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(IAR-Noticias)
12-Dic-05 /
Econoticiasbolivia.com
"El economista y activista
social Franklin Calani desnuda el timo ideológico del MAS de Evo Morales, y de
su segundo en la fórmula, Álvaro García Linera, mentor ideológico e inventor de
la (como se verá) absurda e inaplicable teoría del "Capitalismo Andino y
Amazónico".
Por Franklin Calani
Al candidato presidencial y jefe del Movimiento al Socialismo (MAS),
Evo Morales le cayó del cielo un verdadero regalo. Un salvavidas ideológico. Una
"repensada teoría" denominada Capitalismo Andino y Amazónico, que le
servirá para justificar lo injustificable, su sometimiento incondicional a la
inversión extranjera, por lo tanto al Imperialismo.
El mentor, el transformista
ideológico y candidato a vicepresidente Álvaro García Linera, dispuesto a mudar
de ideas, cuantas veces sea necesario. Todo, para lograr el consentimiento y la
venia de la Embajada de los Estados Unidos a su candidatura.
Inviabilidad
El "capitalismo andino y amazónico" es inconcebible por la presencia del
Imperialismo.
Para este tránsfuga (García Linera), de la noche a la mañana, y por arte de
magia, desapareció la influencia decisiva del Imperialismo y las
transnacionales sobre Bolivia.
Negando todos sus escritos
anteriores, donde situaba al capitalismo monopolista como el principal
enemigo de aymaras y quechuas, termina "olvidando" incorporar este
determinante factor externo en su nuevo cuerpo "teórico".
No existe, ni puede existir el Capitalismo Andino y Amazónico boliviano, como
una realidad separada, independiente o autónoma, al sistema capitalista
mundial. La economía mundial es una sola, donde los países capitalistas
desarrollados (imperialistas) palian sus severas crisis económicas a costa de la
mayor explotación y saqueo de los países de capitalismo atrasado (colonias y
semicolonias).
En esta era imperialista del capitalismo, los capitales exportados (inversiones
extranjeras) han tomado el control no solo del mercado mundial, sino de los
mismos aparatos productivos coloniales, asegurándose para ellas las
principales y estratégicas fuentes de riquezas naturales del mundo entero, como
también las fuentes de la baratísima fuerza de trabajo de los países pobres.
Negar el funcionamiento de las
leyes del capitalismo monopolista sobre nuestra pequeña economía atrasada y
sometida es igual a querer tapar el sol con un dedo.
Siguiendo su lógico razonamiento "matemático" de que si Bolivia no es parte de
la economía mundial, fácilmente llegamos a su peregrina conclusión: será pues
porque Bolivia "no es capitalista". Nada más aberrante que esto.
Bolivia es país capitalista pero atrasado, donde convive un alto
desarrollo tecnológico capitalista en los sectores extractivos y de servicios,
con un enorme atraso precapitalista en el agro (surcofundio) y en las ciudades
(talleres artesanales, gremiales).
Esta realidad combinada de la
economía boliviana se debe a que en el siglo XIX fue interrumpido un
desarrollo interno y gradual al capitalismo. Un naciente y débil proceso de
"acumulación primitiva del capital" boliviano (etapa indispensable en el
surgimiento de los grandes países capitalistas desarrollados) fue frustrado por
la arrasadora irrupción del capital financiero internacional asentado en
la minería del Estaño.
Nuestro encuentro con el capitalismo mundial fue abrupto. A los grandes trusts
sólo les interesaba llevar el desarrollo capitalista a los sectores geográficos
de explotación de minerales e hidrocarburos, dejando en el atraso más
espantoso a las ciudades y al campo.
Las deformaciones congénitas de la economía boliviana se han dado por voluntad
del capital financiero de esa época. Y nuestra permanencia en esta particular
formación económica y social, es ahora voluntad del actual imperialismo "globalizador".
Bolivia nació al capitalismo y es capitalista atrasado por voluntad de los
gringos. Como también, nuestra actual situación de colonia, es voluntad de
ellos.
Para García Linera, la vía del "capitalismo andino" como "un paso intermedio
para imaginar el socialismo" supone una forma de desarrollo para vencer el
atraso capitalista. Reproduciendo un viejo esquema estalinista de "revolución
por etapas", abre la posibilidad de un desarrollo capitalista hasta crear las
condiciones para el socialismo.
"Es posible crear un tipo de
modernidad económica vinculada a los mercados globales, al desarrollo
tecnológico contemporáneo, a sectores empresariales", dice.
Es decir, su posible modelo de desarrollo capitalista boliviano estaría de la
mano con las transnacionales, en coexistencia pacífica con el Imperialismo.
Capitalismo Andino e Inversión Extranjera, ésta es su famosa fórmula de
solución. Para el "iluminado" teórico, el capital monopolista se habría
convertido en benévolo, y que ahora buscaría el desarrollo integral de nuestra
economía.
Nada más absurdo que esto. El Imperialismo busca depredarnos hasta quedar en
los huesos, ésta es la razón de su existencia. No es posible el desarrollo
de Bolivia en la etapa imperialista del capitalismo.
Primero, por la presencia de las
transnacionales (gran propiedad privada burguesa) que es determinante para
truncar nuestro futuro y segundo, no es posible, por la ausencia de una
burguesía nacional, que enfrente al Imperio y logre un desarrollo soberano.
A este punto llega su incongruencia
teórica. Queda demostrado una vez más que la articulación de ideas y argumentos
de García Linera estuvo inspirada en un sueño, donde se veía ya, asumiendo la
vicepresidencia de la república.
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