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(IAR-Noticias)
12-Dic-05

Cuatro prisioneros lograron
burlar los sofisticados controles de seguridad. Dos fueron fichados como altos
agentes de Al Qaeda y eran de alta peligrosidad.
Por Eric Schmitt y Tim Golden - The
New York Times / Clarín
Los prisioneros eran considerados algunos de los más peligrosos entre cientos de
sospechosos de terrorismo encerrados tras los muros de un centro militar de
detención estadounidense secreto de Bagram, Afganistán.
Su fuga, sin embargo, bien podría haber ocurrido en la cárcel de un condado.
Según funcionarios militares familiarizados con el episodio, los sospechosos
habrían abierto la cerradura de su celda con una ganzúa, cambiado sus uniformes
color naranja por otra ropa y atravesado una custodiada base militar al abrigo
de la noche. Luego treparon una pared rota, tras la cual aparentemente los
aguardaba un vehículo.
"Es vergonzoso y sorprendente al mismo tiempo", dijo un funcionario de Defensa.
La noticia de la fuga fue revelada por las autoridades estadounidenses poco
después de lanzar una intensa cacería humana en Bagram, situada 65 kilómetros al
norte de Kabul, en la mañana del 11 de julio. Pero documentos militares internos
y entrevistas con funcionarios militares y de inteligencia indican que la
violación de la seguridad fue mucho más grave de lo que reconoce el Pentágono.
Uno de los cuatro sospechosos fue identificado como el agente de Al Qaeda de más
alto rango del Sudeste Asiático cuando fue capturado en 2002. A otro, un saudita,
lo calificaron como un importante agente de Al Qaeda en Afganistán.
Los detenidos planificaron su fuga meticulosamente, logrando ser trasladados a
una celda menos visible para los guardias y aprovechando las obras de
albañilería destinadas a ampliar la prisión y mejorar su seguridad. "Al parecer
los detenidos conocían con claridad los procedimientos de los guardias", dijo el
principal vocero de las FF.AA. estadounidenses en Afganistán, James R. Yonts.
Se cree que esta fuga es la primera que ocurre en los centros de detención
creados por los EE.UU. para sospechosos de terrorismo luego del 11-S. Aunque al
principio sospecharon que un guardia de la policía militar estadounidense podría
haber ayudado a los prisioneros, éste luego fue absuelto. Otra media docena de
soldados, entre los que hay oficiales y sargentos, recibieron sanciones
administrativas.
Los funcionarios militares a menudo se han referido al peligro que plantean los
presos de Bagram y Guantánamo, Cuba, para justificar las medidas de seguridad
extremas y las duras condiciones que imperan allí. Los prisioneros llevan
grilletes en las manos y los pies cuando se hallan fuera de sus celdas.
Durante los interrogatorios, con frecuencia se los obliga a adoptar incómodas
"posiciones de seguridad" o están encadenados a una argolla en el piso. Los dos
prisioneros que supuestamente encabezaron la fuga, Omar al-Faruq, un kuwaití que
era ex agente de Al Qaeda en el Sudeste Asiático, y Muhammad Jafar Jamal al-Kahtani,
saudita, esperaban hacía meses el traslado a Guantánamo.
Tres meses después de su detención en Indonesia, Faruk les reveló a los
interrogadores de la CIA en Bagram que había sido enviado a la región para
planear atentados a gran escala contra las embajadas estadounidenses y otros
blancos locales.
Los funcionarios de inteligencia dieron versiones diferentes sobre la
importancia de Kahtani. Uno lo definió como el responsable de mantener la
estructura de apoyo operativo de Al Qaeda en Afganistán en cierto momento; otro
dijo que era un importante combatiente de Al Qaeda, pero no un agente de alto
rango.
Un alto funcionario militar declaró que todos los prisioneros que escaparon
habían sido trasladados a esa celda en los días previos a su huida luego de
haber causado problemas con otros detenidos. Las celdas principales de Bagram
son grandes jaulas de alambre que pueden ser fácilmente vigiladas por los
guardias que patrullan las pasarelas que corren sobre ellas. En cambio, la Celda
119 estaba algo alejada y fuera de este recorrido.
Luego de un conteo de prisioneros realizado a la 1.50 am del 11 de julio,
consigna el informe militar, el sargento de guardia en el centro de detención,
ahora denominado Bagram Theater Internment Facility (Centro de Internación del
Teatro de Bagram), informó que no faltaba ninguno.
Aproximadamente a las 3.45 am, cuando se despertaba a los detenidos para sus
plegarias matutinas, se descubrió que los cuatro detenidos no estaban en su
celda. Cómo hicieron los hombres para salir de su celda sigue siendo un
misterio. Dos altos jefes militares dijeron que provisoriamente se habían
depositado unos equipos junto a la celda, obstaculizando en parte la visión de
los guardias. Un alto oficial militar señaló que los investigadores piensan que
los presos lograron abrir la cerradura con una ganzúa que habían fabricado
durante su detención.
Los cuatro hombres escaparon por la puerta sudeste del edificio central de la
cárcel, dice el informe. Funcionarios militares y de inteligencia sostienen que
los detenidos se sacaron sus uniformes naranjas y aparentemente se vistieron con
ropa azul menos llamativa que quizá tenían oculta en sus celdas. En aquel
momento, dijeron varios funcionarios, estaban trabajando varios equipos de
albañiles para ampliar y reforzar la prisión, un gran taller mecánico para
aviones construido por los soviéticos durante la ocupación de Afganistán y
convertido por los militares estadounidenses en el principal centro de
interrogatorio de sospechosos de terrorismo capturados en otros países. La fuga
se produjo apenas unos días antes de que se implantaran medidas de seguridad más
estrictas, como cámaras de vigilancia y mejor iluminación.
Otro indicio de que los cuatro individuos podrían haber recibido ayuda en su
huida, dijeron los funcionarios, es la aparente velocidad con que se abrieron
camino a través de un laberinto de edificios y calles hasta una parte dañada del
muro perimetral que rodea la enorme Base Aérea de Bagram.
Una vez que hallaron este sector, los detenidos pudieron arrastrarse bajo el
alambre de púas que corona la barrera y saltar del otro lado en una zona de
sembradíos y casas abandonadas. "Había tres o cuatro puntos en los cuales
podrían haber sido atrapados", declaró un funcionario. "Los fugitivos tuvieron
mucha suerte". Minutos después de la fuga, las fuerzas estadounidenses
comenzaron un rastrillaje dentro y fuera de la prisión. Mientras sonaban las
sirenas de alerta y los helicópteros Cobra y Black Hawk sobrevolaban el
complejo, soldados estadounidenses y policías afganos realizaban una batida por
la zona.
El gobernador del distrito, Kabir Ahmad, señaló que las autoridades afganas
establecieron puestos de control en la carretera que lleva a Kabul y otras rutas
de la zona, pero no detectaron nada sospechoso.
Los funcionarios militares afirmaron que los soldados estadounidenses
interrogaron a los obreros que habían estado trabajando en la prisión, como
también a los funcionarios locales afganos. Pero no hubo detenciones, y ni los
afganos que trabajaban en la base ni los funcionarios estadounidenses
manifestaron estar enterados de despidos de obreros como resultado de la
investigación.
En una entrevista reciente, un ex prisionero de Bagram, Moazzam Begg, dijo haber
oído durante su detención que los oficiales de inteligencia estadounidenses en
una oportunidad habían propuesto simular una fuga para liberar a un detenido que
actuaría como doble agente contra Al Qaeda.
En un video entregado a la oficina paquistaní del canal en lengua árabe Al
Arabiya, Kahtani alardeó sobre los preparativos para la fuga. "Decidimos
fugarnos un domingo porque es el día de descanso de los no creyentes", decía en
la cinta, que se pasó al aire el 18 de octubre. "Para escapar, estudiamos el
plan muy cuidadosamente"
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