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(IAR-Noticias)
29-Dic-05

No le duran mucho las pomposas
celebraciones al señor Uribe Velez por los avances del
gobierno en materia de crecimiento del PIB, seguridad
democrática y caída del desempleo, que por lo demás esconden,
mediante trucos estadísticos, sus reales dimensiones y
alcances.
Por Horacio Duque
En
el caso del PIB su expansión se explica casi exclusivamente
por la espectacular cifra del PIB venezolano en el año que
termina, que jalona la manufactura colombiana; y en lo del
empleo porque la informalidad es utilizada para alterar las
abrumadoras tasas del paro.
Ahora el turno es para la desbarajustada política mal llamada
de Seguridad Democrática, ponderada como el gran avance
del Estado Comunitario uribista.
Bush y Condolezza, han llamado a su
vasallo en Bogotá para felicitarlo por los "espléndidos" resultados de su
estrategia contrainsurgente que sirven de referencia a la "victoriosa" campaña
de la tropa imperialista en Irak.
En otra demoledora acción guerrillera, las FARC-EP han dado un duro golpe a las
fuerzas de élite de la Brigada Móvil No 12, integrada por mercenarios
profesionales que adiestran las más de 300 unidades de las fuerzas especiales
gringas en Colombia.
Se trata de un componente del Plan
Patriota, organizado con el multimillonario presupuesto del Plan Colombia, que
patrocina la administración imperialista norteamericana para aplastar la
insurgencia campesina y popular.
El municipio de Vistahermosa (Meta), ha sido el escenario donde el Bloque
Oriental de las FARC ha desplegado todo su potencial político y militar para
doblegar la maquinaria de muerte del Estado paramilitar que lidera el caudillo
de los escuadrones de la muerte. Allí han muerto 28 soldados y otros tantos han
desparecido.
Este hecho se encadena a una serie de eventos ejecutados por las guerrillas en
los últimos trece meses que han desbarajustado la estrategia militar de la elite
adinerada dominante y que integran empresarios, banqueros, narcotraficantes,
paracos, multinacionales, tecnócratas, obispos y politiqueros, favorecidos por
el actual gobierno con todas sus políticas, las cuales han agudizado la pobreza
y miseria de millones de colombianos.
No es cierto lo que afirma el régimen y sus mariachis políticos e ideológicos y
demás morralla orgánica del sistema, en el sentido de que se trata de una
estrategia recurrente de la guerrilla en época electoral. Ese es un sofisma de
politicólogos a sueldo del Ministerio de Defensa, que sugieren conjeturas a
diestra y siniestra para ampliar sus honorarios con los dineros públicos.
Frente al Golpe de Estado dado con la reelección del señor Uribe y a la
manipulación mediática, electoral y paramilitar para imponer su continuidad por
otros cuatro años más en la Casa de Nariño, los espacios de la oposición
política han sido prácticamente eliminados, localizándose en estos momentos los
contrapuntos en la resistencia armada campesina y popular, que está mostrando
una sólida consistencia. Muy similar a lo que ocurre con la resistencia Iraqui
frente a la invasión yanqui del Estado árabe.
La movilización de las FARC, después de que se había anunciado su destrucción,
está colapsando al gobierno de Uribe Vélez. Es muy probable que todo conduzca,
en el mediano plazo, a su derrumbe, aún si es reelegido.
Es lo que ha ocurrido recientemente en América Latina. Ocurrió en Argentina,
donde el movimiento popular obligó la renuncia del neoliberal y corrupto De La
Rua. Ocurrió en Bolivia, donde los campesinos sacaron del poder con gigantescas
manifestaciones al proimperialista y mafioso Goni y a la marioneta de Carlos
Mesa. Y ocurrió en Ecuador con Lucio Gutiérrez, quine traicionó a las masas
campesinas para ponerse al servicio de los gringos.
La oligarquía dominante en Colombia ha colocado el proceso político en esos
términos. Su estrategia para imponer un Estado paramilitar tiene como premisa el
desconocimiento filosófico de la prolongada guerra civil nacional.
Por eso se ha descartado la solución
política del conflicto armado y se ha privilegiado la acción militar a ultranza
como la vía para impedir los cambios democráticos y populares que reclama la
mayoría de ciudadanos.
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