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(IAR-Noticias)
06-Nov-05
El ingreso pleno de Venezuela al
Mercosur, no tan inminente como se proclama, es bien visto por
sectores deseosos de acceder a hidrocarburos en condiciones
blandas, pero abre dudas la armonización arancelaria e
inquieta el flamígero discurso antiestadounidense de su
presidente, Hugo Chávez.
Por Darío Montero - IPS
El ingreso pleno de Venezuela al Mercosur, no tan inminente como se proclama, es bien visto por
sectores deseosos de acceder a hidrocarburos en condiciones
blandas, pero abre dudas la armonización arancelaria e
inquieta el flamígero discurso antiestadounidense de su
presidente, Hugo Chávez.
La cumbre del Mercosur (Mercado Común del Sur), conformado por
Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, le dará este viernes en
Montevideo la bienvenida formal a Venezuela como promitente
quinto miembro pleno, condición que aún no tiene miras de
obtener Chile pese a ser el más cercano asociado del bloque y
el más antiguo junto con Bolivia.
Chile no ha podido ni querido equiparar su estatus societario
con los fundadores del Mercosur porque ello implica adecuar
los respectivos aranceles externos, que Santiago ubica en seis
por ciento y el bloque en 35 por ciento. La afinidad
ideológica chilena con los gobiernos del boque volcados a la
izquierda no alcanza para disimular las diferencias
comerciales.
En cambio, la izquierda desmesurada de Chávez llega cargada de
necesarios petrodólares, para economías altamente endeudadas,
y de una generosa oferta para financiar la compra de los cada
vez más escasos hidrocarburos, en busca como contraparte de
abundantes productos agropecuarios imprescindibles para
alcanzar algún día su soñada soberanía alimentaria.
Pero el camino de acceso pleno al Mercosur es largo y
engorroso. La aceptación de Venezuela como quinto integrante
se concretará sólo una vez que acepte el acervo normativo del
bloque y cumpla una serie de requisitos arancelarios y de
adopción de compromisos con terceros de una y otra parte,
algunos de los cuales pueden ser difíciles de compatibilizar.
Los presidentes, Néstor Kirchner, de Argentina, Luiz Inácio
Lula da Silva, de Brasil, Nicanor Duarte Frutos, de Paraguay,
y Tabaré Vázquez, de Uruguay, apenas le darán la bienvenida
política a Chávez y a su interés por constituirse en la quinta
pata del Tratado de Asunción, que fue la carta de nacimiento
del Mercosur en 1991.
Ahí comenzará el periodo de seis meses fijado inicialmente
para procesar la parafernalia de condiciones sine qua non que
deberá cumplir Caracas para dejar de tener sólo voz y pasar a
contar con voto, según explicó a IPS el subdirector de Asuntos
de Integración y Mercosur de la cancillería uruguaya, Nelson
Fernández.
Para este funcionario, empero, este acto de aceptación de
Venezuela es un paso trascendente entre dos partes que tienen
economías complementarias, pese a que "no es una incorporación
simple", que de concretarse en un semestre sería un gran
triunfo, aunque se demorará menos de lo que algunos creen,
quizás dos o tres años.
El primer paso a dar en la cumbre de este viernes incluye la
ratificación del Parlamento del Mercosur, cuyo protocolo
constitutivo se aprobará también en esta reunión, y su
participación sin voto en el Consejo del Mercado Común, que
reunirá desde este martes al jueves a los ministros de
Economía y cancilleres.
Luego vendrán las complejas negociaciones para que Venezuela
firme los protocolos del Mercosur, adopte su arancel externo
común, se avenga a los derechos derivados de los tratados en
vigor, asuma los acuerdos sureños con terceras partes, acepte
sus negociaciones en curso como la añeja con la Unión Europea,
y se adecue a su Acuerdo de Complementación Económica.
Venezuela aprovecha la puerta abierta en el Tratado de
Asunción por el artículo 20 de su estatuto, que habilita el
ingreso de cualquier país integrante de la Asociación
Latinoamericana de Integración siempre y cuando ese pedido sea
aceptado por los cuatro estados miembros, como se cumple en
este caso tras la solicitud formal realizada en agosto.
"Es un proceso de ingreso sumamente atípico para lo que es la
experiencia de la integración latinoamericana", pues se aspira
a resolver compatibilidades arancelarias, comerciales y
económicas en sólo seis meses o un año entre un nuevo socio y
un bloque que ya lleva casi 15 años de vida, señaló a IPS el
uruguayo Romeo Pérez, experto en relaciones internacionales.
Pérez alertó, entre las consecuencias más negativas para
Venezuela si abre sus fronteras a la zona de libre comercio
mercosuriana, sobre la "invasión" de productos
agroalimenticios que sufrirá, con sectores muy débiles en esa
área, en especial de Argentina, uno de los mayores
exportadores agropecuarios del mundo, y de Brasil, prolífero
en alimentos tropicales.
También, y quizás lo más importante, es que este acuerdo
"tendrá un impacto sobre la naturaleza del Mercosur, pues se
desplazará hacia una unidad política con poca disciplina
económica y comercial", explicó Pérez, director del Instituto
Universitario Centro Latinoamericano de Economía Humana y
profesor de Ciencias Políticas de la estatal Universidad de la
República.
En caso de concretarse este bloque de cinco miembros plenos,
adquirirá una pauta de "intensa movilización en materia de
relaciones internacionales, con un perfil que se compone por
contraposición".
"Será una asociación de los que están contra Estados Unidos",
en particular en cuestiones comerciales, como ya se ha visto
en las negociaciones para crear el Área de Libre Comercio de
las Américas, en especial como ocurrió en la última Cumbre de
las Américas de noviembre en Argentina, sostuvo con énfasis.
Aunque ese ingreso como miembro pleno "va a depender de los
resultados que se logren en una larga y trabajosa
negociación", apuntó Pérez, marcando su pesimismo al respecto.
En las antípodas de esta posición, aunque por razones
distintas, se manifestaron tanto el diplomático uruguayo
Fernández como el director general de la Comunidad Andina de
Naciones (CAN), el venezolano Héctor Maldonado.
El acercamiento de Venezuela al Mercosur es visto por la CAN
"como un hecho sumamente positivo para la construcción de la
Comunidad Sudamericana de Naciones", más allá de que "debemos
analizar aún la propuesta de Venezuela de ingresar como
miembro pleno, la cual ha sido comunicada formalmente", dijo
Maldonado.
"Somos optimistas respecto de este proceso", porque la
iniciativa de Caracas está en el camino de profundizar la
unidad sudamericana, destacó Maldonado a IPS en comunicación
telefónica desde Lima, sede de la Secretaría General del
bloque andino, conformado por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú
y la propia Venezuela.
A pesar de que todavía no hay una definición clara sobre el
proceso de ingreso al Mercosur de un miembro pleno de la CAN,
este bloque "ha tenido una gran flexibilidad" cuando cada
integrante negocia acuerdos por separado con terceros países o
bloques, comentó.
Al respecto recordó que, en la cumbre de diciembre de 2004 en
Quito, la CAN incorporó el artículo 598 a sus estatutos, que
autoriza expresamente a los estados parte a negociar por fuera
del bloque, marco en el cual desarrollan conversaciones
Colombia, Ecuador y Perú en busca de un tratado de libre
comercio con Estados Unidos.
Maldonado confirmó, además, que Venezuela comunicó
enfáticamente a la CAN que no está en sus planes abandonar ese
tratado, el más antiguo de la región y que naciera Pacto
Andino.
De cualquier forma, el subdirector de la CAN expresó que se
deben despejar problemas de compatibilidad comercial de fuste,
como el hecho de que ese bloque tiene un arancel consolidado
desde hace 10 años con una progresión según áreas que van de
cinco, 10, 15 y 20 por ciento, más excepciones, mientras que
el del Mercosur es de 35 por ciento en general.
Son asuntos que en el proceso se deberán resolver, apuntó,
pautando algunos de los problemas centrales que aparecen en el
horizonte inmediato tras esta peculiar movida del gobierno de
Chávez.
Hacia esos aspectos conflictivos apuntó Pérez al enfatizar su
pesimismo respecto del futuro de esta integración Mercosur-Venezuela.
"Es una asociación plena de confuso soporte legal", afirmó.
"No es bueno para el bloque apartarse de su actual perfil
económico-comercial", atentando contra los acuerdos de largo
plazo, para buscar una alianza con Caracas sólo por
necesidades inmediatas, "como pueden ser los petrodólares para
aliviar la deuda pública, de parte de Argentina, y en busca de
seguridad energética, que es lo que impulsa a Brasil y a
Uruguay", puntualizó.
Mientras, desde el sector privado comienzan a prenderse luces
rojas, en especial en el sector agropecuario venezolano, que
ven en sus poderosos competidores del sur una amenaza de
posible campo arrasado. Las cámaras del sector ya han
reclamado medidas compensatorias, pero se presume que no serán
suficiente.
Pero aún quedan actores detrás de bambalinas prestos a salir a
escena para sumar más escollos al proceso. Es que este eje de
integración que pasa por Caracas, Brasilia y Buenos Aires
inquieta a algunos propios y a muchos extraños.
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