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(IAR-Noticias)
05-Dic-05
Estados Unidos lidera un intento extraoficial para eliminar o reducir
misiones y programas "desactualizados" de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU), entre ellos los relativos a los palestinos.
Por Thalif Deen - IPS
El propósito de Estados Unidos es bajar costos y limitar el presupuesto bienal
del foro mundial. Pero su planteo de eliminar programas de asistencia a la
población de los territorios ocupados por Israel disparó fuertes protestas, no
sólo de la Misión Observadora Permanente de Palestina ante las Naciones Unidas,
sino también de la Liga de Estados Árabes y de la Organización de la Conferencia
Islámica.
Están amenazados la División de la ONU para los Derechos de los Palestinos, que
actúa bajo la órbita del Departamento de Asuntos Políticos, y dos cuerpos de
larga data creados por la Asamblea General en los años 70: el Comité para el
Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino y el Comité Especial
para Investigar las Prácticas Israelíes en los Territorios Ocupados.
El embajador de la Misión Observadora Permanente de Palestina, Riyad Mansour,
dijo a IPS que hay pasos en "ciertos lugares" para hacer que la Secretaría
General de la ONU tome una "posición hostil".
"La Secretaría no tiene ningún rol en esto", dijo, señalando que las decisiones
sobre los mandatos de los comités son tomadas por la Asamblea General, de 191
miembros.
En una reunión a puertas cerradas efectuada a fines de noviembre por el Grupo de
los 77 (G-77) países en desarrollo, de 132 miembros, Mansour dijo al secretario
general de la ONU, Kofi Annan, que había una "conspiración" para usar a la
Secretaría para eliminar algunos de los programas palestinos.
"Estos programas deberían permanecer hasta que termine la ocupación israelí",
dijo Mansour a Annan. También afirmó que los mismos eran evaluados anualmente
"de un modo democrático" por la Asamblea General. "No deberíamos permitir que
nadie ejerciera presiones entre el secretario general y la Asamblea General",
agregó.
En respuesta a las preguntas que le formularon, Annan aseguró a los delegados
del G-77 que era responsabilidad de ellos "decidir qué debería continuar y qué
debería ser eliminado".
"No tenemos intenciones de poner a las naciones árabes a la defensiva", agregó.
"La Secretaría no les está imponiendo nada".
Un periódico de Nueva York citó al embajador estadounidense John Bolton diciendo
que Estados Unidos se opondría a la adopción del presupuesto de la ONU para el
periodo 2006-2007 hasta que --y a menos que-- hubiera amplios cambios en la
administración, incluyendo "la eliminación de misiones desactualizadas".
Según un diplomático árabe, "esta es una palabra en código para los programas
palestinos". El paso hacia reducir la División de la ONU para los Derechos de
los Palestinos y la propuesta de eliminar o rebajar la envergadura de los dos
comités sobre temas palestinos son impulsados por Estados Unidos e Israel, dijo.
Según el informe de prensa, el monitor de la ONU Warren Sach se negó a
identificar programas o misiones específicas que tuvieran probabilidades de ser
recortadas. Sach dijo a los periodistas que el presupuesto de 3.890 millones de
dólares propuesto para 2006-2007 incluía unos 73,4 millones de dólares para la
reforma del organismo internacional, incluyendo la creación de nuevos organismos
institucionales.
Además de reducir costos, Estados Unidos procura reestructurar la
administración, crear una nueva Comisión para la Construcción de la Paz y
establecer un Consejo de Derechos Humanos. La reducción de presupuesto, si es
que la hay, será dirigida principalmente a los programas palestinos.
"Sospecho que las consideraciones financieras son la menor de las preocupaciones
en esas propuestas", dijo Mouin Rabbani, editor colaborador del Middle East
Report, con sede en Washington.
Existe una coherente política israelí, que data prácticamente de la creación del
Estado judío en 1948, según la cual el foro mundial no debe preocuparse por los
palestinos, especialmente en lo referente a sus derechos humanos y nacionales,
dijo Rabbani.
"Una de las expresiones más claras de esta política ha sido la sistemática
negativa de Israel a permitir que el Comité Especial para Investigar las
Prácticas Israelíes en los Territorios Ocupados siquiera visitara Cisjordania y
la franja de Gaza", dijo Rabbani a IPS.
Esos intentos internacionales de fiscalizar a Israel como fuerza ocupante no han
pasado de un gemido, en claro contraste con las vociferantes demandas a los
estados árabes para que cumplan con una cantidad de requisitos de la ONU mucho
más entrometidos, agregó.
"Ahora estamos ante la situación totalmente estrafalaria de que Siria es
amenazada con sanciones del Consejo de Seguridad para (condicionar) su
cooperación con una investigación de la ONU sin precedentes sobre el asesinato
del ciudadano (libanés) Rafik Hariri, mientras la misma ONU elige ni siquiera
investigar las acciones del ejército israelí en el campamento de refugiados de
(la norteña ciudad cisjordana de) Jenín, en 2002", agregó.
"Y no olvidemos que el predecesor de Annan, Boutros Boutros-Ghali, selló su
destino luego de publicar un informe sobre el ataque de Israel a la fuerza de
paz de la ONU (Unifil, Fuerza Interina de las Naciones Unidas en Líbano) en Kafr
Kana, Líbano, en 1996, un crimen en el que más de 100 civiles fueron muertos, y
que permanece y permanecerá impune", dijo.
Naseer Aruri, profesor emérito de la Universidad de Massachusetts, afirma que
los intentos de la Secretaría de la ONU de reducir o eliminar algunos programas
referentes a los palestinos son parte de una campaña de inspiración
estadounidense e israelí para desmantelar la jurisprudencia internacional sobre
la cuestión palestina.
"Esa jurisprudencia encarna cientos de resoluciones de la ONU, que definen y
consagran los derechos nacionales y jurídicos de los palestinos", dijo Aruri a
IPS.
En 1975, a través de su resolución 3376, la Asamblea General estableció el
Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino, con
el objetivo de promover el apoyo y la asistencia internacionales a esa población
árabe, de acuerdo con las resoluciones de la ONU, dijo Aruri, autor de "
Dishonest Broker: The U.S. Role in Israel and Palestine" (Intermediario
deshonesto: el rol de Estados Unidos en Israel y Palestina).
El mandato del Comité era recomendar un programa para habilitar al pueblo
palestino a ejercer sus derechos de autodeterminación sin interferencia externa,
su independencia y soberanía nacionales, y regresar a sus hogares y propiedades,
dijo Aruri.
"Estos comités están bajo fuego para impedir que cumplan su mandato de promoción
y protección de los derechos humanos y nacionales de los palestinos, además de
exponer la represión israelí bajo la ocupación, descrita por Amnistía
Internacional y otras organizaciones de derechos humanos como crímenes de
guerra", afirmó.
Rabbani, del Middle East Report, señala otro factor clave: al menos desde los
años 90, Estados Unidos mantiene la política de que la ONU debe desentenderse
del conflicto palestino-israelí.
Ejemplo de esa política es la carta dirigida a los estados miembros por la ex
embajadora estadounidense ante la ONU, Madeleine Albright (quien fue secretaria
de Estado del gobierno de Bill Clinton, 1993-2001), demandando la anulación de
muchas resoluciones del foro mundial concernientes a los derechos palestinos,
dijo Rabbani.
El analista también indicó los reclamos (luego retirados) de eliminar la Agencia
de Naciones Unidas para la Ayuda a los Refugiados Palestinos.
"En suma, apenas me sorprenden estos hechos. La única pregunta es si esas
propuestas tendrán éxito esta vez, cuando en el pasado fracasaron
estruendosamente", dijo.
"Dada la manera en que la ONU se alinea cada vez más con las posiciones de
Estados Unidos e Israel en Medio Oriente, sus perspectivas de éxito son mejores
que nunca", opinó Rabbani.
"El mayor problema es que la ONU se ha vuelto un factor cada vez más marginal e
irrelevante para abordar el conflicto palestino-israelí. No es una observación
insignificante, si se toma en cuenta el rol histórico del foro mundial en este
conflicto y su responsabilidad en su resolución", afirmó.
Para Aruri, la aspiración de los neoconservadores en el gobierno de George W.
Bush, que comparten el punto de vista del primer ministro israelí Ariel Sharon,
es equiparar la lucha armada con el terrorismo. Por eso los continuos ataques
sobre los derechos palestinos, que intentan deshacer medio siglo de logros
diplomáticos en ámbitos internacionales y jurisprudenciales.
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