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(IAR-Noticias) 14-Abr-05
La preocupación por conocer quién
será el nuevo jefe de la Iglesia Católica no sólo tiene implicaciones religiosas
sino que alcanza las sinuosas esferas políticas y financiero-económicas del
Vaticano caracterizadas por el secreto de sus manejos.
Las finanzas del Vaticano se
mantenían completamente en secreto antes del traslado a Roma de Edmund Skoza, el
por entonces arzobispo de Detroit, a petición de Juan Pablo II, para dirigir la
Prefectura para Asuntos Económicos de la Santa Sede en 1990.
"Nadie se había sentado nunca a
dibujar un esquema de organización'', dijo Skoza, de 77 años, actualmente
presidente del Estado de la Ciudad del Vaticano. Su economía, simplemente,
"creció a lo largo de 2000 años''.
Pese a los bienes e inversiones que
la Iglesia Católica posee, las finanzas del Vaticano habrían estado en rojo
en los últimos tres años, según acaba de informar la agencia estadounidense
Associated Press.
De acuerdo con esa versión, el
sucesor de Juan Pablo II, que será elegido por el cónclave de cardenales a
partir del 18 de abril, deberá encontrar nuevos ingresos si quiere
equilibrar el presupuesto del Vaticano.
Tras obtener ganancias durante ocho
años, la Santa Sede, la administración central de la Iglesia, registró déficit
durante tres años hasta 2003, según los balances oficiales de cuentas del
Vaticano. El presupuesto de la Ciudad del Vaticano, el Estado papal
independiente de Roma, también registraba números rojos en 2003, el último año
con datos disponibles.
“El
dólar ha afectado realmente” las finanzas vaticanas, dijo a la AP Thomas Reese,
experto en el tema, señalando que el Papa que salga del próximo Cónclave
tendrá que lidiar con un déficit presupuestario agravado en los últimos años.
“No es sólo el dinero que llega de los EE.UU, sino que afecta al de todos los
donantes ricos del Tercer Mundo que envían dólares”, señaló el
especialista.
Según los especialistas citados por AP, el déficit de la Santa Sede se
debe a la combinación de la baja del dólar con el elevado costo de las
indemnizaciones pagadas por abusos sexuales y el aumento de las relaciones
diplomáticas de la Santa Sede.
Según el Vaticano, como jefe ejecutivo Juan Pablo II exigía responsabilidad
financiera y mayor transparencia en las operaciones de la Santa Sede, pero en
los últimos años de su Pontificado el presupuesto vaticano volvió a ser
deficitario.
Más de una vez, incluso se dijo que el Vaticano consideraba la posibilidad de
vender estatuas de Miguel Angel como la famosa Pietá, esculturas de Bernini
u otras obras maestras para pagar sus deudas o para ayudar a los pobres del
mundo.
Pero los funcionarios vaticanos respondieron siempre que tales obras de arte
constituyen “un tesoro de toda la humanidad” y no pueden venderse.
En una sorprendente (por lo baja) revelación financiera, un contador vaticano
dijo en julio que el patrimonio total de la Santa Sede se calcula en unos 700
millones de euros (907,97 millones de dólares) y que propiedades como la
Basílica de San Pedro y la Capilla Sixtina carecen de valor real y son
registradas con un valor simbólico de un euro.
Sin embargo, y a pesar de que los
Estados no exigen una rendición de cuentas sobre los manejos financieros
que hace la Iglesia, muchos estudios dan una idea del poderío económico
que hay detrás del trono del San Pedro.
Los expertos aseguran, por ejemplo,
que antes de adquirir una clara dimensión bancaria y financiera internacional,
el engranaje económico del Vaticano durante los años cuarenta y cincuenta del
siglo pasado estuvo basado en las empresas y los mercados de Italia.
Jesús Ynfante, en su libro La
cara oculta del Vaticano, asegura que con los capitales del Vaticano
hubo compras de porcentajes significativos y a menudo mayoritarios en empresas
de muy diversos sectores económicos, como textiles, telefónicas, ferroviarias,
ceméntelas, eléctricas y de servicios; así como también en empresas
inmobiliarias, de armamento y hasta en una empresa de plásticos especializada en
la fabricación de preservativos.
Más tarde, en los años sesenta y
setenta, el sector dominante en las inversiones del Vaticano fue el
financiero dentro y fuera de Italia, por lo que tuvo lugar la adquisición de
instituciones bancarias, con el resultado protagonizado por los "banqueros de
Dios", y en los últimos años, durante el papado de Juan Pablo II, en el
engranaje económico vaticano, todavía muy bancarizado, ha emergido el Opus
Dei.
Para conocer las intimidades del
engranaje económico del Vaticano en su dimensión financiera, asegura Ynfante, lo
más importante fue la salida financiera desde Italia de una gran parte de los
capitales del Vaticano. Esto se vio reflejado en el volumen de recursos
invertidos en Estados Unidos, que algunas fuentes financieras calculaban que
llegaban a los 3.000 millones de dólares.
Lejano de estas cifras, el ministro
de Finanzas del Papa recientemente fallecido, el cardenal Sergio Sebastiani,
presentó el balance 2003 de la Santa Sede y del Estado de la ciudad del
Vaticano, dos ejercicios financieros distintos.
Según esa versión oficial, con
ingresos de 203,66 millones de euros y 213,22 millones de euros de gastos en
2003, la Santa Sede registró un déficit de 9,57 millones de euros, una
disminución de 29 por ciento con respecto al déficit de 2002.
El informe oficial señalaba que el
Estado de la ciudad del Vaticano, que administra las 44 hectáreas del territorio
del Vaticano y emplea a 1,534 personas, registró, por su parte, una
pérdida de 8,82 millones de euros, una disminución de 45 por ciento con respecto
a los 16,05 millones de déficit registrado en 2002, indicó Monseñor Sebastiano.
No precisó el monto de los ingresos ni de los gastos.
En su declaración financiera más
reciente, emitida en julio para el año fiscal 2003, el Vaticano informó de un
déficit presupuestario por tercer año consecutivo.
Al presentar los números en rojo del Vaticano en
el año 2003, el cardenal Sergio Sebastiani explicó con una sonrisa: "Si
tuviéramos tanto dinero no tendríamos necesidad de sacar la mano para pedir
ayuda".
"¿Y las riquezas del Vaticano?", le preguntó un periodista. "Una leyenda, la
realidad es mucho más prosaica", respondió el purpurado italiano, quien
explicó que, en el último año, en una coyuntura económica internacional adversa,
la Santa Sede ha aplicado un plan de austeridad para contener el déficit lo más
posible.
Según la declaración, los ingresos para ese año ascendieron a 203,6 millones de
euros y sus gastos a 213,2 millones, lo que representa un déficit de 9,6
millones de euros (11,8 millones de dólares a la tasa de cambio de la época).
Los expertos financieros -según la agencia AP- atribuyen el déficit al aumento
en la cantidad de empleados (actualmente son 2.674), al aumento de la actividad
diplomática de la Santa Sede, que mantiene ahora relaciones diplomáticas con
174 estados, y a la debilidad del dólar.
Debido a la baja de la divisa norteamericana, la asistencia de las diócesis
estadounidenses al Vaticano se redujo de 85,4 millones de euros en el 2002 a
79,6 millones en el 2003, según la declaración financiera de julio.
Las finanzas de Dios
Alejado de las magras versiones
oficiales sobre las finanzas de la curia romana,
en el libro
Los billones del Vaticano de Avro Manhattan se denuncia que el
Vaticano tiene grandes inversiones con los Rothschil de Inglaterra, Francia y
E.U.; el Banco Hambros y el Credit Suisse de Londres y Suiza. En Estados Unidos
tiene grandes inversiones en el Banco Morgan, Banco Chase-Manhatann, First
National Bank de Nueva York, Bankers Trust Company y otros.
De la misma forma, el investigador
señala los cientos de millones de acciones en las más poderosas
corporaciones internacionales, tales como la Gulf Oil, Shell, General Motors,
Betlehem Steel, General Eléctric, International Business Machines, TWA y muchas
otras.
Para la década de los setenta, sólo
en los Estados Unidos sus inversiones sobrepasaban los 500 millones de dólares.
Entre los indicios encontrados por Manhattan, existe una declaración pública de
la arquidiócesis de Boston sobre sus haberes que ascendían a 635,89 millones de
dólares que representaban 9,9 veces más que sus obligaciones financieras y
reportaba utilidades netas por 571,7 millones de dólares.
El diario The Wall Street
Journal (WSJ) llegó a declarar que el Vaticano era el más grande
corredor de bolsa del mundo, con la capacidad de mover un millón de dólares
en lingotes de oro en una operación bursátil, sin que se conozcan los fondos que
guarda en el Banco de la Reserva Federal que fija las tasas de interés bancaria
y que su manejo indiscriminado endeudó en términos impagables, a los países
pobres.
United Nations World Magazine
calculó que el tesoro de oro sólido del Vaticano llega a varios cientos de
millones de dólares. Una gran cantidad está almacenada en lingotes de oro en
el Banco de Reserva Federal de los Estados Unidos, y el resto está en bancos de
Inglaterra y Suiza.
Según los especialistas, el Vaticano
continuó en EEUU con las mismas técnicas financieras que ya practicaba en Italia
y en Suiza, según la costumbre impuesta en tiempos de Pío XII. Así, el Vaticano
actuaba casi siempre como inversionista financiero y minoritario, por lo
que, lógicamente, la tendencia era seguir lo que hacía el socio mayoritario y
que gestionaba la compañía.
El Vaticano -señalan diversas
fuentes- adquirió una participación superior al cinco por ciento del Continental
Illinois Bank, que ocupaba la decimocuarta posición entre los bancos del mundo y
la octava entre los grandes bancos de los EEUU, donde tuvo derecho a tener hasta
un sacerdote sentado como miembro en el consejo de administración de la entidad.
Con lo que se concluye que, que al
margen del déficit que informan las autoridades oficiales, existen poderosos
intereses económicos y políticos-financieros mundiales secretos que
juegan en la sucesión del Papa y el futuro del Vaticano.
Además del rol
geopolítico-estratégico que juega la estructura de la Iglesia Católica
dentro del sistema capitalista dominante liderado por el Imperio unipolar de
EEUU.
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