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(IAR-Noticias)
20-Dic-05

La Unión Europea (UE), sometida a intensa presión para que recorte sus
enormes subsidios agrícolas, lanzó una serie de ataques sobre asuntos de menor
fuste en la conferencia ministerial de la OMC. Y la estrategia parece darle buen
resultado.
Por Emad Mekay - IPS
Los desafíos lanzados por la UE a sus contrapartes se refieren, por ejemplo, a
los aranceles de apoyo a carteles estatales y a la ayuda alimentaria que, en el
caso de Estados Unidos, esconde un subsidio encubierto, según el bloque europeo.
Estados Unidos, otro gran peso pesado en estas disputas, se ha negado igualmente
a ofrecer concesiones sustanciales en cuestiones como el acceso a su mercados
para la producción de los países pobres y sus también abultados subsidios
agrícolas.
Pero Washington ha dado muestras de mayor flexibilidad que la UE en la
conferencia ministerial de la OMC (Organización Mundial del Comercio), que
concluirá este domingo en Hong Kong, según países en desarrollo y organizaciones
no gubernamentales.
"La UE exhibió hasta ahora posiciones extremadamente ofensivas, y tienen enormes
ambiciones, especialmente en materia de aranceles de servicios e industriales.
Al parecer, su estrategia es poner muchas cosas sobre la mesa", dijo Dave Timms,
del no gubernamental Movimiento Mundial de Desarrollo, una organización europea.
El bloque se ha mostrado especialmente duro en su negativa a desmantelar su
esquema de subsidios agrícolas, de miles de millones de dólares anuales.
Muchos otros países, entre ellos India y Brasil --al frente del mundo en
desarrollo en las negociaciones--, e incluso Estados Unidos, manifestaron que
2010 sería un plazo razonable para desarticular esos subsidios.
El comisario de Comercio de la UE, Peter Mandelson, un astuto negociador
británico, dejó bien claro que no aceptará una fijación de fechas a menos que
otros países modifiquen antes sus sistemas de subsidios.
Los créditos de Estados Unidos a las exportaciones y su asistencia alimentaria a
países pobres se convirtieron en blanco del ataque del bloque europeo, para el
cual ambos programas constituyen mecanismos de apoyo a los productores que
violan las reglas de la OMC.
Washington se vio entrampado con
esta estrategia
"Uno de nuestros principales interlocutores mantiene una posición muy dura sobre
la ayuda alimentaria, que debería suministrarse, según él, sólo en efectivo",
dijo un alto funcionario estadounidense, en referencia a la UE. Estamos
bloqueados por esta intransigencia."
La UE también reclamó a Australia, Canadá y Nueva Zelandia que disciplinen lo
que denomina sus "empresas estatales comerciales".
El bloque acusa a esos países de ayudar a sus compañías de productos básicos a
ocupar posiciones dominantes en el mercado mundial a través de prácticas
monopólicas, como los derechos exclusivos de exportación.
Los países en desarrollo también manifiestan su desaliento con las agresivas
tácticas de negociación aplicadas por la UE en la conferencia de la OMC.
El bloque, por ejemplo, exigió a Brasil e India recortar sus aranceles más de 70
por ciento como condición para ceder a su exigencia de un mayor acceso al
mercado europeo.
"¿La UE estará preparada para recortar 70 por ciento de su apoyo a la
producción, para que haya una reducción real de estas prácticas distorsionadoras
de comercio? Este apoyo es la violación más seria del comercio libre y justo que
la UE dice defender", dijo el ministro de Comercio e Industria de India, Kamal
Nath.
Algunas organizaciones no gubernamentales consideran que Estados Unidos no es
menos responsable que la UE del bloqueo de la Ronda de Doha, pero acusan al
bloque europeo de borrar su promesa, pronunciada el año pasado, de eliminar sus
subsidios a las exportaciones.
"Es un atrocidad que Europa reincida en los subsidios", dijo Adriano Campolina
Soares, dirigente de la filial estadounidense de la organización humanitaria
ActionAid.
"Si Mandelson no está dispuesto a respetar sus compromisos, demuestra que la UE
no tiene la voluntad de hacer frente a la pobreza en los países del Sur. Esto no
es un buen presagio para el resto de las negociaciones. Decir que esto es una
ronda de desarrollo es una farsa", afirmó.
La Ronda de Desarrollo de Doha se abrió en 2001 en la conferencia ministerial de
la OMC celebrada en la capital de Qatar, con el objetivo de liberalizar el
comercio internacional pero alentando, al mismo tiempo, avances de las naciones
más pobres.
A pesar de su creciente aislamiento en las negociaciones, la UE ha obtenido lo
que quiere. El debate de Hong Kong ha estado dominado por cuestiones de menor
importancia que los subsidios agrícolas, prácticamente marginados de las
conversaciones.
Estados Unidos mantiene su demanda previa a la conferencia: que la UE, Japón y
los países en desarrollo se concentren en el comercio agrícola y no en asuntos
particulares de algún país o sectoriales.
"Toda la ronda ha sido tomada de rehén por la falta de avances sobre el acceso
al mercado agrícola por parte de nuestros socios de los países industriales, que
es lo que necesitamos para cerrar la ronda" de Doha, dijo un funcionario
estadounidense.
Los países pobres reclaman que tanto la UE como Estados Unidos eliminen sus
leyes antidumping (contra la competencia desleal de precios, que en la práctica
bloquean las importaciones), las barreras no arancelarias y los subsidios
internos.
Pero el Sur aún no ha obtenido una respuesta a sus pedidos.
La falta de flexibilidad de la UE es atribuida a su intención de echar a otros
--especialmente a Estados Unidos-- la culppa del fracaso de la Ronda de Doha, que
debe concluir con un acuerdo final, incluido un capítulo agrícola, en diciembre
de 2006.
Observadores recuerdan que Estados Unidos ya había dejado a la UE en una
posición comprometida cuando propuso en septiembre reducir 90 por ciento sus
subsidios agrícolas..
Para Timms, la actitud del bloque es, en buena medida, una señal dirigida a
Estados Unidos.
"Europa siente que ha estado en el centro de la atención durante un mes, dos
meses después de que se desinflara la oferta agrícola de Estados Unidos, que no
era realmente nada significativo ", explicó el activista.
Washington, a través de su representante de Comercio, Robert Portman, "centró el
debate, con bastante éxito, en los europeos. Es sólo una manera de hacer que su
intransigencia parezca menos objetable", concluyó Timms.
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