afgano 2005, elaborado por la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), los cultivos de
adormidera (o amapola, materia prima de la heroína, la morfina y el
opio) disminuyeron 21 por ciento este año respecto de 2004.
Una de cada cinco plantaciones de amapola en 2004 se convirtieron en
cultivos legales este año, lo que significa que el área total de
plantaciones de ese producto ilícito cayó de 134.000 a 104.000
hectáreas.
De acuerdo con la investigación, unos 50.000 agricultores afganos se
abstuvieron de plantar amapola el año pasado por temor a las
campañas de erradicación, así como a ser víctimas de las cruzadas
civiles y religiosas contra el opio.
No obstante, la encuesta señala que, durante el mismo período, la
producción de opio cayó apenas dos por ciento, a 4.100 toneladas,
debido al clima favorable para las plantaciones y los bajos índices
de plagas, lo que derivó en una mayor cosecha por hectárea que en
años anteriores.
El primer programa completo de erradicación de amapola en Afganistán
fue realizado en la temporada 2004-2005.
En octubre de 2004, el gobierno del presidente Hamid Karzai ordenó a
los gobernadores provinciales que erradicaran todos los campos de
opio.
El jefe de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el
Crimen (UNODC), Antonio María Costa, quien presentó el estudio,
indicó a IPS que la mayor preocupación ahora es ôla sostenibilidad
de esta situación, esto es, si en 2006 se podrá certificar también
una caída o no".
ôLa batalla debe pelearse ahora mismo, que es el momento del
sembrado", añadió.
Costa reconoció que hubo progresos, pero señaló que ôel futuro no se
ve tan bueno".
El jefe de la UNODC sostuvo que la poca asistencia brindada a los
agricultores, la grave situación de seguridad en algunas provincias
y las versiones de que traficantes de opio distribuyen gratis
semillas de amapola a los aldeanos son elementos que dificultan una
salida al problema.
El estudio de la ONU sugiere que también se deben adoptar medidas
ôcontra la riqueza obtenida en forma ilícita por funcionarios
corruptos".
Costa instó a la comunidad internacional a ôfortalecer los recursos
financieros para las regiones afectadas" y ôasegurar que el dinero
llegue efectivamente a los agricultores".
Afganistán ônecesita más desarrollo, porque sólo el desarrollo, y no
la erradicación, puede garantizar un duradero alejamiento del
cultivo de opio", afirmó.
ôDesarrollo significa inversiones, carreteras, irrigación, escuelas
y hospitales. De esta manera la asistencia al desarrollo puede
promover un cambio hacia otros cultivos", agregó.
En los últimos tres años y medio, la comunidad internacional destinó
2.500 millones de dólares para la reconstrucción de Afganistán, país
devastado por décadas de guerras, la última de ellas en 2001, cuando
una coalición británico-estadounidense desalojó del poder al
movimiento radical islamista Talibán.
Según el estudio, las tres provincias con mayor caída en su cultivo
de opio recibieron las más grandes cantidades de asistencia al
desarrollo en los últimos meses.
Afganistán provee 87 por ciento del opio que circula en todo el
mundo. Sin embargo, los ingresos anuales de los productores de
amapola en este país son de apenas 1.800 dólares, en tanto que los
traficantes obtuvieron más de 2.140 millones de dólares este año.
En los años 90, Afganistán se consolidó como la mayor fuente mundial
de opio y su derivado, la heroína.
En 2004, por primera vez, hubo cultivos de opio en todas las
provincias del país, alcanzando un área sembrada sin precedentes de
131.000 hectáreas.
El estudio también incluyó datos sobre el cultivo de cannabis en
Afganistán, que nunca había sido medido antes.
ô En 2005, los agricultores apartaron 30.000 hectáreas para sembrar
cannabis, casi un tercio del área dedicada a ese cultivo en
Marruecos, el mayor suministrador mundial de la droga", indicó
Costa.
Más de 100.000 personas mueren todos los años en el mundo directa o
indirectamente por adicción al opio afgano.
ô Hemos ganado la batalla contra los cultivos ilegales en muchos
países, como Tailandia, Turquía y Pakistán, y ahora registramos
importantes caídas en la producción de los países andinos", dijo
Costa.
ô Tomará tiempo, pero ganaremos esta batalla también", aseguró.
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