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(IAR-Noticias) 22-Abr-05
Junto
con Ratzinger, el más "duro" entre los duros de la "ortodoxia" vaticana, El
cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo
Pontificio para la Familia, señaló tras la aprobación por el Congreso del
matrimonio homosexual, "que lo que se está haciendo en España, además con una
mayoría restringida, es la destrucción de la familia, ladrillo tras ladrillo",
en una entrevista publicada en el diario Corriere della Sera.

"?Les han preguntado a las familias
españolas?, ?Han hecho algún estudio en profundidad?", se interroga el cardenal
"antiterrorista" colombiano, añadiendo que "la familia es un don recíproco total
entre hombre y mujer que exige la fidelidad en el tiempo, la exclusividad, la
apertura a una nueva vida y a los hijos".
El purpurado ultraderechista, uno de los que, junto a Ratzinger, más
firmemente combatió a la Teología de la liberación en Latinoamérica,
señaló que el fallecido Juan Pablo II "protestó por amor del hombre, de la
familia y de los hijos" como el actual Papa Benedicto XVI "ha hablado con gran
claridad de cómo era destructiva esta ley que abre el camino a la
deshumanización".
"Una ley no tiene razón sólo por el
hecho de ser una ley sino porque sea buena o haga el bien, se crearía una forma
de positivismo jurídico que no tiene sentido. No se puede imponer cosas inicuas
al pueblo", añadió el cardenal según el diario milanés.
El alto prelado hace un llamamiento a
oponerse a esta medida alegando la libertad de conciencia. "Y porque se
trata de una ley inicua, la Iglesia llama con urgencia a la libertad de
conciencia y al deber de oponerse".
Además de Trujillo, otros miembros de
la iglesia italiana como el arzobispo de la ciudad de Cosenza-Bisignano (sur),
monseñor Salvatore Nunnari, también han expresado sus críticas.
Este añadió que se trata de una ley
"que ofende al hombre". "El Gobierno Zapatero está llevando las peores
cosas de la izquierda y se está enfrentando contra una tradición que era del
pueblo español. Zapatero ha hecho una vergüenza", opinó.
"Espero que en Italia no llegue nunca este cáncer, que atenta contra la
verdad de la vida y de los seres humanos", ha dicho por su parte el obispo de
Sassari (Cerdeña), monseñor Paolo Atzei, comentando la aprobación en el
Parlamento español de la legalización de las uniones entre homosexuales.
El
conflicto de la Iglesia Católica con el gobierno socialista español se
intensificó al culminar el proceso legal que autorizó los matrimonios
homosexuales y aceleró los trámites para el divorcio.
Ambos
eran temas que la Iglesia quería negociar con José Luis Rodríguez
Zapatero después de que los socialistas ganaron las elecciones en marzo de 2004
y anunciaron que cumplirían su programa que anunciaba una serie de reformas que
chocaban frontalmente con la Iglesia española.
La Conferencia Episcopal declaró que la equiparación de los matrimonios hetero y
homosexuales "es injusto y perjudicial para el bien común ya que desfigura la
institución del matrimonio".
Portavoces de la Iglesia -según informaron algunos medios españoles en su
momento- llegaron a ofrecer apoyo al gobierno socialista si retiraba sus
iniciativas conflictivas que comprenden también una ley que equiparará a los
matrimonios legales con las "uniones libres", en las que tampoco se realizan
distinciones en las parejas por la orientación sexual.
El Vaticano tampoco está de acuerdo los cambios anunciados en la enseñanza
religiosa en las escuelas, la ya aprobada investigación con células madres
embrionarias y una ley de aborto libre en las doce primeras semanas de
gestación que se planteará al finalizar la legislatura en 2008.
La cúpula vaticana siempre ha elogiado la tradición católica
de España y estas reformas la sacan de quicio
El
fallecido Papa Wojtyla criticó con dureza en enero pasado las iniciativas
de los socialistas españoles denunciando un clima de "permisividad moral".
El actual Pontífice Ratzinger, Benedicto XVI, también se refirió críticamente,
en una entrevista en noviembre pasado, a las reformas en España. "La
legalización del matrimonio homosexual en España es destructiva para la familia
y la sociedad" , señaló por entonces el actual ocupante del "sillón de
Pedro".

Ratzinger habló del origen de una "revolución antropológica de enormes
dimensiones", refiriéndose a la difusión de la píldora anticonceptiva.
"Todos los tipos de sexualidad se han vuelto equivalentes y si consideramos esta
unión más o menos equivalente al matrimonio, tenemos una sociedad que ya no
reconoce la especificidad ni el carácter fundamental de la familia", señaló el
considerado "guardián del dogma" de la curia vaticana.
Ratzinger opinaba que "en una Europa en decadencia, nos separamos de las
grandes culturas, que siempre han reconocido el significado de la sexualidad:
que un hombre y una mujer han sido creados para ser de forma conjunta la
garantía de futuro, no sólo física, sino también moral".
Todo indica que,
con Ratzinger al frente de la Iglesia Católica, el conflicto con el gobierno de
Zapatero va adquirir dimensiones de una dureza inusitada, teniendo en cuenta que
los obispos y cardenales de la curia española lideran la "ultraortodoxia"
católica, en las antípodas del "socialismo anticlerical" de Zapatero y su
gobierno.
Esta posición
frente al Vaticano es una de las causas por las cuales Bush y los conservadores
de Washington no lo tienen a Zapatero en sus "lista de amigos".
Y que seguramente
gravitará decisivamente en las relaciones futuras de Zapatero con el mundo
capitalista que gira alrededor de la Casa Blanca.
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