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(IAR-Noticias)
15-Dic-05
El
presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, empieza este jueves, su primera
visita a Latinoamérica con una gira de seis días por Brasil que coincide con un
rechazo creciente a las recetas del organismo en la región.
Por Teresa Bouza - EFE
Esa oposición a las
reformas neoliberales planteadas por el Banco y su institución hermana, el Fondo
Monetario Internacional, "es cada vez más evidente en toda la zona", dijo
a EFE Riordan Roett, director del departamento de América Latina de la Escuela
de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) en Washington.
Roett cree que la enorme
desigualdad y pobreza de América Latina demuestran que las políticas de
libre mercado abanderadas por el FMI y el BM en las últimas décadas no han
solucionado dos de las grandes lacras del hemisferio
Según las cifras del Banco, un 10
por ciento de los latinoamericanos vive con menos de un dólar al día y un 25
por ciento con menos de dos.
"El desempeño de América Latina ha
sido bueno, pero no estelar", afirmó el martes en una rueda de prensa Wolfowitz,
quien añadió que las tasas de crecimiento deberían de ser "un par de puntos
(porcentuales) más altas".
"Espero con esta visita tener una
idea más clara de lo que nosotros podemos hacer como institución", dijo el
presidente del Banco Mundial, quien, aparte de recomendar más recursos para la
educación de los pobres, no sugirió qué medidas podrían estimular la economía y
crear empleos.
Los expertos consultados por EFE
señalan, de todos modos, que la capacidad de actuación del Banco es limitada y
que su éxito depende de su habilidad para involucrar a la elite en programas que
impulsen, entre otras medidas, la educación entre los más pobres.
Sin esa voluntad de cambio existe la
posibilidad de que triunfe un régimen populista en Brasil similar al de países
como Venezuela, según Roett.
Si el Banco tiene problemas de
imagen, su presidente tampoco se queda corto.
"Wolfowitz puede ser fácilmente
demonizado debido a sus antecedentes" como número dos del Pentágono y uno de
los principales arquitectos de la guerra en Irak, dijo a EFE Kenneth Maxwell,
historiador experto en América Latina de la Universidad de Harvard, quien prevé
que este sea "un viaje difícil".
Pese a su perfil controvertido,
Wolfowitz ha logrado, desde su llegada al Banco en junio, aplacar la tormenta
que se produjo por su nombramiento, con promesas de que no utilizará el Banco
como una extensión de la política exterior estadounidense y hará de la lucha
contra la corrupción uno de los ejes de su mandato.
Es probable que ese sea uno de los
temas sobre la mesa cuando se reúna este jueves, con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y con su ministro de Hacienda, Antonio Palocci, en
Brasilia.
El tema está de candente actualidad
en Brasil ante el sonado escándalo por malversación de fondos que ha sacudido al
gubernamental Partido de los Trabajadores (PT).
La escala en Brasilia será el segundo
acto del viaje de Wolfowitz, que empieza con una visita a una favela (barrio muy
pobre) en Sao Paulo.
El directivo prevé también
desplazarse al noroeste del país, donde tiene previsto conocer sobre el terreno
programas de energías renovables y conservación medioambiental de la región del
Amazonas.
Durante la última parte de su gira
se reunirá con beneficiarios del programa gubernamental de ayuda para pobres
conocido como "Bolsa Familia", que atiende a más de diez millones de
familias, así como con el ministro de Agricultura, Roberto Rodrigues.
La colaboración del Banco Mundial con
Brasil se remonta al año 1949. Desde entonces, el organismo ha financiado
proyectos en el país por más de 36.000 millones de dólares.
En la actualidad, Brasil es el
tercer mayor prestatario del Banco, después de India y Turquía, al recibir
alrededor de 2.000 millones de dólares anuales.
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