El
mundo de la Guerra Fría donde fue elegido Wojtyla como
jefe del Imperio "espiritual" del Vaticano, difería de
este mundo
con "libre mercado", pensamiento
único, y modelo
democrático-electivo-parlamentario made in usa
nivelado para todo el planeta, incluido los países dominados militarmente (Palestina,
Irak, Afganistán).
El mundo en que el cura
Wojtyla fue trasplantado de Cracovia al trono de San
Pedro, era un mundo donde todavía existían "fronteras".
En la Unión Soviética no se
pensaba lo mismo que en Washington, había guerras por áreas de
influencia entre el "comunismo ateo" y el Imperio del "libre
mercado".
En Latinoamérica, en Asia,
en Africa, en Medio Oriente, todavía existían bolsones de
voluntades y de pensamientos que se oponían al imperio
invasor con las armas en la mano.
Había (todavía)
conciencia antiimperialista, y había (todavía) sueños de
toma del poder, de hacer la revolución y cambiar el sistema
capitalista.
Todavía había "vías de
escape" para los pensamientos rebeldes: uno estaba con
Washington, el FMI, el Pentágono, el Vaticano (la sumatoria
del sistema capitalista), o estaba en las antípodas.
Todavía la CNN y las
grandes cadenas informativas no habían fabricado al "hombre
único" nivelado para todo el planeta.
La colonización niveladora
todavía no había llegado al cerebro: había espacios de
huida, y de lucha organizada.
Cuando el cura Wojtyla fue
convertido en "Rey de la fe católica" por Washington y
el Opus Dei,en 1978, al que estaba en la vereda de
enfrente, al que no comulgaba con Wojtyla y su iglesia, le
metían el mote de "comunista".
Y así nació la fe
"anticomunista" de la cual el "gran comunicador" Wojtyla
se convirtió en el abanderado espiritual a nivel
planetario.
Los
militares represores latinoamericanos formados en la Escuela
de las Américas comulgaban con curas "anticomunistas" y
tenían la foto de Wojtyla en sus billeteras y en sus
despachos.
Videla, Pinochet,
Stroessner y CIA, asesinaron e hicieron desaparecer a decenas
de miles de personas persignándose ante la foto (todavía
fresquita y deportiva) del cura de Cracovia.
Ese hombre, envejecido y
decrépito, ante cuyo cadáver hoy la humanidad mediatizada
llora desconsoladamente como al representante de "Dios en la
tierra", fue el ícono espiritual de la "guerra
anticomunista" que Washington lanzó para terminar con las
"fronteras rebeldes" y convertirse en Imperio Unipolar.
Anticomunista visceral, el
perfil de Wojtyla encajaba perfectamente con las necesidades
de un capitalismo que necesitaba expandir sus fronteras más
allá de la "cortina de hierro".
Por lo tanto, sin
sorpresas, y con la pompa protocolar del "cónclave de
cardenales", Wojtyla fue convertido en el Papa Juan Pablo II
y desde allí fue ungido como el "campeón de la libertad",
tal como lo acaba
de señalar el jefe imperial de la Casa Blanca George W. Bush.
Después de hacer su obra
evangelizadora, de cumplir su ciclo sirviendo honrosamente a
los bancos y transnacionales que hoy facturan en el ex "mundo
comunista", Wojtyla envejeció, se enfermó, y se murió como
cualquier hijo de vecino.
Ahora hay que sustituirlo:
hay que diseñar con prolijidad al nuevo modelo de "la Fe" que
reine en el Vaticano.
Y volvemos a la pregunta
del principio:
¿Qué necesidad de
perfil de Papa católico tiene el capitalismo globalizado
y sin fronteras de
hoy?
El próximo Papa:
¿Un Campeón de los derechos humanos y la
democracia?
¿Porqué no un
"progresista" que sea la contracara y el complemento a su vez
de Juan Pablo II que impulsó la democracia, pero tuvo su
déficit en la negación de los derechos de la mujer, los
homosexuales y la libertad de abortar?.
El comunismo de la era
Wojtyla fue derrotado. Hoy se necesitan banderas
"espirituales" legitimadoras que apuntalen y den sustento
doctrinario masivo al "libre mercado, la democracia y la
libertad", según el decálogo de Washington expresado a través
de los discursos de Bush.
Hoy se necesita un Papa que
disemine "fe católica
multilateral",
integradora y sin exclusión ideológica.
¿Una "ONU
en el Vaticano? ¿Un Papa negro? ¿ Un Kofi Annan de la Iglesia
Católica?
O tal vez habría que explorar otro costado y otra
posibilidad en la misma línea "multilateral de la
Fe".
¿Un
Papa latinoamericano imbuido de los principios doctrinarios de
la Teología de la Liberación?
¿ Un equivalente "progresista"
de Kirchner, Lula, Tabaré, etc, en la Curia romana?
¿ Un Papa
que hable con la "izquierda" y gobierne (al Vaticano) con la
derecha?
Si en Latinoamérica "conviven en Paz" presidentes
"neoliberales" y "progresistas" dentro de un mismo
"modelo
económico" ¿Porqué no convivir "conservadores" con
"renovadores" dentro de un mismo "modelo católico"?.
Si
el Opus Dei y Washington colocaron a Wojtyla en el Vaticano
para derrotar al "comunismo ateo" ¿Porqué no colocar hoy a
un "progresista" con perfil "multilateralista" para
derrotar a
los regímenes "dictatoriales y terroristas" que azotan al
planeta?

Si
Karol Wojtyla y Ronald Reagan compartieron los mismos ideales
en la "guerra contra el comunismo" ¿Porqué un nuevo Papa
de matriz "progresista" no
podría compartir la "guerra contraterrorista" con Bush?
Como ayer Wojtyla santificó las
hipótesis de conflicto edificadas con el "peligro
comunista" ¿Porqué no un sucesor que haga lo mismo con el
"peligro terrorista"?
¿Acaso los "terroristas islámicos" no
son el equivalente de los "subversivos rojos" de ayer?
La Iglesia Católica anda baja de mística: con
los "curas sanadores" no basta para detener a la troyka
de "pastores electrónicos" que copan a diario el
difícil mercado de la Fe.
Hay que "reinventar un enemigo", algo
fuerte, un equivalente del "rojo subversivo" que amenace la
familia, la paz, y los bienes, sobre todos los bienes, de las
personas decentes del mundo.
¿Y porqué no, Bin Laden?
Osama... y su banda de degolladores
islámicos... malos, y sin corazón cristiano, como los
extintos comunistas de ayer.
A Bush le fue bien con el fantasma del 11-S
¿Porqué no le puede ir bien al milenario Vaticano que
sobrevivió más que el nivel promedio estadístico de las
cucarachas en el poder?
Un cruzado "contraterrorista" en el
Trono de Pedro: ese es el perfil que cierra por todos lados,
Sr. Bush, y excelencias reverendísimas del Vaticano.
Y si ya tenemos el perfil: ahora precisamos el
modelo ideológico.
¿"Conservador"?, ¿"Renovador"? No: la síntesis
de ambos: un "progresista": la perfecta simbiosis entre
la izquierda y la derecha, la fusión de los extremos.
Ya no se necesita un "Campeón de la lucha
contra el comunismo", sino un "Campeón de la lucha por las
libertades individuales.
El mundo está atomizado: no hay causa
revolucionaria social, sólo hay causa de "realización
personal".
Se necesita un Papa que santifique el
individualismo: que legitime los santuarios de
"auto-realización" pregonados por la publicidad y la
comunicación consumista.
Juan Pablo II y el modelo "conservador" ya
fueron, están quemados y estigmatizados como los Videla o
los Pinochet. Hoy se precisa un nuevo modelo de Papa
acorde con los parámetros de "credibilidad" existentes.
¿Y qué mejor que un un Papa que ame a los
homosexuales y sea tolerante con los que no creen en el
Espíritu Santo?
¿Es mucho pedirle a la petrificada estructura
dogmática y doctrinaria del Vaticano que flexibilice sus
posturas con el aborto y el celibato?
Vamos a ser precisos: así como Washington
"democratizó" a la represión sustituyendo a los militares
con los políticos y los medios de comunicación, de la
misma manera el Vaticano deberá sustituir a esos curas
jurásicos que todavía andan con ganas de torturar a Galileo.
¿Acaso es imposible encontrar un Papa
"progresista", respetuoso de las "libertades individuales",
que condene al "terrorismo", de acuerdo con
los principios de la "guerra contraterrorista"
globalizada impulsada por Washington?
¿Es utópico pensar en un Papa embebido en los principios de
"respeto a los derechos humanos"
establecidos planetariamente por Amnesty internacional, la ONU
y las ONG controladas por la CIA en todo el Planeta?
Hay algo que siempre saben los estrategas de
Washington: con cada etapa de conquista hay que racionalizar
el dominio, empezando por el Espíritu y la Fe. O sea por el
Vaticano.
Consecuencia: para los pragmáticos se viene la
era de un Papa "progresista" y "antiterrorista"
que bendiga con la izquierda, y señale a los infieles
"enemigos del sistema" con la derecha.
¿El candidato? Todavía no existe en detalle:
pero se lo puede inventar
en 24 horas con las mismas cadenas informativas que
convirtieron al desconocido cura Wojtyla en un cruzado del
bien contra el mal amado por las multitudes.
De ahora en más, en el mercado de Fe Vaticana
el que no ofrezca la otra mejilla al "sistema", el que tome
fábricas, haga huelgas corte rutas, tome empresas o
queme bancos y empresas transnacionales, será rotulado con la
fórmula de uso: Terrorista.
El Papa que venga, desde su Reino no terrenal,
deberá santificar la operación evangélica con incienso y rezos
"progresistas" difundidos por la CNN y las otras cadenas
mediáticas a todo el mundo.
¿O no es esa la idea,
señor Emperador Bush?