Un informe de
la Fundación Legal de los Estados Occidentales, organización dedicada al
desarme, los gastos en armas nucleares de Estados Unidos aumentaron
en un 84 por
ciento desde 1995, hasta alcanzar una cifra de 40.000 millones de dólares.
Con ese monto presupuestario se
financia el mantenimiento de unos 10.000 misiles
nucleares, 2.000 de los cuales se encuentran en estado de máxima alerta.
La meta de los nuevos programas -señala el informe- es
la producción de nuevos prototipos de cabezas nucleares y misiles en la
próxima década.
¿Y porqué tanta irracionalidad? Si dos o tres artefactos
nucleares, por efecto escalonado, pueden arrasar con todo lo viviente en el
planeta ¿para qué semejante acumulación destructiva?
Hay dos razones lógicas: A)
económica, B) dominación. En el primer punto, la carrera armamentista (nuclear y
convencional) alimenta los contratos y las ganancias de los consorcios agrupados
en ese monstruo llamado Complejo Militar Industrial norteamericano.
En el segundo punto, el poderío militar-nuclear-tecnológico le permite a Bush,
un mormón
de última generación, decir sus discursos y lanzar sus invasiones
por el mundo sin que nadie
le vuele la tapa de los sesos.
Militarmente
EEUU se comporta como lo que es: la potencia regente unipolar, el Estado
imperial del capitalismo planetario, el gendarme armado del mundo
explotador, cuyo poder científico- económico- tecnológico- militar supera al
de todas las potencias juntas de Europa o de Asia.
Los Cheney, los
Rice, o los Rumsfeld, o el propio W. Bush son simples ejecutores de
estrategias militaristas de Estado, cuyos objetivos reales se asientan en las
frías matemáticas capitalistas de los altos ejecutivos de las
transnacionales del Complejo Militar Industrial y
de los bancos de inversión de Nueva York,
con infinitas ramificaciones y vasos comunicantes con el resto del capitalismo
internacional.
La abrumante supremacía militar, nuclear y tecnológica
de EE.UU. es tan funcional y necesaria al capitalismo explotador
estadounidense, como la policía es necesaria para proteger de sus
víctimas al usurero.
Es imposible pensar la explotación del hombre por el hombre realizada por
el capitalismo, sin el poder militar-nuclear-tecnológico-imperial
detrás.
Estadísticamente, en el desarrollo histórico de todos los procesos imperialistas
de la humanidad, primero estuvo la conquista militar- territorial, luego
la conquista y el sometimiento económico, luego la colonización
cultural, y hoy, en la era de la informática y las comunicaciones digitales,
la colonización mediática, que cierra el círculo de dominación en la
cabeza del sometido. Pero la base del dominio siempre se asentó
en el poderío militar.
Para EEUU, o
cualquier otra potencia capitalista menor, el arsenal nuclear cumple un papel
disuasivo, similar al que utiliza un delincuente que apunta a su
víctima con un arma para robarle.
Algunos sesudos
analistas (que se creen que al mundo lo dominan las palabras y la filosofía)
sostienen que el arsenal nuclear de EEUU es "obsoleto", y que el despliegue de
las más de 1000 bases norteamericanas por el mundo es "irracional".
Esa
situación de supremacía militar fue la que
permitió a la trama del capitalismo transnacional norteamericano nivelar el
planeta a su imagen y semejanza. Y le permite a Bush, o al que esté en su lugar,
realizar un periplo de 72 horas por Europa y hacer que todas las potencias
hablen el lenguaje común de la "guerra contraterrorista" y persigan los
mismos ideales del Imperio americano.
Ese poder
terrorífico le permitió a EEUU convertirse
en
el dueño real del FMI, de la ONU, de la OTAN y de
todas las instituciones multilaterales de crédito. Y que su
PBI anual sea igual al de las nueve primeras potencias
capitalistas juntas, y equivalga a la producción anual de
más de 180 países del área subdesarrollada del mundo.
Matemáticamente, su poder representa entre el 50 y el 60% de todo lo que hay
en el planeta,
y el
desarrollo expansivo del capital transnacional (industrial, tecnológico o
financiero) está atado al rol y al poder militar-guerrerista del Estado
imperial norteamericano.
La expansión en el exterior de las corporaciones multinacionales
de EEUU se apoyan en el arsenal nuclear y en la
maquinaria militar de la potencia regente.
El Estado imperial locomotora, y los Estados "vagones" de sus socios menores
europeos, regulan los mercados, y protegen sus intereses en el mundo dependiente
protegidos por la maquinaria militar-nuclear guerrerista
de los halcones estadounidenses, quienes se aseguran de que en
el mundo no haya "terroristas" que perturben los negocios.
La fórmula de la locomotora imperial y de sus socios (inestables) capitalistas
de Europa se resume en un axioma: libre mercado y destrucción de los estados
nacionales en el mundo dependiente, y
estado
nacional y proteccionismo estratégico hacia adentro de sus fronteras.
Nucleados formalmente dentro de la OTAN, el gran Estado locomotora militar-
imperial de USA y sus países socios, protegen las estrategias conquistadoras de
sus transnacionales extendidas por toda la geografía dependiente de Asia, Africa
y América Latina.
Un informe del Financial Times de mayo de 2002, analiza que casi un
48% de las mayores compañías y bancos en el mundo son de los EE.UU. y un 30% son
de la Unión Europea, sólo 10% son japoneses.
Por eso, los socios
europeos menores de Bush, en calidad de un "club selecto", protegen sus
arsenales nucleares siguiendo la impronta de la potencia locomotora, y del jefe
del clan que esté sentado eventualmente en el sillón de la Casa Blanca, en
Washington, por ahora Bush.
China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia, hasta 1998 las únicas
potencias nucleares declaradas, firmaron en 1970 el Tratado de No Proliferación,una
cáscara formal para legitimar al "club" como una entidad democrática y
pacifista.
Todos los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que
tienen en su territorio misiles nucleares estadounidenses votaron a favor de una
resolución de la ONU que exige la ”reducción de armas nucleares no
estratégicas".
Sistema que en la realidad solo
rige para los extraños al "club", o sea los países que quieren desarrollar su
propio poder disuasivo al margen del Imperio, los llamados "ejes del mal"
por la halcona negra Condoleezza Rice.
Hans Kristensen, un experto en el tema, sostiene que ”en la OTAN circula un argumento institucional: que las armas
(nucleares) contribuyen con el
vínculo entre Europa y Estados Unidos".
En un informe el experto revela por primera vez cuántas bombas nucleares
podría suministrar
EEUU a aliados de la OTAN que no poseen esas armas en la eventualidad
de una guerra: serían 180, rumbo a Alemania, Bélgica, Holanda, Italia y Turquía.
El capitalismo
explotador europeo, con su
remanente de esclavos y de rebeliones
larvadas, precisa asociarse con el "capitalismo mayor" de Washington y
beneficiarse con la impunidad de las
invasiones militares de Bush.
Nosotros no tenemos
nada que ver, dicen los Chirac o los Schroeder, Bush es el "militarista" y
nosotros somos los "pacifistas", Bush mata con los misiles y amenaza con
el poder nuclear detrás, mientras nosotros solo recogemos la ganancia
capitalista de la conquista con nuestros bancos y trasnacionales asociadas al
"botin de guerra".
Lo demás es pura
cháchara, la "oposición" en la ONU, las "condenas internacionales" a temas
menores, las presiones diplomáticas contra la expansión militar de EEUU, son
herramientas extorsivas que los europeos utilizan para
sacarle una cuota mayor de negocios al Imperio locomotora.
¿Y que sabía Bush
antes de hacer la gira de esta semana por Europa?
Sabía
lo que necesitaba saber: que a Europa, principalmente a los díscolos Chirac y
Schroeder, no les deja dormir la posibilidad de que Irán o Corea del Norte, lo
más "malo" del "eje del mal", posean cohetes de largo alcance con ojivas
nucleares.
A eso se suma la
misma preocupación que azota a Washington: las rebeliones, las organizaciones de
resistencia armada en Irak y el Medio Oriente, perturban los negocios y la
seguridad de los bancos y trasnacionales europeos, tanto como a los de EEUU.
¿Y que les dijo Bush?
Los tomó por separado
del brazo a Chirac y Schroeder, lo mas representativo de la troyka "opositora",
y les dijo: o terminamos con la resistencia en Irak y Medio Oriente, o la
resistencia termina con nosotros y nuestros negocios. ¿Qué
esperan para terminar con el cuento de la oposición en la ONU?, ¿Despertarse una
mañana con una cabeza nuclear iraní metida dentro de la bañera?
Sintéticamente, ese
fue el mensaje contenido en la "alianza de la libertad" que Bush
propuso en la OTAN y en el Consejo europeo, y que fue
aceptado sin el agregado de una coma por los 25 países suscriptores, incluidos
los cretinos Chirac y Schroeder, y su increíble mascota faldera:
José Luis Zapatero.
Bush señaló que EEUU y la UE
comparten un "interés estratégico", ya que si se cristaliza una paz
duradera, una "unidad trasatlántica", se eliminarán los
argumentos que se utilizan para justificar el "odio y la violencia" en
Oriente Próximo y en Irak.
Y, en síntesis, ésta
es la razón principal por la cual George W. Bush, el hombre de Cromagnon
con dientes atómicos, el genocida Mormón del pueblo iraquí, se levantó un día,
tomó la agenda y les señaló a sus subordinados europeos donde quedan la "verdad,
la justicia y la democracia".
Y hacia allí van
todos, convencidos de que pase lo que pase, Bush y los halcones serán los únicos
culpables de las nuevas y más selectas masacres militares que se
aproximan en Irán, Siria, Irak, blancos potenciales de
los misiles y tanques de
la logia sionista que domina la
agenda de la Casa Blanca
Señor Bush: saludo
uno, saludo dos, y a la filosofía dialéctica de la historia y a las causas
justas que los parta un rayo, nuclear si es posible.
En el mundo de los
negocios capitalistas no dominan la verdad o la justicia sino los
negocios. Europa, la vieja prostituta imperial, lo sabe mejor que nadie.