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(IAR-Noticias)
07-Nov-05
Cuba celebró el
aniversario sexto del inicio de las masivas movilizaciones en favor
del regreso del niño Elián González, que dieron vida a lo que aquí
se conoce desde entonces como batalla de ideas.
Por Orlando Oramas
León - Prensa Latina
Elián cumple 12 años, el doble de la edad que tenía cuando
parientes lejanos y personas extrañas pretendían comprar su tristeza
para separarlo del padre y abuelos en la isla, tras ser sometido a
la condición de emigrante forzoso hacia Estados Unidos.
Por aquellos días el pupitre del niño se mantenía vacío en su
escuela de Cárdenas, localidad del occidente cubano que se convertía
en referencia para los tiempos del cambio.
El presidente Fidel Castro preguntaba entonces en qué tiempo se
puede cambiar la mente de un niño y un panel de especialistas, con
varias sicólogas, debatía el tema frente a las cámaras de la
televisión nacional.
Nacía la Mesa Redonda Informativa, un programa que se transmite a
diario por radio y televisión, en el que se debaten asuntos
nacionales e internacionales y al que ha concurrido en muchas
ocasiones el propio jefe de Estado cubano.
Entretanto, en las calles de la capital los estudiantes
universitarios y de otros niveles de enseñanza salían a las calles
en reclamo del regreso de Elián, demanda que cobró dimensión
nacional en históricas marchas.
La batalla de ideas se convertía en un momento importante del
proceso político y social que desde enero de 1959 marcó el curso de
la historia de la isla caribeña.
Bajo ese concepto se integran diversos programas de alcance social,
cultural, científico, económico y otros que tienen el propósito
declarado de convertir a la sociedad cubana en una de las más cultas
del planeta.
Así se transformaron métodos de enseñanza, con el empleo masivo de
medios audiovisuales y de computación, mientras las escuelas y otros
centros de estudio fueron remodelados y reparados.
Miles de jóvenes se prepararon como profesores emergentes para que
en cada aula primaria exista un maestro por cada 20 alumnos y en la
secundaria uno por cada 15, para un trabajo más personalizado del
educador.
Cuba, que salía paulatinamente de la peor etapa del llamado período
especial, estrenaba novedosos métodos para reducir la tasa de
desocupación laboral mediante la fórmula estudio por empleo, que
reincorporó a la sociedad a cientos de miles de jóvenes.
La juventud cubana se convertía en uno de los ejes centrales de las
transformaciones, tanto como benefactores y protagonistas. Los
trabajadores sociales, formados por miles, se adentraban en barrios
y casas para detectar carencias y problemas.
El país investigaba desde los casos de hacinamiento habitacional,
madres solteras, ancianos solos, situación de los discapacitados,
hasta las causas genéticas que pueden ocasionar esos trastornos y el
porqué de los delitos.
Comenzaban a quedar atrás los días más duros que siguieron a la
caída del campo socialista y en particular la desintegración de la
Unión Soviética, que privó abruptamente al país de sus mercados y
fuentes de aprovisionamiento energético.
Los hospitales y policlínicas, resentidos desde entonces, recibieron
reparación capital y la introducción de equipamiento tecnológico de
punta que elevaron el nivel de asistencia a la población.
Desde el punto de vista económico comenzó la implantación de un
gradual proceso de perfeccionamiento empresarial, al tiempo que el
gobierno ejercía un mayor control sobre las divisas para su
utilización más racional.
El ahorro devino estrategia para el desarrollo, con inversiones para
cambiar tecnologías y equipamientos gastadores de combustible.
Entretanto, para fines del pasado año, La Habana anunciaba la puesta
en explotación de un importante yacimiento del crudo y firmaba con
China y Venezuela acuerdos de gran trascendencia.
A lo largo del 2005 tuvieron lugar varios incrementos de salarios,
pensiones y jubilaciones, para beneficio de millones de cubanos, que
tienen razones para esperar el 2006 con optimismo.
Lo que comenzó hace seis años como una batalla nacional por la
repatriación de un niño secuestrado en Miami, resulta hoy una
revolución dentro de la Revolución, que por estos días llama a
rectificar errores y errumbar la proa hacia el futuro.
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