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(IAR-Noticias) 03-May-05
Agencias
Analistas
y observadores coinciden en que la suerte de Tony Blair en la elecciones del
próximo jueves está atada inexorablemente al procesamiento final que haga el
electorado británico de la invasión y ocupación militar de Irak, de la cual
el primer ministro formó parte indisoluble junto al presidente norteamericano
George W. Bush.
En
el tramo final de la campaña electoral, Blair no puede deshacerse de la polémica
generada por la controversia iraquí, pese a su interés por poner énfasis en
asuntos como la economía y los servicios públicos.
El Partido Laborista británico, como
una forma de escapar al "efecto Irak" apeló el martes al
voto útil para evitar que aumente el apoyo a los liberal demócratas en las
elecciones del próximo jueves, mientras la oposición trata de aprovechar al
máximo su flanco débil de Irak.
Los laboristas tratan de asustar con el "fantasma" de los "tories" de Michael
Howard, con mucha peor imagen entre sus votantes tradicionales que los
liberal demócratas de Charles Kennedy, montados en su rechazo a la
impopular invasión de Irak.
El primer ministro, Tony Blair, y su titular de Economía Gordon Brown,
inseparables toda la campaña, volvieron hoy a avisar a los desilusionados
simpatizantes laboristas de que votar a los liberal demócratas -el único partido
que se opuso a la guerra de Irak- es permitir la entrada de los conservadores
"por la puerta trasera".
"Hay tres formas de que sea elegido un diputado 'tory'. Una es votar a los 'tories',
otra es quedarse en casa y otra es votar a los liberal demócratas", señaló Blair.
Si un 10 por ciento de sus tradicionales votantes no van a las urnas el 5 de
mayo, el partido en el poder puede perder en beneficio de los conservadores,
advierte en un cartel presentado hoy.
Los muertos de Irak
En
tanto, la polémica por la guerra de Irak no le da tregua, y este martes tuvo que
hacer frente a las críticas de familiares de soldados muertos en
ese país ocupado, a 48 horas de los comicios generales.
Las últimas críticas contra el primer
ministro llegaron de boca de la esposa del soldado británico Anthony Wakefield,
quien falleció ayer en Irak por la explosión de una bomba en una carretera.
Con la muerte de Wakefield, de la
Brigada Mecanizada 12, la cifra de muertos británicos en Irak asciende a 87.
En unas declaraciones hoy a la prensa, Ann Toward acusó directamente a Blair de
ser responsable de la muerte de su esposo.
Si no hubiera sido por las decisiones
del jefe de Gobierno, "mis hijos tendrían hoy padre y realmente le culpo por
ello", afirmó.
A las críticas de la viuda del
militar se sumaron hoy las de Paul Bigley, hermano del rehén británico
Ken Bigley, quien fue asesinado en octubre pasado en Irak en un caso que
conmocionó al Reino Unido.
En un artículo escrito y publicado
hoy en The Independent, Paul Bigley pide a quienes han perdido seres
queridos en el conflicto iraquí que no apoyen a Blair este 5 de mayo.
"No se debería permitir estar al
frente de un país a un hombre que ha tomado decisiones graves", subraya Bigley,
cuyo hermano fue decapitado semanas después de su secuestro en Bagdad junto con
otros dos contratistas de nacionalidad estadounidense.
Además, familiares de otros soldados
fallecidos en Irak esperan entregar esta tarde en el número 10 de Downing Street,
residencia oficial de Blair, una carta en la que detallarán sus planes para
tomar medidas legales contra el Gobierno por la guerra.
La medida, que cuenta con el apoyo de
la llamada Coalición para Detener la Guerra (grupo contrario a la intervención
armada), detallará la intención legal de los familiares en virtud de la
Convención Europea de Derechos Humanos.
La cuestión iraquí irrumpió de lleno
en la campaña electoral la semana pasada tras las filtraciones en la prensa
sobre el asesoramiento que el fiscal general, Peter Goldsmith, dio en su momento
al Gobierno sobre la legalidad de la intervención militar.
Esas filtraciones obligaron al
Gobierno de Blair a publicar el pasado viernes la opinión del fiscal, contenida
en un dossier de marzo de 2003, días antes del comienzo de la guerra.
Brown sale en defensa de Blair

La escalada de la polémica sobre Irak
obligó hoy al ministro británico de Economía, Gordon Brown, rival y
sucesor natural de Blair, a salir hoy, una vez más, en defensa de éste.
"Creemos que tomamos las decisiones correctas por (bien de) los intereses
económicos nacionales", dijo Brown a la BBC.
Brown admitió que el Gobierno "tiene
cosas que aprender, como Tony Blair ha dicho, sobre la forma en que se hicieron
las cosas, el dossier (por el asesoramiento legal), pero al final queríamos dar
prioridad a la seguridad del Reino Unido y el interés nacional".
El ministro también advirtió a los
laboristas desilusionados con el Gobierno sobre el riesgo de un voto de castigo.
Si apoyan al Partido Liberal Demócrata (tercera fuerza política) para no dar el
voto a los laboristas, pueden permitir la llegada de los Conservadores (primeros
de la oposición) al poder, dijo Brown.
"Sólo se puede tener un Gobierno
Laborista o uno Conservador", insistió el titular de Economía, en referencia al
sistema electoral británico, de mayoría simple a una sola vuelta.
Según un último sondeo sobre
intención de voto publicado hoy en el diario Financial Times, los
laboristas tienen un 39 por ciento de apoyo, los "tories" un 29 por ciento y los
liberal demócratas un 22 por ciento.
"Le pido a los británicos que no permitan el regreso de Michael Howard, ni por
la puerta delantera, ni por la trasera", afirmó hoy Brown, quien ha protegido
como nunca a Blair en esta campaña.
El fantasma liberal demócrata

El líder de la Cámara de los Comunes, Peter Hain, llegó a comparar al dirigente
liberal demócrata Charles Kennedy con Ralph Nader, el ecologista estadounidense
al que los demócratas acusan de haber permitido en 2000 la primera victoria de
George W. Bush.
"Sería una tremenda ironía si los votantes progresistas que están disgustados
por Irak cometiesen el mismo error que los progresistas estadounidenses en 2000,
que llevó por primera vez al poder a George Bush", dijo Hain, de la "vieja
guardia" del Laborismo.
A sólo tres días de las elecciones, el partido en el poder en el Reino Unido
está redoblando sus esfuerzos para concienciar a sus tradicionales votantes,
ante la posibilidad de una "sangría" de votos si se quedan en casa o apoyan a
los liberal demócratas.
Charles Kennedy, que sabe que tiene en la mano un resultado histórico para su
partido, calificó hoy de "estupidez" el "mantra" de los laboristas, repetido en
los últimos días hasta la saciedad.
"Votar a los liberal demócratas significa votar a los liberal demócratas",
señaló Kennedy, quien se comprometió a "frenar" el poder de Tony Blair si su
formación avanza en las elecciones, como prevén las encuestas.
Charles Kennedy aseguró que "nuestra oposición a la guerra de Irak es importante
para la gente" y recordó también que los "tories" apoyaron la invasión lanzada
por el Gobierno laborista.
Los líderes de los tres principales partidos dedicaron la jornada de martes a
luchar por algunas de las circunscripciones que tuvieron resultados reñidos en
2001, como Wimbledon, al sudeste de Londres (ganado por los laboristas por menos
de 4.000 votos).
En los comicios de hace cuatro años, los segundos que ganó Blair por mayoría
absoluta, el nivel de participación fue del 59,3 por ciento, el más bajo del
siglo pero mayor del que se espera para los comicios de este jueves.
"No hay que dar nada por seguro; a menos que la gente salga y vote por los
laboristas, se levantarán el día 6 con un Gobierno 'tory' y eso sería un
desastre para este país", afirmó Blair en un mitin, arengando a sus
simpatizantes para que voten masivamente.
Por su parte, uno de los más aludidos de la jornada, el conservador Michael
Howard, acusó al primer ministro de estar llevando a cabo una campaña
negativa, al dedicarse a atacarle a él en lugar de defender su programa, y
aseguró que se siente "muy confiado" sobre el resultado de las elecciones.
Ello pese a que las encuestas señalan que este jueves volverán a ganar los
laboristas, si bien con porcentajes más reñidos que en 1997 y 2001, cuando
Tony Blair consiguió dos abultadas mayorías absolutas.
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