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(IAR-Noticias) 05-Abr-05
El
misterio que rodea el atentado que sufrió el Papa Juan Pablo II el 13 de
mayo de 1981 cobra vigencia después de nuevas declaraciones a un
diario italiano del hombre considerado como un "terrorista turco",
Mehemet Ali Agca.

Tres
investigaciones, dos juicios, un solo condenado (Agca) y muchos puntos sin
aclarar, como la supuesta implicación de los servicios secretos búlgaros y
soviéticos, componen un caso que 24 años después sigue originando sorpresas y
versiones, y que ahora, en plena agonía de Juan Pabo II recobra
vigencia.
El turco
Ali Agca, autor del atentado que hiriera gravemente a Juan
Pablo II el 13 de mayo de 1981, actualmente preso en Turquía,
ha responsabilizado a algunos miembros del Vaticano de su ataque contra
el Papa, en declaraciones al diario italiano La Reppublica.
Desde la cárcel turca de Kartal Maltepe
afirmó que "yo nunca hubiese
podido cometer el atentado sin ayuda de sacerdotes y cardenales.
El diablo estaba dentro de los muros del Vaticano".
'Muchos
años después he comprendido que he sido un fantasma en manos de algún terrible
proyecto misterioso, todo lo cual "está escrito en el
tercer secreto de Fátima", escribió en una carta enviada
en mayo de 1996 al ex secretario de Estado cardenal Agostino Casaroli.
En
su entrevista del jueves pasado con La Repubblica el
hombre que disparó contra el Papa el 13 de
mayo de 1981 afirma que "algunos miembros del Vaticano
creían que yo era el nuevo Mesías, y para liberarme organizaron
el secuestro de Emanuela Orlandi y otras historias que prefiero
no revelar".
Ali Agca
afirmó que “ama y respeta al Papa polaco”, aunque insistió en que "el diablo
está dentro del Vaticano". Además, Mehmet Ali Agca sostuvo que el Vaticano
fue responsable de decidir el atentado contra el Santo Padre, aunque asegura
que organizó y perpetró el ataque en solitario.
La
entrevista a Mehmet Ali Agca se publica coincidiendo con la reapertura de las
pesquisas sobre la llamada “pista búlgara” del atentado, surgida en 1982
a partir de unas declaraciones del propio terrorista, que conectaba el ataque
con los servicios secretos de Bulgaria, la mafia turca y los terroristas de los
Lobos Grises, la organización a la que él pertenecía.
El Vaticano siempre ha insistido en que el atentado no se
produjo por casualidad y nunca ha querido considerarlo un caso archivado.
El diario vaticano L'Osservatore Romano recordaba el 12 de mayo de 2003,
en la víspera del vigésimo segundo aniversario del atentado, que para muchos
Juan Pablo II era un Pontífice "molesto"
y de ahí el deseo de eliminarle.
Un "cerebro siniestro y una mano cainita",
añadía el diario, atentaron el 13 de mayo de 1981 contra
el Papa.
Años después del atentado,
Agca había trasladado a su abogada, Marina Magistrelli, la certeza de que había
sido "un instrumento inconsciente de un plan misterioso".
Lo hizo después de que el cardenal secretario de Estado, Angelo Sodano,
anunciara la pronta revelación del tercer secreto de Fátima, texto que el
Vaticano difundió el 26 de junio de 2000.
.Actualmente, el autor del ataque contra al Papa prepara un libro, del que ya
tiene escritas cerca de 150 páginas, en el que relatará toda su versión de lo
sucedido.
El Papa celebraba, el 13 de mayo de 1981, la
audiencia general de los miércoles en la plaza de San Pedro cuando Ali Agca, que
estaba entre los miles de fieles, le disparó dos tiros, uno de los cuales le
alcanzó en el abdomen.
Juan Pablo
II fue trasladado entonces al policlínico Gemelli de Roma y sometido a una
operación que le salvó la vida, pero lo dejó con un ano contra
natura y sin parte de sus intestinos.
En el bolsillo de Agca tras su detención, se encontró una nota
escrita en turco que decía: "Yo, Agca, he matado al Papa
para que el mundo pueda saber que hay miles de víctimas del imperialismo".
A sus 47 años y en una prisión turca, Ali Agca, nacido en el seno de una familia
humilde y que de niño se ganaba la vida vendiendo agua y recogiendo restos de
carbón en las estaciones de trenes, prepara el libro en
el que promete contar "todo lo sucedido".
Ya condenado a cadena perpetua en esa época, Agca también
relacionó con el atentado a la organización terrorista ultraderechista turca de
los "Lobos Grises", a la que había
pertenecido.
Juan
Pablo II, el 27 de diciembre de 1983,
en una visita que le hizo en la prisión romana de Rebibbia,
le concedió el perdón.
De aquel encuentro
secreto, sólo se supo lo que el Papa dijo a la
salida de la prisión: "He hablado con un hermano que he
perdonado y que goza de mi confianza; lo que nos hemos dicho es un secreto
entre nosotros".
El Vaticano
desmiente
El cardenal Roberto Tucci señaló ayer, tras la entrevista publicada en el diario
La Repubblica, que Mehmet Ali Agca, autor del ataque contra el Papa el 13 de
mayo de 1981, “sólo despista” con sus declaraciones.
En la
entrevista que se realizó desde la cárcel turca de Kartel Maltepe (Estambul) ,
el turco Ali Agca reiteró varias veces que había
contado con la ayuda, desde el interior del Vaticano, de algunos sacerdotes
y cardenales para organizar el atentado.
Ante dichas
declaraciones, el cardenal Roberto Tucci prefirió quitarle importancia, ya que
desde su detención ha dado varias versiones contradictorias, y sólo hay que
tomar sus afirmaciones “con sospecha”.
El cardenal definió al turco como "un asesino
profesional, y por tanto no fue él quien pensó el atentado”, e hizo
referencia a las últimas revelaciones, según las cuales el
Gobierno de Bulgaria pondrá a disposición de las autoridades italianas una nueva
documentación, hasta ahora desconocida, sobre el papel de los servicios
secretos de la URSS (KGB), de Alemania del Este (Stasi) y de la propia
Bulgaria (Darzavna Sigurnost) en el atentado contra el Papa.
“El
Papa sospecha que tras la amenaza de Ali Agca existiese un complot. Ahora
veremos lo que sale del estudio de los documentos de la Stasi y sobre la
hipótesis de que la Opista búlgara fuese el verdadero ejecutor de las órdenes
que llegaban desde el KGB soviético”, añadió el prelado.
Durante una visita oficial a Sofía, el propio Juan Pablo II
comunicó el 24 de mayo de 2002 al presidente de Bulgaria, Gueorgui Parvanov, que
nunca había creído en dicha "pista".
Juan Pablo II es el Pontífice más
amenazado de la historia moderna de la Iglesia, y en
total sufrió doce intentos de atentado o amenazas de grupos terroristas o de
perturbados.
A estas acciones hay que unir
alarmas sobre eventuales atentados, que después se desvelaron infundadas,
en la mayor parte de sus 102 viajes, así como "proclamas"
de grupos desconocidos que amenazaban con matarle durante sus
viajes.
Así ocurrió durante la última visita
a Croacia (en junio de 2003), cuando un desconocido grupo islámico amenazó con
matarle cuando visitase la zona cercana a Bosnia.
Algunos de sus antecesores también
sufrieron atentados, como Pablo VI, que sufrió dos, aunque salió ileso de ambos.
Un total de cuarenta y cuatro Papas murieron a lo largo de la historia de forma
violenta, entre ellos figuran: Teodoro II, en 897; Juan X, en 928; Benedicto VI,
en 974; Juan XIV, en 984, y Gregorio V, en 999.
En su lecho de agonía, Juan pablo II
se encuentra con la palabras del hombre que lo hirió gravemente y lo puso al
borde de la muerte en 1981:
"el diablo está
dentro del Vaticano".
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